Algunas nociones sobre sucesión

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* Legislación chilena
Autora: María del Carmen Rozas

Un tema que por su importancia siempre está motivando consultas es el de las sucesiones o herencias. Es natural preguntarse que pasará a mi muerte con aquellas cosas que he con esfuerzo he obtenido en vida, o como puedo beneficiar a alguno de mis parientes más pobres o enfermos, o si puedo dejar mis bienes a alguien que no es de mi familia.

Este mes nos abocaremos a tratar de aclarar algunos de estos aspectos, refiriéndonos a lo que sucede cuando la persona no ha hecho testamento, y dejaremos para el próximo mes, las explicaciones acerca de éste..

Es necesario hacer presente desde que esta es una materia complicada, por lo tanto las situaciones especiales deben consultarse con un abogado que conozca de este tema. De igual forma para hacer testamento, también es necesario asesorarse con un buen abogado, ya que un testamento mal hecho puede traer consecuencias desastrosas.

- Patrimonio sobre el cual recae la herencia
Un aspecto que es conveniente destacar desde ya, es que cada vez que hablemos sobre la herencia que ha dejado alguien, nos estamos refiriendo a sus propios bienes, por lo tanto respecto de aquellos hombres casados bajo régimen de sociedad conyugal, cuyos bienes han sido adquiridos durante el matrimonio, habrá que considerar que la herencia que ellos han dejado, corresponde a la mitad de esos bienes, ya que la otra mitad son los gananciales que corresponden a su mujer. Del mismo modo si la fallecida es una mujer casada bajo régimen de sociedad conyugal, aún cuando ella no tenga nada a su nombre y todo esté a nombre del marido, ella sí deja herencia, y ésta será precisamente la mitad de todos esos bienes que se adquirieron por el marido durante el matrimonio y que le corresponden como ganaciales.

- Herederos Forzosos o Legitimarios
Hemos de decir que hay personas que son llamadas herederos forzozos (o legitimarios que es lo mismo), y que son aquellos a los que la persona que fallece está obligado por ley a dejar parte de sus bienes. Estos son en primer lugar los hijos, y si éstos han fallecido, sus descendientes (nietos) y el cónyuge sobreviviente. Si no hay ni hijos ni nietos, son también herederos forzosos los padres, y si éstos han muerto, los abuelos.

A estas personas estamos obligados a dejar a lo menos parte de nuestros bienes (hay causales para desheredarlos, pero no son frecuentes y no se dan mucho en la práctica por lo que no las trataremos).

- Forma de distribuir la herencia
a) Si hay hijos
La ley nos indica como se distribuye la herencia si una persona muere sin hacer testamento (el testamento lo veremos más detalladamente como se indicó anteriormente, el próximo mes), y señala que la herencia se divide por iguales partes entre los hijos. Si hubiere nietos, todos los descendientes de un mismo hijo se cuentan por uno. Por ejemplo, si Juan tuvo tres hijos, uno de los cuales murió dejando a su vez dos hijos, la herencia de A se dividirá en tres partes, una para cada hijo, y la restante para los dos nietos, quienes deberán dividirla entre ellos por mitades.

Si además de hijos hay cónyuge vivo, a éste le corresponde el doble que lo que corresponde a cada hijo, pero en ningún caso le puede tocar al cónyuge menos de la cuarta parte (o sea le toca la cuarta parte o el doble de lo que le toca a un hijo, según lo que más le convenga).

Por ejemplo supongamos ahora que Juan no sólo tenía dos hijos vivos y dos nietos hijos de su hijo muerto, sino que además tenía señora viva. En este caso hay que dividir la herencia en cinco pedazos: un pedazo para cada uno de los hijos vivos, un pedazo para los dos nietos, y los dos pedazos que quedan para la señora.

Ahora bien, si una persona tiene solamente un hijo y cónyuge, la herencia se divide por mitades entre los dos.

b) Si no hay hijos
Si la persona fallecida no tuvo hijos, la herencia debe distribuirse entre su marido o su señora según corresponda, y sus padres (o abuelos si los padres estuviesen muertos). En este caso, la herencia se divide en tres pedazos, correspondiéndole dos al cónyuge y uno a los padres (si vive solamente uno de ellos se queda con ese pedazo el sólo, si viven los dos deberán dividir su pedazo por mitades).

Si la persona fallecida no tenía padres, se lleva todo el cónyuge; si el fallecido no tenía cónyuge, se llevan todo los padres.

Si el difunto no tenía ni hijos, ni padres, ni cónyuge, lo heredarán sus hermanos por iguales partes. En caso de que alguno de los hermanos haya muerto dejando hijos, también esos hijos llevarán la parte que correspondía al hermano muerto. Por ejemplo, fallece Pedro, sin dejar ni hijos, ni señora ni padres, pero tenía cinco hermanos, tres vivos y dos muertos, uno de los muertos con dos hijos, el otro con tres. En este caso, la herencia se divide en cinco pedazos, uno para cada uno de los tres hermanos vivos, otros para los dos hijos del primer hermano muerto y otro para los tres hijos del segundo hermano muerto.

Si el muerto tampoco tuviere hermanos, heredarán los tíos y los primos, y si no hubiere ni unos otros, se llevará la herencia el Fisco.

Todas estas reglas pueden modificarse mediante un testamento, lo que será analizado el próximo mes.

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