Archivos Abril 2006



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Lo demuestra un estudio en 1291 personas

MAR DEL PLATA.- Un antiguo refrán aconseja que, para conservar la salud, "hay que desayunar como un rey, almorzar como un príncipe y cenar como un mendigo".

Un trabajo de la Sociedad Argentina de Nutrición (SAN), que se presenta hoy en el XV congreso de la especialidad, en un hotel con vista al mar, corrobora que las abuelas estaban en lo cierto: los que hacen de la cena su comida más importante tienen más tendencia a engordar que aquellos que reparten el consumo calórico en raciones más parejas. Además, tienen más cintura y, por ende, más riesgo coronario.

Las evidencias surgen de una encuesta realizada a 1291 individuos de todo el país a los que se les consultó cuál era, a su juicio, la principal comida del día, y se les midieron algunas variables antropométricas, como el perímetro de cintura. Para el 65,1%, la cena resultó ser la principal comida del día; sólo el 0,8% eligió el desayuno. La cintura resultó significativamente mayor en los primeros.

"Cuando analizamos los resultados, nos llamó mucho la atención la correlación altamente significativa que había entre el perímetro de la cintura y lo que se declaraba como comida principal", comenta el doctor Daniel De Girolami, presidente de la SAN y uno de los autores del estudio.

Hace tres años que la SAN tiene un programa de vigilancia nutricional que pone en práctica una "armada" de encuestadores. "La mayoría son socios de la institución, médicos y licenciadas en nutrición que viven en distintos puntos del país -detalla De Girolami-. En esta investigación relevamos algunos hábitos alimentarios y mediciones antropométricas: peso, talla, circunferencia de la cintura y del brazo. Esta conclusión surgió del primer cruce de datos que nos pareció interesante."

El trabajo no es estrictamente un estudio epidemiológico -en el que la selección de encuestadores se hace con una técnica especial y entrenamiento ad hoc, y exige un muestreo al azar según criterios estadísticos para proyectar el resultado a la población general-, sino lo que se llama técnicamente un registro. "Sin embargo -agrega De Girolami-, cuando éste incluye a un alto número de personas, da una aproximación muy acertada."

A lo largo del día

Desde el punto de vista médico, entonces, parece no haber lugar a dudas: todo indica que es preciso distribuir la alimentación en forma homogénea a lo largo del día porque las sobrecargas calóricas multiplican los riesgos. Repartir la alimentación en varias comidas pequeñas en lugar de realizar pocas y abundantes ofrece beneficios para el control de la glucosa sanguínea, los lípidos y la acumulación de grasas que se conocen desde hace 60 años, aunque los mecanismos que lo explican no se comprenden bien.

Por ejemplo, se sabe que la omisión del desayuno altera las concentraciones de grasas en ayunas y la sensibilidad posprandial a la insulina. En un estudio reciente se encontró que quienes omitían el desayuno tenían 4,5 veces más riesgo de ser obesos que aquellos que lo consumían regularmente.

También se observó un incremento en el riesgo de obesidad en los individuos que realizaban la cena o el desayuno habitualmente fuera de sus casas. Con respecto a la frecuencia de comidas, los sujetos que reportaron cuatro o más por día experimentaron un 33% menos de riesgo de sobrepeso.

"Si la comida importante es el desayuno, uno tiene más probabilidades de quemar esas calorías durante el día -explica el especialista-. El horario en que uno se sienta a la mesa influye no por el horario en sí, sino por la actividad posterior. Cuanto menos se sobrecarga el organismo, más desahogada es la situación metabólica. Uno de los factores que influyen es el aumento de los niveles de glucosa e insulina en sangre que se producen después de las comidas (hiperglucemia e hiperinsulinemia posprandial). Si uno camina o tiene otras actividades después de comer, buena parte de esa glucemia se consume. En cambio si se va a dormir, tiene un gasto metabólico más bajo, entonces esa glucemia posprandial favorece la formación de depósitos de grasa. Cuando se llega a un punto de exacerbación, en personas que tienen antecedentes familiares de diabetes, obesidad visceral o abdominal, y sedentarismo importante, ese proceso desemboca en el síndrome metabólico."

Y concluye: "No es el horario lo que hace que lo que uno come de noche engorde más que lo que come de día, sino la actividad posterior a la comida."

Por Nora Bär
Enviada especial

Fuente: La Nación, Argentina

"Mamá", le comenzó a decir la hija de Macarena (30) a la nana. Inseguridad y celos le provocó ver que la niña, un día que la cuidadora se quedó a alojar, lloraba en la puerta llamándola como si fuera su madre.

Casos como éste producen sentimientos contradictorios en los padres. Por un lado, ven que sus hijos están siendo queridos por quienes los cuidan, pero, por otro, dudan y se cuestionan si están realizando un buen papel como progenitores.

Frente a esta situación, la sicóloga infantil Nadja Antonijevic explica que "si la madre siente que su hijo prefiere a la nana, de alguna manera significa que no se ha estado disponible no sólo en términos de tiempo, sino de afecto".

La participación de una tercera persona en la crianza no debiera ser un factor perturbador si es que la relación que creó el niño con su mamá en los dos primeros años de vida fue lo suficientemente estrecha para lograr un buen apego inicial.

Quién manda a quién

Hoy, hay muchas mujeres que trabajan y que llegan tarde a sus casas, y que les ceden -por falta de tiempo o por comodidad- mucho espacio a las cuidadoras.

Antonijevic comenta que, a veces, "cuando las mamás están con el niño están pensando en otras cosas; entonces quieren que coman rápido, se acuesten luego y no les irradian el afecto necesario".

La sicóloga infanto-juvenil Lorena Bravo plantea que hay labores en que las mamás son irreemplazables. "Las caricias, los permisos y las normas son tareas maternas. Los padres deberían realizar las actividades como el baño, ponerles pijama, acostarlos y levantarlos. Hay que evitar que los hijos tengan un contacto físico muy íntimo con las nanas, o sea, que no duerman con ellas, por ejemplo", precisa.

Mientras las mamás trabajan es fundamental que los niños sepan que pueden acceder a ella en cualquier minuto. "Dejarles un número de teléfono y enseñarles a marcarlo es necesario para darles tranquilidad", recomienda Lorena Bravo. Al mismo tiempo, este medio de comunicación puede ser de gran ayuda para establecer las normas del hogar.

Las especialistas recomiendan a los padres fijar ellos explícitamente los roles en la casa, porque si éstos no están claros a los pequeños les puede producir una dificultad su reconocimiento. Y a quién hacerle caso.

Como le pasó a Fernanda (33), quien cada vez que le llamaba la atención a su segundo hijo, su nana invalidaba el reto acurrucándolo. El niño comenzó a ponerse mañoso y a refugiarse en su cuidadora, de la cual era regalón. Luego, la preferencia de la nana de Fernanda por su hijo más pequeño produjo inseguridad en el mayor. En estos casos es necesario hablar con la cuidadora y hacerle entender que está produciendo un daño.

Las primeras pérdidas

Cuando la cuidadora se va para siempre, las especialistas proponen explicarle al niño las razones de por qué no va a trabajar más. Nadja Antonijevic advierte que "para ellos es una pérdida. Hay que hacerse cargo de que el niño tiene pena y está sufriendo, ya que no tiene la madurez afectiva para entender que las personas a veces se van".

Éstas son sus primeras pérdidas y hay que ayudar a los menores a vivirlas. En caso de que se haya tenido una buena relación con la cuidadora, la mamá puede buscar alternativas, como asegurarle al niño que la van a ir a ver o que la llamarán.

En el caso de que la nana se vaya porque tuvo un problema con la dueña de casa, Lorena Bravo recomienda que las mamás les demuestren su tristeza y que les expliquen a los niños que la cuidadora no hizo algo bueno, porque el modelo materno en la resolución de conflictos puede ser un aprendizaje para la vida del pequeño a futuro.

En todos los casos, es primordial que el niño tenga una relación estrecha con su madre, ya que pueden querer mucho a la cuidadora y preferirla en algunas ocasiones, pero si el apego inicial con su mamá fue bueno, siempre recurrirá a ella cuando se trate de algo importante.

COMUNICACIÓN Mientras la mamá no está, es bueno que los niños puedan acceder a ella en cualquier minuto (por teléfono, etc.).

Fuente: El Mercurio
Candelaria Valdés R.

Prof: Thasia de VaIlenilla

Gnóstico: del Latín gnosticús y este del griego, conocer.

Gnosticismo: Doctrina filosófica y religiosa de los primeros siglos de la Iglesia, mezcla de la cristiana con creencias judaicas y orientales, que se dividió en varias sectas y pretendía tener el conocimiento intuitivo y misterioso de las cosas divinas.

Neopitagóricos: Practicaban una religión sincretista, mezcla de ideas filosóficas helénicas y de reminiscencias o elementos orientales, todo ello en armonía con la religión romana o culto al emperador. Sobresalieron: Filostrato (incitado por la emperatriz Julia Domna) Siglo III Apolonio de Tiana presentado como un reformador o semidiós, paralelo y sustituto de Cristo.

Escuela Neoplatónica: insisten mucho en cierta interpretación alegórica de los mitos antiguos a los dioses, rechazan el politeísmo abierto y grosero y buscan cierta ascética y aun una especie de contemplación de la divinidad, que los hace sospechosos de panteísmo. Se destacaron: Hierocles - gobernador romano de Bitinia; Plotino en Roma a mediados del siglo III y Jámblico a principios del siglo IV.

El Gnosticismo está directamente emparentado con el neopitagorísmo y con el neoplatonísmo el cual pretendían resucitar la antigua filosofía pagana, mientras que el gnosticismo se presentaba como cristiano.

La gravedad de esta herejía que se presentaba con sus variadísimas manifestaciones y multitud de variantes nos hace comprender fácilmente la seriedad de la lucha que mantuvo la Iglesia contra las manifestaciones del espíritu gnóstico, que en el fondo era el espíritu pagano.

Se presentaban con un ropaje de ciencia y alta especulación de donde tomó el nombre de gnosis, conocimiento o ciencia, y sobre todo porque, realmente, tuvo una serie de hombres de talento y cualidades excepcionales, que supieron presentar las ideas fascinadoras del gnosticismo con un atractivo seductor.

Origen de la Gnosis:

Después de la victoria de Alejandro Magno y de la sumisión de los pueblos orientales a los romanos, se infiltraron en el mundo grecorromano multitud de ideas orientales como el dualismo y cierto sentimentalismo, propios de los ritos de Oriente, añadiéndose a esto el rejuvenecimiento de las ideas filosóficas de Platón y en general de la filosofía griega. El fenómeno más saliente fueron los diversos conglomerados que llamamos sistemas o religiones sincretistas, en los cuales predomina siempre cierta ansia de lo divino y de un conocimiento más elevado.

Formación:

Entrado el siglo II, se produjeron dos hechos que contribuyeron poderosamente a la fusión de aquellos principios orientales e idea filosóficas griegas con algunas doctrinas cristianas, que es propiamente lo que constituye el gnosticismo.

Corresponde al auge siempre creciente de los conglomerados sincretísticos de las religiones y cultos orientales con los principios y especulaciones neopitagóricos y neoplatónicos.

El desarrollo del cristianismo el cual trajo consigo, por una parte, el buen efecto de la creación de escuelas teológicas, que tendían a armonizar, en cuanto era posible, las especulaciones filosóficas con los dogmas cristianos, más por otra parte, indujo a algunos a rebajar las doctrinas cristianas a los sistemas y principios paganos y hacer con ellos una amalgama difícil de entender en nuestros días. Por una parte estaban ellos imbuidos en los principios paganos, y, por otra, no habían penetrado suficientemente el alcance de los principios cristianos, se explica que, no obstante su talento, cayeran en las más inverosímiles aberraciones, verdaderos rompecabezas y concepciones extravagantes, sólo comprensibles en el ambiente en que se formaron.

Procedencia:

Síntesis de la procedencia de los diversos elementos principales del gnosticismo:

De la filosofía platónica se tomaron algunas cuestiones un tanto especulativas, como la teoría de las ideas, etc. Aunque acomodada a las nuevas corrientes.

Del neopitagoreísmo, neoplatonismo se tomaron ciertos principios ascéticos y morales, la tendencia a la contemplación divina, el panteísmo.

Otros elementos se tomaron de las religiones de Egipto, Persia y Caldea, eran principios y prácticas religiosas características del Oriente, que fomentaban el sentimentalismo religioso y pretendían conducir a la unión con la divinidad.

Elementos cosmogónicos tomados de los persas, hindúes y otros pueblos del Extremo Oriente: de ahí las emanaciones del principio supremo. Los grupos de eones, etc. Además de añadírseles la interpretación alegórica y fantástica de los mitos y de la teología primitiva. (Cosmogonia: gr. mundo, de ser, producirse ciencia que trata de la formación del universo) .

Se tomaron diversos elementos del cristianismo: de la Sagrada Escritura espigaron lo que les parecía, y con las más atrevidas alegorías lo acomodaron a sus concepciones. La idea más específicamente cristiana era la de la redención, aunque también está expresada de algún modo en las religiones orientales. En el gnosticismo es sustancial el tema de la redención, aunque se presenta de una forma exterior cristiana, se la reviste de un ropaje extraño y raro.

Puntos fundamentales de los diversos sistemas:

El punto básico es la oposición fundamental y eterna entre el Dios trascendental e inaccesible, el abismo inescrutable, Ser supremo, y por otro lado la materia informe, la concebida como principio y origen del mal, es lo que se denomina dualismo.

El segundo punto fundamental es la doctrina sobre los seres intermediarios, una serie de criaturas producidas generalmente por emanaciones del Ser supremo, los llamados eones, esto es, principios eternos, porque en realidad debían haber sido producidos desde la eternidad. Todos estos eones deben estar entrelazados de un modo especial, distinto en los diversos sistemas, y junto con el Ser supremo formaban el reino de la luz; estos eones o emanaciones iban generalmente por parejas, y eran menos perfectos a medida que se alejaban del Ser supremo, de todos modos aún el eón inferior poseía una partícula de divinidad, que imposibilitaba la creación de la materia, por otra parte, al efectuarse estas emanaciones, algunas partecitas de la divinidad cayeron en medio de la materia y allí se hallaban como desterradas entre un elemento contrario.

Todo esto iba encaminado a explicar el problema del mal, uno de los que más han preocupado siempre a los hombres.

Las explicación de los gnósticos está basada en el dualismo persa y en la teoría de los eones, emparentada con las ideas platónicas.

Uno de los eones, participante de la divinidad, pretendió ascender en su posición y aún llegar al grado de Ser supremo, y así se rebela contra aquél; es arrojado entonces del reino de la luz; este eón se llama demiurgo, crea el mundo material y el hombre, entablándose con esto una lucha constante entre el hombre y Dios.

Algunos gnósticos, pasando adelante, identificaron el demiurgo, contrincante de Dios, con el Dios del Antiguo Testamento.

Las almas de los hombres, espirituales y puras, son partecitas de luz encerradas en la materia, de la que esperan ser rescatadas.

Para redimir al alma humana, encerrada en la materia, vino otro eón, fiel al Ser supremo, el eón Cristo; este comunicó a las almas el conocimiento de su verdadero origen y les enseñó el modo de librarse de la materia, que es precisamente por el conocimiento superior, no por las buenas obras.

Este eón divino, el Cristo de la filosofía gnóstica, no toma verdadero cuerpo, pues esto en su concepción es imposible, ya que la materia es esencialmente mala, además, y por eso mismo, no redime por medio del sacrificio de la cruz, sino enseñando el conocimiento verdadero con su ejemplo. Sin cuerpo verdadero, Cristo no podía sufrir ni, por tanto, merecer.

Divisiones de los gnósticos:

Precisamente por la importancia que se da al conocimiento o gnosis se dividen en tres clases o castas:

a) Los espirituales o gnósticos: los que ha conseguido el pleno conocimiento, no necesitan nada más, ni tienen que preocuparse de ninguna clase de prescripciones ni de ninguna norma moral; su conocimiento los salva y les basta

b) Los psíquicos: son simples cristianos, que no tienen capacidad para llegar a la verdadera gnosis.

c) Los materiales (hílicos), que son los paganos, que no tienen esperanza Ninguna de salvación.

Está división está evidentemente inspirada en la teoría tricotómica de Platón, que distingue en el hombre el triple principio: espíritu, alma sensible y cuerpo.

De ahí proceden, naturalmente los errores y aberraciones en la moral, tan característicos en algunos grupos gnósticos. Ya la distinción absoluta de las tres clases de hombres lleva consigo el germen de la inmoralidad.

Principales manifestaciones del espíritu gnóstico:

Docetismo: Ya desde el siglo I aparecen asomos del espíritu gnóstico; estos se manifiestan con la idea de un cuerpo aparente en Cristo; esta doctrina recibió el nombre de docetismo, y en las diversas formas que se presentó se reducía a la idea de que Cristo no tomó un cuerpo verdadero, ya que la materia es algo intrínsecamente malo, sino un cuerpo aparente.

Simón Mago: Fue sin duda precursor de los gnósticos; se atribuía una virtud maravillosa, sobre todo la que suponían de él sus seguidores, lo constituyeron en un verdadero eón superior, el demiurgo de los gnósticos, una emanación de Dios. Su nombre dio origen al pecado de simonía.

Cerinto: Hombre de gran talento especulativo, verdadero precursor de los gnósticos y de otros herejes de los siglos IV y V; instruido en la filosofía griega, concebía la divinidad según la ideología dualista, elevada sobre todo lo criado, pero sin ningún contacto con el mundo; por eso suponía la existencia de un ser mediador, el demiurgo, creador del mundo, el cual fue quien le dio la ley a Moisés. Distinguía entre Jesús y Cristo, siendo Jesús el hijo de María, hombre verdadero, con verdadero cuerpo humano; pero nada más; al ser bautizado se juntó con él Cristo, que era el mediador entre Dios y el mundo, y con su virtud obró milagros; pero antes de su muerte lo abandonó.

Saturnilo: Enseño en Antioquia hacía el año 125, poniendo por base de su sistema el dualismo persa, el Dios de la Luz y Satán, el principio del bien y principio del mal. Sigue los principios generales antes expuestos.

Para Saturnilo, el Dios de los judíos es uno de los espíritus procedentes del principio de la luz; otro eón divino es Cristo, que viene a redimir a los hombres, que poseen el germen divino, y para ello toma cuerpo aparente y enseña a los hombres el verdadero conocimiento, la abstinencia de carne, del matrimonio y de la procreación de hijos. Así obra la redención.

Gnósticos Alejandrinos:

Basílides: Enseñaba en Alejandría hacia el año 130 de tendencias helenísticas, para recomendar su doctrina él y su hijo Isidoro, pretendían haberla recibido por mediación de San Pedro, llamado Glaukias.

Distingue tres mundos

En el primero, que está por encima de todo lo creado, reside el Ser supremo

En el segundo, como intermediario, están las 365 regiones suprasensibles.

En el tercero subsiste el mundo sublunar, habitado por espíritus o ángeles, que crearon el mundo; a su cabeza se halla el Dios de los judíos.

Con el fin de librar a los hombres del poder del demiurgo, el Dios supremo envía a su propio espíritu, el cual toma en Jesús una forma aparente.

Uno de los distintivos de los basilianos eran sus orgías mágicas y sus expresiones misteriosas, que traían escritas en brazaletes a modo de amuletos.

Teorías principales de Basílides:

La redención, que supone en el cielo intermedio efectuada por un redentor llamado Evangelio

El problema del dolor según el cual, Dios no ha podido atormentar a los inocentes, por lo tanto, sí los mártires y el mismo Cristo han surgido, no eran enteramente inocentes, explica esta teoría por medio de incorporaciones sucesivas.

Valentín: Fue quien llevó a su apogeo la gnosis alejandrina; la llevó a Roma entre el año 136 - 140.

Su sistema o teorías:

Asienta el principio de la división y oposición entre los dos principios del bien y el mal.

El desarrollo del principio del bien, o pléroma, es un verdadero juego de malabares por los eones que proceden de él y a su vez producen otros.

Una pareja de eones intermediarios es el anthropos y eclesia.

El reino de la luz está constituido por quince pares de espíritus celeste, uno de estos espíritus, la sofia, cae en el pecado de pretender abarcar con su inteligencia al Ser supremo, introduciéndose la confusión en el mundo de los eones, el fruto es Achamoth, que arrojado del pléroma, se precipita en el vacío.

Con el fin de restablecer el orden, se produce un par, el 16, llamado Cristo y Espíritu Santo, y, en efecto, éstos instruyen a los eones sobre los límites de su conocimiento, y entonces todos juntos crean el eón 33, Jesús Soler, Jesús Salvador.

Carpócrates:

Presentó igualmente a su modo la doctrina gnóstica, sacando la consecuencia de la libertad de los perfectos y dándole una tendencia abiertamente inmoral.

Los Ofitas:

Se les llama ofitas por atribuir a la serpiente, un papel importante en el desarrollo de la creación.

Eran asimismo completamente inmorales, su sistema resulta una verdadera novela, por lo fantástico de los nombres con que aparecen sus diversas ramificaciones y la explicación que daban sobre la creación del mundo y el problema del bien y del mal.

Los principales grupos ofitas fueron:

Los naasenos, quienes veían en la serpiente al Ser supremo
Los setitas, para quienes Set era el patriarca de los espirituales
Los peratas, que querían pasar felizmente a través de todos los males
Los cainitas, quienes reconocían como jefe a Caín
Los encratitas, cuyo fundador y organizador fue Taciano; su distintivo fue una ascética rigurosa, la guerra al matrimonio y otras normas morales destructoras
Los Berdesanes, discípulos de Valentín, cuyo sistema representó en el Oriente.

Pablo de Somosata:

Hombre bien formado dialécticamente, nombrado obispo de Antioquía en el año de 260, se dio una vida secular muy conforme con su carácter altanero.

Su doctrina forma parte de las herejías Cristológicas.

Según él Cristo era mero hombre, pero en él habitaba el Logos impersonal, la virtud de Dios, de una manera más especial que en los profetas, Cristo, pues, sufrió según la naturaleza, pero según otra fuerza o gracia obró milagros; en una palabra, Cristo no era propiamente Dios, sino puro hombre, levantado o adoptado por una fuerza superior; por esto se denomino a este error adopcionismo y dinamismo.

A raíz del descubrimiento y publicación del papiro del siglo IV que contiene el que se ha dado en denominar "el evangelio prohibido de Judas", se ha extendido la idea de que existe en la Iglesia católica una gran inquietud y preocupación, pues dicho documento echaría por tierra todo lo que hasta ahora se ha dicho sobre Jesús.

Ello es totalmente falso. El llamado "evangelio de Judas" no implica cambio alguno, puesto que la doctrina contenida en él no supone ninguna novedad, ni tal documento aporta nada en la investigación del Jesús histórico.

Desde el siglo II se sabe que existía un evangelio de Judas, pues al mismo se refirió Ireneo de Lyon en su obra "Contra los herejes". El evangelio de Judas había sido escrito por los gnósticos, pertenecientes a la secta de los cainitas. Los gnósticos constituían una corriente de pensamiento que asumía elementos del judaísmo, del cristianismo, de la religión de Irán y de la filosofía griega. Para ellos, el alma era una chispa de la divinidad, mientras que todo lo material era considerado malo, proveniente de otro creador, que también era malo. La perfección consistía en liberarse del cuerpo humano, para que el alma pudiera volver a fundirse en la divinidad. De ahí todo el desprecio a lo material y a lo humano en particular. Así lo ha explicado el teólogo argentino Luís Rivas.

Dentro de esta corriente de pensamiento es lógico que Judas aparezca como un héroe, porque es la persona que ayuda a Jesús a liberarse de su humanidad. Los gnósticos estuvieron en polémica con los Padres de la Iglesia, y para justificar sus doctrinas crearon una serie de evangelios atribuidos a personajes importantes que hubieran estado en contacto con Jesús y que hubieran recibido enseñanzas y revelaciones que los otros no tenían, y que por lo tanto no aparecían en los cuatro evangelios que la Iglesia tenía desde comienzos del siglo II.

Por otra parte, el citado teólogo ha señalado que "en el siglo III fueron escritos varios evangelios, como el de Tomás, el de Felipe, el de María Magdalena, el de Judas. Sin embargo, es un escrito importante, si es que se prueba que realmente pertenece al siglo III y que no es ninguna falsificación, porque muestra cómo pensaba un grupo sectario de esa época".

Fuente: Espejo del Evangelio

¿El evangelio de Judas?

Cada tanto se hacen anuncios espectaculares sobre supuestos hallazgos de manuscritos, presuntamente ocultados por la Iglesia, que cambian la historia del cristianismo. Por estos días, una señal internacional de cable promociona un documental sobre un "Evangelio de Judas" con slogans como "el Evangelio prohibido" y "la religión prohibida".

El biblista Luis Rivas explica que en el siglo III "apareció una secta que integraba varias doctrinas ajenas al cristianismo que despreciaban lo material y humano. Los que pertenecían a ese grupo tenían un ''Evangelio de Judas'' y celebraban a Judas porque, con su traición, había contribuido a destruir al Jesús--hombre".

Añade que "la secta fue rechazada por el cristianismo y el libro se perdió y cayó en el olvido. En tiempos recientes, se difundió la noticia de que aquel Evangelio había sido hallado y estaba en proceso de traducción. Ello no significa ninguna rehabilitación de Judas porque la obra no tiene nada que ver con su figura histórica ni con los documentos. No era un ''Evangelio de la Iglesia'' ni estaba ''prohibido'', sino ''perdido''".

Fuente: El Clarín

Evangelio de Judas

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Jesús Ginés Ortega
Universidad Santo Tomás

¡Gran noticia gran! El evangelio de Judas acaba de ser descubierto por una revista internacional, cuya especialidad es la geografía. La verdad es que el referido acontecimiento solo tiene que ver con algunos papiros antiguos en copto que dicen exactamente lo mismo que decían otras versiones también antiguas, pero un poco menos. Parece que el descubrimiento es nada más que eso, pero dada la supina ignorancia de una buena cantidad de lectores de noticias, este hallazgo pareciera ser espeluznante para el cristianismo. Ciertamente que para historiadores y estudiosos de la antigüedad greco-romana y cristiana, el tema en cuestión es absolutamente irrelevante. Pero no hay duda que la noticia, dada a conocer en los dias previos a la Semana Santa, puede que tenga algún sentido de escándalo periodístico al que ya nos tienen acostumbrados algunos cazadores de sensaciones fuertes.

Para dejar las cosas en su sitio, baste decir que el tal evangelio es más conocido que Carlomagno o Felipe II entre los estudiosos bíblicos, que tienen catalogado el tal texto entre los muchos escritos gnósticos de finales del siglo II y hasta el IV de la era cristiana en que los seguidores de esta secta entregaron a sus ávidos lectores una especie de colección a lo Dan Brown de nuestros dias que, si bien no les producía mucho dinero, sí les producía escándalo y por cierto, daño a los cristianos comunes y corrientes. Es lo que se ha hecho siempre con los grandes hombres y las grandes ideass. Combatirlas desde la cuneta.

Al igual que el "evangelio de Judas" que pretende dar una versión benévola sobre el amigo que traicionó al mejor amigo y luego se colgó de un arbol, desesperado por su acto poco noble, los seguidores de la secta gnóstica también se habían ocupado de redimir de su pecado a Caín por la muerte de Abel y a otras figuras cargadas de mala fama por algunas fechorías, que las fuentes bíblicas nos han transmitido a lo largo del tiempo.

Nada nuevo bajo el sol."El evangelio de Judas", que aparecerá estos dias como gran titular de la prensa de las sensaciones, es un desentierro hecho por personas que a toda costa quieren sembrar la duda en muchos miles de fieles seguidores del cristianismo, llamando a rebato por un hallazgo que no es otra cosa que la reposición de una película vieja ya vista. Otro tanto podrían hacer con los muchos evangelios apócrifos que la Iglesia desestimó a lo largo del tiempo y que pueden encontrarse, sin que nadie les haya vetado su reimpresión, en cualquier librería de viejo o incluso en elegantes ediciones de bibliófilos que las reproducen hasta con los contornos de los antiguos códices.

Dado el carácter de incoherencia generalizada, que podemos advertir en una gran porción de los seguidores de Cristo en el mundo actual, incluyendo a los de casa, nada extrañará que escuchemos a nuestros orientadores faranduleros, poniendo el grito en el cielo ante tamaño "descubrimiento". Es un elemento más para echar a la hoguera del desprestigio generalizado al que ya nos tienen acostumbrados.

¿Hasta cuándo va a durar la embestida de tantos ignorantes revestidos de una leve capa de apariencia científica, contra una Iglesia que, acostumbrada a sufrir ofensas, tiene que verse asediada por tanta ignorancia, conducida por algunos falsificadores de la historia y de la fe religiosa?

El tema en cuestión, del evangelio de Judas, ya fue puesto en solfa a través de la ópera rokc "Jesucristo superstar", donde la letra de la canción recogía esto mismo que hoy se nos presenta como un hallazgo sensacional, que Judas fue llevado a entregar a Jesús impulsado por el mismo espíritu divino.

No vale la pena perder más tiempo con este "nuevo evangelio". De nuevo, nada.

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El hombre que de labios de Jesús fue considerado como un desdichado al que le hubiera sido mejor no haber nacido, los mismos autores de novelones de ciencia ficción con fondo religioso

III. Consejos a las mujeres

Por el bien de todos (no solo de la propia familia, sino, al cabo, del mundo entero), la primera responsabilidad de una esposa es conservar despierto y vibrante el amor del marido hacia ella: ¡al marido hay que seducirlo cada día!, como ya dije; conviene mucho ingeniárselas para que caiga en la cuenta de que más allá de los compromisos y éxitos profesionales o sociales, su mujer es el mayor bien que Dios le ha otorgado y el medio fundamental e imprescindible para conquistar la propia plenitud y la consiguiente dicha... y, en el caso de los creyentes, incluso la santidad.

Puede que el incremento de las obligaciones y preocupaciones, la atención a los hijos o al trabajo profesional, obliguen a la mujer a distanciar y acortar los ratos de exclusiva dedicación a su esposo. La solución podría estar, más que en la cantidad de tiempo que le consagre, ¡que siempre debería ser el mayor posible!, en los pequeños y reiterados detalles que exigen algún esfuerzo pero manifiestan el cariño.

Por ejemplo, cualquier esposa habrá de interesarse por el trabajo de su cónyuge, por sus proyectos y por sus dificultades profesionales, por sus aficiones. Con la discreción y prudencia oportunas, no debe desentenderse de ámbitos tan importantes para su marido como normalmente es la profesión o los restantes que he enunciado. Si lo quiere de veras, es lógico que le interese cuanto a él le interesa, entusiasma o preocupa, incluido, si es el caso, con o sin esfuerzo, el equipo de fútbol.

A modo de «decálogo».

Quizás a alguna le pueda ayudar el releer de tanto en tanto el siguiente «decálogo para la mujer»:

1. Quiere a tu marido también cuando otro hombre te parezca más comprensivo, más educado, más atento, más divertido... o incluso simplemente más elegante o más guapo.

2. No estropees la relación con él por cosas que en un momento te pueden parecer importantísimas --el orden y la limpieza de la casa, en los que también él debe sentirse responsable, o incluso tu carrera profesional, si trabajas fuera del hogar--, pero que en realidad y a la larga y en fin de cuentas, no lo son tanto.

3. No lo asaltes en cuanto llega a casa, atosigándolo con tus problemas --profesionales o familiares--, aun cuando durante todo el día hayas estado esperando, lógicamente, la ocasión de desahogarte con la persona que más quieres y mejor te escucha y comprende.

4. Prepárale su plato preferido cuando intuyas que lo necesita (o deja que él os lo prepare, si le gusta..., a pesar del desbarajuste que pueda organizarte en la cocina): el marido se gana también a través del estómago.

No es falta de romanticismo ni de delicadeza... ni menos aún una especie de «juego sucio», sino puro sentido común y conciencia clara de la intimísima unidad del ser humano, el tener en cuenta estos aspectos

5. No lo atormentes con excesos de celos, no lo ofendas con tus dudas (evita incluso imaginarlas), no seas irónica.

6. No te engañes, pensando que con otro hombre es posible mantener una relación de simple amistad... incluso íntima, sin correr el riesgo de ser infiel a tu marido; ni, mucho menos, te «diviertas» jugando a «interesar» a otros hombres.

7. No te lamentes confidencialmente con un amigo de los defectos de tu esposo, porque éste podría ser el primer paso hacia la deslealtad: ¡los amigos resultan siempre tan comprensivos!

8. No exageres las contrariedades ni finjas un excesivo dolor, para inducir a tu marido a hacer lo que deseas. Decirle con sencillez lo que necesitas o simplemente te hace ilusión constituye una muestra de confianza, que él te agradecerá y os unirá más todavía.

9. Cuida tu aspecto externo. Aunque pueda sonar a broma, y ciertamente está expresado con humor, el rostro se asemeja mucho a una obra de arte, que con el tiempo tiene necesidad de una amable restauración.

Por eso procura no presentarte nunca ante tu marido como no lo harías ante una conocida dispuesta a juzgar de tu belleza. Y conténtate y sé feliz, más conforme pasen los años, con gustarle a él: no aspires a gustarte a ti misma --eres tu crítica más exigente-- ni admitas comparaciones con tus amigas o con otras personas de tu mismo sexo.

10. No envidies a las otras mujeres, ni siquiera interiormente, ni pongas como ejemplo a sus esposos. Harás que el tuyo se sienta fracasado, que es una de las cosas que más duelen y peor soportan los varones. (La conversación entre las dos esposas del púgil y el manager protagonistas de Cinderella Man lo refleja con una brevedad y precisión casi insuperables).

Tomás Melendo Granados
Catedrático de Filosofía (Metafísica)
Director Académico de los Estudios Universitarios sobre la Familia Universidad de Málaga
Colaborador de Mujer Nueva

La felicidad III

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Hoy en día, en general, nadie quiere servir. Todos quieren trabajar poco, ganar mucho y pasarlo bien, sin preocuparse de los demás, incontables incluso, llegan al extremo, que no les importa, que en este afán exagerado y egoísta, sobrepasan los legítimos derechos del prójimo, causándoles daños graves.

Y ¿Cuál es el resultado de esta actitud? En vez de ser más feliz las personas poco a poco se hacen más infelices y pierden lentamente el respeto por todo, hasta de la vida propia y ajena.

Es el hombre mismo quien muchas veces produce padecimientos y daño propio y ajeno. No son animales salvajes sino seres humanos la causa de muchas desdichas en nuestra tierra.

La Regla de Oro

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Krishna

Los hombres dotados de inteligencia y las almas purificadas deberían tratar a los demás como ellos mismos quisieran ser tratados.

Maha-Bharata 13, 115-22

Buda
No lastimes a los demás con lo que te aflige a ti mismo.
Udana Varga 5, 18

Zoroastro

No hagas a los demás lo que no es bueno para ti.

Shyat-na-shyast

Moisés
No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu prójimo como a ti mismo.
Levítico 19, 18

Jesucristo
Así que, todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con ellos.
San Mateo 7, 12

Muhammad
Ninguno de vosotros es un creyente a menos que desee para su hermano lo que desee para sí mismo.
Tradiciones Islámicas

 

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