Hoy terminamos nuestro camino cuaresmal.
Fue un trayecto tan corto que apenas lo sentimos.
Pensé muchas veces: "¿Qué puedo decirles?" Me pareció que lo mejor sería compartir mi experiencia, lo que vivo cada día.
A mi edad, he descubierto lo efímera que es la vida y que sólo vale la pena vivirla para Dios.
Éste es un camino de santidad. Nos hacemos santos en lo cotidiano, en el trabajo, nuestro hogar, en la calle.
Y seremos santos en la medida que pongamos el ingrediente "secreto" a nuestras vidas:
"El amor".
Lo curioso, lo que me deslumbra siempre, es pensar que Dios nos ama, a pesar de lo que somos y hacemos.
Somos especiales para Él.
Si te parece bien, unamos nuestros corazones y recemos juntos una breve oración para agradecer sus favores.
Y así terminar este día, con deseos de abrazarlos a todos, de amarlos a todos".
"Señor, te amo.
Gracias por amarme,
a pesar de lo que soy.
Transforma mi vida.
Lléname de ti.
Que te ame cada día más.
Y que pueda llevarte a los demás".
Amén
Escribir un comentario