Archivos Septiembre 2003

Mujer: alma de Chile

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Somos Chilenos.jpgSeptiembre es el mes de la Patria; es el mes en que festejamos una vez más el ser nación libre, el ser un país construido por todos: hombres y mujeres. Es el mes en que volvemos a mirar nuestras raíces. En que volvemos a cantar nuestro himno nacional y en que recordamos que somos la "copia feliz del Edén".

¡Cuánto quisiéramos que cada familia, que cada chileno pueda decir que vive en un "pequeño cielo" en Chile! A esto estamos llamadas como mujeres chilenas: a gestar un pequeño cielo en nuestro interior para que cada chileno con el que nos topamos, con los que vivimos, con los que estamos pueda experimentar la alegría de vivir en un lugar que se asemeje, en parte, al paraíso.

Pilar Bañados

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M.Pilar Bañados Ortiz, 39 años, nació y se educó en Santiago de Chile, titulándose de Ingeniero Agrónomo en la Universidad Católica de Chile en 1988. Luego, en 1992 obtuvo su Master of Science en la Oregon State University en EEUU. Desde esa fecha se desempeña como profesora del Departamento de Fruticultura de la Facultad de Agronomía de la Universidad Catolica de Chile, ejerciendo además el cargo de Directora de su Departamento entre los años 1999 y 2001.

Pilar vive en el campo, en el pueblo de Nancagua, ubicado a 25 kms. al oeste de San Fernando (a 180 kms. de Santiago) y viaja 3 o 4 veces por semana a su lugar de trabajo en Santiago. Está casada desde hace 12 años con Juan Carlos Izquierdo, agricultor de esa zona, y administrador del fundo de su familia, razón que les hizo tomar la opción de vivir en el campo desde su regreso a Chile el año 1992. Tienen 4 niños, Florencia (10), Juan Francisco (8), Benjamín (6) y Rosario (5).


pilar bañados.jpgDesde hace 2 años, Pilar con toda su familia se trasladó a Oregón, EEUU, donde ella esta estudiando un Doctorado (PhD) en Fisiología de Plantas. Aun les resta 1 año más de estudio en esa ciudad para luego regresar a Chile.

¿Que significó para ti irte a vivir a Nancagua?
Yo viví toda mi vida en Santiago, y creo que en la vida uno tiene siempre tiene que tomar opciones, y esa fue nuestra opción de ese momento, de regreso a Chile, llevábamos pocos años casados y empezábamos una vida nueva juntos. Sin niños era una decisión más fácil, ya que yo viajaba más a Santiago y aprovechaba de visitar a mi familia. Además se que para Juan Carlos era una gran tranquilidad poder estar en el fundo, de donde había estado alejado por 2 años. El tiempo fue pasando, fueron llegando los niños y sin darnos cuenta habíamos seguido por 9 años en ese esquema. Confieso que el último tiempo, con todos los arreglos de la carretera, se me estaba haciendo muy pesado hacer cada viaje. Sentíamos que necesitábamos un cambio, y ahí fue cuando se nos fue dando todo para esta nueva aventura de terminar mi PhD en Oregon.

¿Como compatibilizabas en Chile las exigencias laborales con las de tu vida de pareja y de madre, etc.?
Como para toda mamá que trabaja, sin duda, es difícil compatibilizar todo. Yo me imagino que hay que ser un poco malabarista, y tratar de mantener la atención sobre todo (y todos) en el aire, sin que ni tu marido, ni cada niño, ni tu familia, ni tu trabajo se te "caigan". Es difícil, uno se cansa a veces, se requiere práctica y disciplina, pero no es imposible. Además Dios siempre te ayuda y te pone la gente apropiada en el camino y te va guiando. Por suerte los niños van llegando de a uno... (en general). Yo continuamente le estoy pidiendo señales a Dios para que me indique el camino correcto. Siempre he estado abierta a la posibilidad de dejar mi trabajo en Santiago, pero hasta la fecha Él me ha ayudado a seguir adelante con este esquema.

¿Qué opina Juan Carlos de todas las actividades que desarrollas?
El ha sido un gran apoyo para mí, sin su constante estímulo y apoyo creo que hubiera sido muy difícil. Para nosotros nuestras vidas son un proyecto que construimos juntos, y las decisiones tratamos de tomarlas en conjunto. Además como él trabaja en el fundo, puede estar más cerca de los niños cuando yo no estoy, y eso me permite a mi trabajar más tranquila. Él es un hombre alegre, muy bueno y amistoso. Muchas de mis amigas me dicen que otro hombre no me hubiera "dejado" trabajar, ni me hubiera acompañado a mis viajes, y tal vez es cierto. Nosotros "nos dejamos" ser mutuamente, sabemos que nuestra familia es lo más importante para nosotros, y que Dios nos puso donde estamos por algo y para algo. Y estamos tratando de descubrirlo juntos.

¿Crees que será posible mantener en el futuro el mismo sistema de vida?
Es algo que me pregunto con frecuencia. Sin duda esta experiencia que estamos viviendo ahora todos aquí como familia, en una ciudad universitaria como es Corvallis, donde todo te queda a 5 o 10 minutos, es mas fácil que lo que yo vivía en Chile. Todo tiene sus pros y contras, aquí estoy muy cerca de mi casa y de mis niños y eso me encanta, pero a su vez ellos extrañan su espacio y las caminatas por el fundo, compartir con sus primos y al resto de la familia. A nuestro regreso pensamos seguir adelante con nuestro esquema de vida de Chile, y seguir atentos a las señales. Sé que si viviéramos en Santiago, Juan Carlos no podría viajar como yo. Aquí en EEUU es más común que la gente se traslade mucho por trabajo, y a varios les toca manejar bastante.... Pero ya veremos

¿Cómo te proyectas en tu vida laboral para unos 10 años más?
Me encantaría seguir la carrera académica que ya empecé en la Universidad Católica de Chile, un profesor universitario demora años en formarse, es un proceso lento y complejo. La Universidad me da la oportunidad de hacer investigación, lo que me apasiona, además de enseñar y relacionarme con los alumnos, y estar vinculada al campo y a los agricultores. Realmente disfruto mucho lo que hago, y me gustaría hacerlo cada día mejor. La UC ha sido una gran escuela para mi, y siempre me han apoyado en mi esquema laboral. Para seguir la carrera académica me estoy perfeccionando en lo profesional, en las áreas en que me sentía más débil, y también en lo personal, en las relaciones humanas, que creo que son clave para el éxito en cualquier ámbito. Yo trabajo con alumnos, con profesores, con agricultores, es decir,l con personas, como todo el mundo. Para mí es muy importante poder comunicar y comunicarse del mejor modo posible, con las herramientas que la técnica y los avances nos facilitan, y de una forma que motive y entusiasme. Sé que en el pasado no siempre ha sido así. La falta de experiencia y el copiar modelos de una educación muy frontal y distante, que no me satisfacían, no siempre dieron los mejores resultados. Hoy día, con algunos años más, tengo muchas ganas de regresar y poder trasmitir lo que he aprendido, y ayudar a otros en su proceso de formación y aprendizaje.

¿Te sientes una mujer que haya alcanzado la plenitud de vida? ¿Por qué?
Creo que cada etapa en la vida es distinta y a todos nos toca vivir situaciones y experiencias distintas. Nuestras metas se van desplazando, algunas se cumplen y otras se van agregando. Me siento muy agradecida de Dios y de mi familia por lo que tengo y por todo lo que me ha tocado vivir.

Cuando uno se aproxima a la mitad de la vida, y sin querer hace evaluaciones, me siento contenta en muchos sentidos, pero sé que tengo un gran camino que recorrer, mucho que mejorar y aprender. Soy además muy inquieta y siempre me pongo nuevas metas y desafíos, y no me canso de tratar de descubrir que quiere Dios de mi cada día para mí y para mi familia.

Mujer, Alma de Chile

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Autor: Ana María Rivas C.
Ilustración: Caminé Schultz

Mi_Chile.jpg"Estamos convencidas que todo lo que hacemos para llenarnos interiormente de Dios repercute en nuestro esposo, en nuestros hijos, y en todas las personas que nos rodean, determinan su felicidad y desdichas. Así mientras más crecemos en Dios, más podemos esperar y al mismo tiempo estamos conformando el destino de los nuestros", fueron las palabras del Padre José Kentenich durante una conferencia para mujeres, en el año 1950.

Gran tarea sobre débiles hombros fue la que nos legó este Padre, pero él sabía lo que decía desde su condición de profeta y padre. Como muy bien lo expresa la frase: "Del mismo modo que a través de una mujer entró el pecado al mundo, por ella también vendrá la salvación".

Este es el gran desafío para nosotras en este tercer milenio que comienza. Pero, nos preguntamos: ¿Qué significa realmente el hecho de llenarnos interiormente de Dios?

Nos encontramos de cara a este tercer milenio que comienza, rodeadas de grandes posibilidades. Hoy todo se sabe, todo se conoce, el hombre se ha apoderado del mundo y lo tiene a sus pies. Esto nos ha permitido llevar una vida cada día más cómoda y fácil, aprovechando todos los avances de la tecnología. El acceso a los bienes materiales es posible para muchos, contamos con televisores, computadores y teléfonos celulares que nos permiten comunicarnos inmediatamente con cualquier lugar, comida desechable, ropa bonita, en fin podemos disfrutar y hacer deporte para tener un cuerpo esbelto y saludable.

Sin embargo, toda esta exterioridad buena y placentera nos ha llevado a dejar de lado nuestra capacidad de detenernos y mirar hacia nuestro interior. Hemos ido perdiendo lenta pero profundamente nuestra humanidad, el sentido que tiene nuestra existencia, nuestra condición de seres naturales y espirituales.

Somos nosotras en nuestra condición de mujeres, esposas o madres, las que estamos llamadas hoy a dar una respuesta verdadera, a rescatar a este hombre que casi sin darse cuenta es tironeado y zarandeado y que fácilmente puede perder el norte o la brújula de su vida y después se lamenta. Es nuestra misión devolver el sentido de vida que nos llega cuando podemos experimentar que nuestra felicidad va más allá de las cosas externas y circunstanciales, ella brota de la capacidad más humana de todas, en el poder, con la ayuda de Dios, trascender a la realidad material.

Este es un desafío, pero también una tarea. Significa adentrarnos en la profundidad de lo que somos y así mirarnos con verdad. Reconocer todo lo que traemos, nuestras debilidades y miserias, junto a nuestras fortalezas y virtudes y ponerlas cara a Dios. No hacerle el quite a la realidad, porque la vorágine de la vida nos lleva a quedarnos en lo fácil entretenido y superfluo.

En este camino, nos encontraremos con dificultades, dolores y también muchas alegrías, pero sí tendremos la certeza que recibiremos las gracias necesarias para llegar a ese lugar de plenitud, de paz y de amor donde habita Dios y que se encuentra en lo más profundo de nuestro corazón.

 

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