La costilla y la dignidad de la mujer

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adam.jpgSr. Arturo Bravo*

INTRODUCCIÓN

¿Saben ustedes por qué Dios no creó a la mujer antes que al hombre?. Porque no quería consejos mientras modelaba.

Les ruego me disculpen el inicio tan desconcertante del presente artículo, pero no he hecho otra cosa sino utilizar, por supuesto modificado, un antiguo recurso de la retórica greco-latina, que consiste en comenzar el discurso con la afirmación justamente contraria a lo que se pretende demostrar.

He escogido como tema el relato yahvista de la creación, porque este relato es el que ha servido prácticamente de base escriturística para "probar" la superioridad del hombre con respecto a la mujer, fundamentalmente por tres razones: 1) la mujer es creada después que el hombre; 2) es creada de una costilla del mismo, y 3) la debilidad y culpabilidad de la mujer aparecen reflejadas en el relato de la caída, en cuanto que es ella quien seduce al varón. Objeto de este artículo son los dos primeros puntos.

1. Los relatos de creación en el Génesis.

En el Génesis se encuentran dos relatos distintos de creación, las razones que lo demuestran son fundamentalmente:

- La ruptura y contradicción entre 2, 4ª y 4b;
- El distinto punto de partida de la creación;

- La doble creación del ser humano en 1,27 y 2,7.21-24.

El primer relato abarca Gén 1,1-2,4ª y el segundo relato está en Gén 2,4b-25. El primer relato ha sido atribuido a una escuela teológica llamada sacerdotal y el segundo a una llamada yahvista. Cada una de estas escuelas tiene sus características e intereses teológicos propios. Las diferencias entre ambos relatos son múltiples y abarcan -entre otros- los siguientes puntos: estilo, estructura, punto de partida y orden de la creación, medio para crear, fin del ser humano, el nombre de Dios que se utiliza (Elohum en el sacerdotal y Yahveh en el yahvista).

Sin embargo, a pesar de las diferencias irreconciliables entre los dos textos, se pueden percibir dos semejanzas de importancia capital:

1) la vida, toda vida, procede Dios;
2) la posición privilegiada del ser humano en la creación: en Gén 1 se ubica en la cúspide de un relato piramidal; en Gén 2 en el centro de un relato concéntrico.

2. El relato yahvista de la creación del ser humano.

Para captar la creación que este autor establece entre el hombre y la mujer, hay que examinar tres puntos de capital importancia: el orden de la creación del ser humano; los términos hebreos con que son designados ambos; y el significado del término zela (traducido habitualmente por costilla).

2.1. El error de YHWH en la creación

En Gén 2,7 aparece la creación del hombre de la siguiente forma: "Entonces Yahveh Dios formó al hombre con polvo del suelo, e insufló en sus narices aliento de vida, y resultó el hombre un ser viviente". Luego en el v. 18 se afirma: "Dijo luego Yahveh Dios: "No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada". Y con esta loable intención pone Yahveh Dios manos a la obra y crea a...¡los animales! (vv. 19-20). En el mismo v. 20, el autor constata el error de Dios, en este paso de la creación, diciendo que el hombre puso nombre a todos los animales creados, "mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada". La intención de Dios es solucionar el problema de la soledad del hombre y, luego de realizada su obra, se da cuenta de que el mentado problema no lo solucionó y que el hombre sigue estando solo. En un segundo momento, como tratando de arreglar "su soledad", hace caer al hombre en un sueño profundo y forma a la mujer. Ahora sí que fue exitoso en su intento, como lo afirma el mismo varón cuando exclama: "Esta vez sí (lo que significa que la vez anterior no) que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer porque el varón ha sido tomada" (v. 23), formulación que constituye el piropo más hermoso de la historia.

Para calmar un poco los espíritus seguramente agitados, hay que aclarar que no es que Dios se haya equivocado, sino que este "error de Dios" es un recurso literario del que se sirve el autor para mostrar que en la creación, el único ser que tiene la misma dignidad que el varón es la mujer. Los animales serán muy bonitos, pero no son compañía suficiente para el hombre. La permanencia íntima y recíproca se da solamente entre varón y mujer. Este recurso tan ingenioso y tragicómico para el lector o auditor atento está puesto para probar de forma magistral justamente lo contrario de lo que habitualmente se ha interpretado -la subordinación de la mujer al hombre-, esto es, la estricta igualdad en dignidad entre los dos.

2.2 El piropo más hermoso de la historia.

En este piropo que brota como espontáneo de la boca del varón aparece explicado el nombre de la mujer: ella será llamada isha (mujer) porque del ish (varón) ha sido tomado: isha es el femenino de ish. Incluso fonéticamente se siente la unidad entre los dos términos. Son términos estrechamente emparentados. Lamentablemente en nuestro idioma no hay términos que puedan reflejar con sentido esa unidad fonética. De ahí que algunas traducciones hayan intentado reproducir este juego fonético usando términos varón - varona, hombre - hembra (HMBR/HMBR).

Hay que hacer notar, además, que ésta es la primera vez en el relato que el hombre habla. Esto significa que la mujer es el único ser que está a la altura del hombre para suscitar la comunicación. Sólo ante la mujer es posible el diálogo, palabra tan manida y que es mucho más que una yuxtaposición de monólogos. Sólo el abrirme a la realidad del otro, el ponerme en el lugar de otro distinto a mí, me permite enriquecerme y crecer, salir de una perspectiva idiota (palabra que proviene del griego, que significa lo propio) en la que se aprecia sólo lo que le atañe a uno.

2.3. El término zela.

El significado fundamental de zela en hebreo no es para nada claro. El Diccionario Blíblico Hebreo - Español del P. Luis Alonso trae los siguientes significados: costilla, lado; ladera, falda del monte; tabla, tablón, plancha, panel; hojas, valvas; crujía; adj. Lateral.

Para complicar un poco más el asunto, resulta que de las 39 ó 40 veces en que esta palabra aparece en el A.T., sólo en dos oportunidades significaría costilla, y esto ocurre en el texto que nos ocupa: Gén 2,21b.22. En todos los otros lugares, tiene alguno de los otros sentidos recién enumerados. Más bien habría que traducir este término como lado o costado, pues provendría del ámbito de la arquitectura sagrada, donde indica la existencia y función de componentes laterales importantes del santuario. Pero más allá de entrar en una discusión técnica al respecto, lo que importa es subrayar qué significa costilla, lado o costado, lo que se quiere expresar es que tanto el hombre como la mujer han sido formados de lo mismo, es decir, aquí se está apuntando a otro elemento del binomio hombre-mujer: su igualdad de naturaleza.

3. Conclusión.

El recurso literario del error de Yahveh, el parentesco fonético de los términos hebreos para designar al hombre y a la mujer, y la materia de la cual fueron hechos nos conducen a la misma conclusión: la igualdad en naturaleza, dignidad y destino de la pareja humana.

No puedo terminar este artículo sin reconocer que si bien en los dos relatos de creación no hay duda sobre la igualdad en dignidad y naturaleza entre hombre y mujer, en la práctica, en el Israel del Antiguo Testamento, la mujer significaba poco, y en el presente, nuestra Iglesia tiene que dar más campo a la mujer. El reconocimiento teórico de la igual dignidad de la mujer puede quedarse en eso, en un reconocimiento teórico y creer que con esto se ha hecho ya suficiente, por tanto nos olvidamos del problema. Se convierte en un tranquiliza-conciencias que deja la situación peor de lo que estaba, pues como ya se ha solucionado la cuestión teórica no nos volvemos a ocupar del problema. Este es el camino equivocado.

Por el contrario, este reconocimiento nos debe llevar al compromiso de luchar junto a las mujeres para que ellas obtengan el lugar que se merecen y que les corresponde en la Iglesia, en la sociedad y en el mundo. Y en esta tarea una pequeña advertencia: no se trata de "hacer de lo masculino y femenino realidades paralelas o invertir papeles. La liberación de la mujer no supone la eliminación del varón, como tampoco la usurpación de su lugar o la indiferenciación sexual. Supone, sí, discernimiento de las funciones y la debida valoración de los sexos"1. No es ésta sólo una tarea reivindicativa, se trata de algo mucho más profundo: la participación femenina hará que estas realidades se transformen y se conviertan en realidades plenamente humanas, pues lo humano se da únicamente en la diversidad y complementariedad de lo masculino y femenino 2.


________________

*Doctor en Teología por la Universidad de Tubinga, en Alemania
1. Vilma Moreira da Silva: " La mujer en la teología: reflexión bíblico-teológica", en SELADOC (ED.), La mujer, Ediciones Sigueme, Salamanca 1990 p. 162.
2. Cfr. Juan Pablo II, Carta a las mujeres, n 7

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