Aventuras y desventuras en Costa Rica de la incansable editora

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Querido papá: De pasarlo bien, ni te cuento; lo estoy pasando divinamente acá en Costa Rica, ya que me han acogido, como debe ser; con muchísimo cariño y con un corazón abierto que realmente conmueve, y para tu tranquilidad te paso a comentar mi crónica de un accidente no anunciado (con brazo y todo).

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Y fue así: después de un viaje hacia Playa hermosa en Jacó, que duró de dos horas acompañada por un par de loritas, (acuérdate que en Costa Rica hay muchas; pero pocas como la que conoces); llegamos a la casa de Ceci y Marcelo en que nos esperaban para el almuerzo. Claro que me quedé con hambre pues estaba apurada por entrar en el mar, pero para mala suerte mía, cuando ya casi habíamos terminado de almorzar llegaron los Cubas. No sé ni para que llegaron, ya que no me dejaron hablar, se comieron todo y al final para hacer la siesta Willy ofrece meterse a la mare. Yo que no me podía perder esta oportunidad preciosa de probar el agua tibia de Centroamérica, me metí con Willy a nadar al mar. Claro, si en esta zona hay buenas jaco surfista.jpgolas, no tanto como las de Pichilemu, pero dan para surf y jaco_surfista.jpgMarcelo, el dueño de casa es surfista. Como quería llegar hasta el final de las olas, me fui nadando cada vez más hacia dentro y en una de esas tomé mal una de las olas grandes de al final, pero vez de agarrarla bien de abajo, no sé cómo me tomó más bien por arriba y me llevó con ella a medida que iba doblándose para quebrar (claro al final la quebrada fui yo) e inconscientemente traté de volver a ponerme en la posición de piquero, ya que el cuerpo me lo había girado hacia atrás y puesto de espaldas. Al hacerlo la fuerza de la ola me llevó el brazo hacia atrás y me sacó el hombro de su lugar. Lo sentí en el momento, pero pensé que no era para tanto ya que mis vacaciones estaban comenzando, así que capeé dos o tres olas más, pero como me dolía, me di cuenta que era más serio y que había ocurrido lo que había pensado; que el hombro se había zafado. Con tranquilidad y mucho dolor me fui dejando llevar por la corriente para poder alcanzar la orilla. Al salir traté de gritarle a Willy que me ayudara pero, él estaba en otra y ni se dio cuenta que yo casi había perecido ahogada en el intento de salir del agua. Era tanto el dolor que apenas podía gritar y opté por no seguir haciéndolo ya que ni siguiera me pescaba. Además que a medida que me salía del agua el brazo dolía más porque en el mar al no haber gravedad estaba más cómodo. Como si esto fuera poco Willy, que es medio doctor-brujo y yo, pensamos que sería posible arreglarlo y como quien dice jugamos a la cuerda con el brazo. El tiró hacia un lado y yo hacia el contrario tres veces, con lo que creo que me debo haber desgarrado un músculo por los dolores que tengo.

De ahí me agarraron y me llevaron hasta el pueblito más cercano. Sin embargo, me llamó la atención que en el camino llamara el padre Cox para averiguar de mi accidente. ¡Gentil el padrecito! Luego de un largo trayecto para mi gusto y dolor, llegamos buscando un quiropráctico entre el populorum que no estaba, pero por suerte su señora sí y me puso calor con una máquina en la zona para calentar la cápsula, ya que más encima nos vinimos con el aire acondicionado puesto y eso enfrío mas la zona a tratar, pero con la alegría de la llamada recibida me sentía mejor (al punto del desmayo). Felizmente Ileana y Anita me daban ánimos, mientras Marcelo buscaba otro veterinario, perdón digo Doctor, que encontramos por un dato que nos dieron de un doctor que quedaba cerca de la cruz roja. Este me inyectó un calmante, que a mí me supo más que nada a placebo y luego con tracción mecánica colocó el hueso en su lugar, mientras Willy se defendía a capa y espada de que no se lo llevaran unas mujeres que querían raptarlo, ya que se había quedado fuera del consultorio para defender mi privacidad; aventuras y desventuras en Aventuras_desventuras_en_Costa_Rica_de_incansable_editora.jpgy ya al salir todo el populorum volteó a saludarme al percatarse de mi presencia. Lástima que tenía el brazo malo y no pude firmar autógrafos. Al doctor lo único que se nos fue decirle era que habíamos jugado a la cuerda con mi brazo, sin embargo gracias a Dios me traje el eurogesic que me habían recomendado cuando me corté el otro brazo y como no me dolió tanto en esa oportunidad como el doctor había dicho tengo casi todas las pastillas para poder ocuparlas ahora. El brazo lo tengo hinchado, molesta, pero voy tratando que vaya haciendo distintas cosas para evitar una recuperación más lenta. Además lo más lindo de toda la vivencia fue como se portaron conmigo, no me dejaron pagar ni el doctor ni la salida a comer de la noche. Impresionante la solidaridad de este grupo compuesto en su mayoría por extranjeros ya que me amarraron el brazo derecho para que no lo moviera y me pusieron un cabestrillo.

En la noche salimos a comer. Parecíamos la ONU entre ticos, chilena, argentino, peruanos. Al final en castigo me comí todo el postre de Willy que se tuvo que ir a la cama sin siquiera haberlo probado.

Como verás fuera de eso todo ha sido una maravilla. Además me porté como una verdadera dama y no dije ni una mala palabra ni grité, solo unos pequeños gemidos de dolor, que atrajeron a las masas del pueblo, a pesar que era tanto que ya transpiraba por la frente y en un momento pensé que me iba a desvanecer. La calma la conservé hasta el día de hoy en que no sé como escribo ésta carta desde mi lecho de enferma.

Con todo, como puedes ver, ha sido una experiencia maravillosa y que me ha llevado al límite. Lo único extraño, es que Willy pasado el incidente se dio a la fuga y me abandonó en las manos de un doctor amigo de él de una clínica rarísima en Costa Rica cinco días después de pasado el incidente. Dicen que lo vieron en un retiro de profundización matrimonial en México, pero a mí me late que anda arrancado por Sudamérica en vista que su amigo, el doctor, cuando me vio me dijo que habíamos hecho todo lo posible para matar los nervios del brazo y haberlo dejado sin movilidad para siempre. Por lo cual me tuve que someter a una operación para que me fijaran el trozo del hombro que se había fisurado y desplazado y girado hacia arriba. Para esto había que fijarlo con un tornillo especial de titanio para que quedara bien y no produjera problemas en el futuro. Claro que con anestesia general y todo dice el doctor que yo pedía mi desayuno de café con huevos revueltos, pero nadie me lo quiso dar en ese lugar. A regañadientes me dieron tres vasos de distintos tamaños y formas con puras cosas líquidas que según ellos era comida y yo insistía en que me dieran un buen desayuno como los que a mi me gustan. Parece que allá no se acostumbra a tratar bien a los pacientes cuando salen de la operación y darle atención de buffet de hotel.

Lo último que me contaron de Willy es que todavía no se sabía si había vuelto a Costa Rica a atender sus asuntos, que incluyen la directiva de la Clínica donde me atendieron por miedo que el doctor lo acuse de practicar la profesión de médico sin serlo.

Y por ahora hago lo que dicen acá, déjate regalonear y eso es lo que estoy haciendo.

En todo caso ya aprendí como tenía que girar en la próxima oportunidad que me ocurriera. De hecho me volví a bañar tres veces más en el mar ya que decidí que si los mancos podían yo también, así que capeé olas y todo y me fui hasta detrás de ellas a gozar del mar. Veremos qué puedo llegar a hacer cuando me recupere de la operación.

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