Dos Corazones y un Solo Latido

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Dos Corazones Y Un Solo Latido 1.jpgHace unos días, en un encuentro con un grupo de amigos, me preguntaban cómo era posible que yo pudiera estar tanto tiempo en el trabajo desde la mañana hasta la noche prácticamente sin sentirme agotado, pues generalmente ellas y ellos terminaban extenuados. Esto sin contar que la mayoría de las veces les resultaba horrible el pensar que ya se estaba terminando el fin de semana y se acercaba el amenazante lunes. Otros, especialmente las mujeres, comentaban su experiencia parecida pero en relación a la casa y la atención al esposo e hijos. Tales comentarios y la manera en que los hacían me resultaban tan simpáticos que no me quedó más remedio que sonreír y contestar su inquietud, que también quiero compartir contigo.

Dos Corazones Y Un Solo Latido 2.jpgActualmente trabajo en un lugar hemos creado el ambiente de una gran familia sin perder la perspectiva de que estamos trabajando; donde cada uno está pendiente de como le va al otro en su tarea y si necesita alguna ayuda, de manera que no se sienta presionado y, además, buscando siempre que el trabajo sea realizado con un fin común, donde todos remamos en una misma dirección y no cada cual por su lado, como si fuera un "sálvese quien pueda". Por lo mismo compartimos el almuerzo y conversamos sobre nuestras vidas en general. Esto hace que el tiempo que vamos a pasar juntos sea lo mas parecido a un agradable encuentro familiar y evitamos el habitual mirar constantemente al reloj esperando ansiosamente la hora de finalizar y regresar a casa. Esto último en algunas ocasiones para algunas personas tampoco resulta muy agradable, ya que el estar en casa también se convierte en una carga sólo por el hecho de que a cada uno, ya sea hombre o mujer, se le ha asignado un rol determinado a cumplir sin que nadie se preocupe de tenderle una mano porque ese a su vez tiene su propia responsabilidad y con eso le es más que suficiente. ¡Qué diferente sería todo si nos hiciéramos solidarios los unos con los otros y en vez de un simple regreso a casa sintiéramos un añorado regreso al HOGAR! Aunque puede pensarse que casa y hogar son lo mismo; muchas veces son realidades diferentes.

Dos Corazones Y Un Solo Latido 3.jpgAl responderle sus inquietudes a mis amigos no pude evitar el recordar esa escena tan hermosa, de la ya famosa película "La Pasión" de Mel Gibson; en que María, al ver caer a Jesús con la cruz, recuerda la vez en que el amado Hijo venía corriendo y también cayó; saliendo ella a auxiliarlo sin demora. Les puedo asegurar que esta imagen refleja lo que debería ser una muestra viva, de lo que debe ser nuestro lugar de trabajo, hogar y cualquier lugar donde nos encontremos. Debería ser el sitio donde nos sintamos acompañados porque cada uno es parte del otro. Así como María está en Jesús. Así como María cae al suelo al ver caer a Jesús y Jesús se levanta al ver a María dándole su fuerza una vez en pie y, a la vez los dos unidos, en una fuerza y misión comunes que era el cumplir la voluntad del Padre. De igual modo sería estupendo si nos sintiéramos así en relación al que esta junto a mí en el trabajo e incluso más lejano, en relación a los que viven junto a mí, a los que forman parte de mi vecindario, etc.; que podamos formar una comunidad de corazones. Esto es algo que no se logra con una varita mágica sino trabajando en ello con mucha paciencia día a día, tratando de no ver la paja en el ojo ajeno cuando tenemos una viga en el nuestro, no haciendo recaer toda la culpa del desastre en el otro sino viendo la parte de responsabilidad que me toca y especialmente recordando esa unión indisoluble de Jesús y María, de la Madre con el Hijo. Que al final de nuestro día laboral, de nuestra vida podamos decir que logramos vivir en medio de varios corazones, cada uno con su forma, con su ritmo; que fuimos un solo latido.

Preguntas para reflexionar:

1- ¿Cómo me siento yo en los lugares en los que habitualmente me encuentro? ¿Por qué?

2- ¿Qué responsabilidad tengo en sentirme de esta manera?

3- ¿Cómo es mi relación con las personas que se encuentran junto a mí en estos lugares? ¿Por qué?

4-¿Qué responsabilidad tengo yo en la manera en que desarrollan esas relaciones?

Actividades:

Lee nuevamente el relato, teniendo en cuenta también las preguntas anteriormente formuladas, piensa en que momento de tu vida te has sentido viviendo en un ambiente donde se encuentre presente esa unidad de Jesús y María y; personalmente o con la ayuda de otra persona, piensa que puedes hacer para ir mejorando paso a paso esta situación y llegar vivir en una comunidad de corazones.

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