Jesús Ginés Ortega
Universidad Santo Tomás
¡Gran noticia gran! El evangelio de Judas acaba de ser descubierto por una revista internacional, cuya especialidad es la geografía. La verdad es que el referido acontecimiento solo tiene que ver con algunos papiros antiguos en copto que dicen exactamente lo mismo que decían otras versiones también antiguas, pero un poco menos. Parece que el descubrimiento es nada más que eso, pero dada la supina ignorancia de una buena cantidad de lectores de noticias, este hallazgo pareciera ser espeluznante para el cristianismo. Ciertamente que para historiadores y estudiosos de la antigüedad greco-romana y cristiana, el tema en cuestión es absolutamente irrelevante. Pero no hay duda que la noticia, dada a conocer en los dias previos a la Semana Santa, puede que tenga algún sentido de escándalo periodístico al que ya nos tienen acostumbrados algunos cazadores de sensaciones fuertes.
Para dejar las cosas en su sitio, baste decir que el tal evangelio es más conocido que Carlomagno o Felipe II entre los estudiosos bíblicos, que tienen catalogado el tal texto entre los muchos escritos gnósticos de finales del siglo II y hasta el IV de la era cristiana en que los seguidores de esta secta entregaron a sus ávidos lectores una especie de colección a lo Dan Brown de nuestros dias que, si bien no les producía mucho dinero, sí les producía escándalo y por cierto, daño a los cristianos comunes y corrientes. Es lo que se ha hecho siempre con los grandes hombres y las grandes ideass. Combatirlas desde la cuneta.
Al igual que el "evangelio de Judas" que pretende dar una versión benévola sobre el amigo que traicionó al mejor amigo y luego se colgó de un arbol, desesperado por su acto poco noble, los seguidores de la secta gnóstica también se habían ocupado de redimir de su pecado a Caín por la muerte de Abel y a otras figuras cargadas de mala fama por algunas fechorías, que las fuentes bíblicas nos han transmitido a lo largo del tiempo.
Nada nuevo bajo el sol."El evangelio de Judas", que aparecerá estos dias como gran titular de la prensa de las sensaciones, es un desentierro hecho por personas que a toda costa quieren sembrar la duda en muchos miles de fieles seguidores del cristianismo, llamando a rebato por un hallazgo que no es otra cosa que la reposición de una película vieja ya vista. Otro tanto podrían hacer con los muchos evangelios apócrifos que la Iglesia desestimó a lo largo del tiempo y que pueden encontrarse, sin que nadie les haya vetado su reimpresión, en cualquier librería de viejo o incluso en elegantes ediciones de bibliófilos que las reproducen hasta con los contornos de los antiguos códices.
Dado el carácter de incoherencia generalizada, que podemos advertir en una gran porción de los seguidores de Cristo en el mundo actual, incluyendo a los de casa, nada extrañará que escuchemos a nuestros orientadores faranduleros, poniendo el grito en el cielo ante tamaño "descubrimiento". Es un elemento más para echar a la hoguera del desprestigio generalizado al que ya nos tienen acostumbrados.
¿Hasta cuándo va a durar la embestida de tantos ignorantes revestidos de una leve capa de apariencia científica, contra una Iglesia que, acostumbrada a sufrir ofensas, tiene que verse asediada por tanta ignorancia, conducida por algunos falsificadores de la historia y de la fe religiosa?
El tema en cuestión, del evangelio de Judas, ya fue puesto en solfa a través de la ópera rokc "Jesucristo superstar", donde la letra de la canción recogía esto mismo que hoy se nos presenta como un hallazgo sensacional, que Judas fue llevado a entregar a Jesús impulsado por el mismo espíritu divino.
No vale la pena perder más tiempo con este "nuevo evangelio". De nuevo, nada.
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El hombre que de labios de Jesús fue considerado como un desdichado al que le hubiera sido mejor no haber nacido, los mismos autores de novelones de ciencia ficción con fondo religioso
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