PREVENIR EL SIDA CON
DIGNIDAD
Sobre la Comisión Nacional de
Bioética de la CECH
Dónde acudir para resolver
dudas y recibir apoyo
Fuentes para profundizar en
programas y entrevistas:
Prevenir el SIDA con
dignidad
Declaración de la Comisión Nacional de Bioética
de la Conferencia Episcopal de Chile
A la fecha, el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) y el virus que lo
transmite (VIH) han causado más de cuatro mil muertes en Chile y la tasa de
infección está todavía en aumento particularmente entre las mujeres. En nuestro
país el riesgo de infección proviene fundamentalmente de un ejercicio
indiscriminado de la sexualidad. En el 93% de los casos el virus se transmite
por esta vía.
Ante esta realidad, surge entonces una pregunta urgente: ¿cómo prevenir
verdaderamente este mal que afecta a hombres y mujeres de todos los niveles
sociales y de todas las edades, en especial a los jóvenes?
Respecto a la prevención se reconoce que ”la forma más
segura de evitar el contagio de una enfermedad de transmisión sexual es
abstenerse de tener relaciones sexuales o estar en una relación monógama, a
largo plazo, con una pareja que ya se sometió a las pruebas para detectar si
tiene una ETS y que usted sepa que no está infectada”( Centers
for Disease Control,
divisiones para la Prevención de VIH/SIDA, Atlanta 2003).
Sin embargo, hay quienes persisten en acentuar el uso del condón como principal
método para prevenir la infección. Si bien es cierto que esta medida disminuye
el riesgo de contagio en grupos con conductas sexuales de alto riesgo, tales
como personas que difícilmente van a ser capaces de controlar sus impulsos o
que tienen un ejercicio compulsivo de la sexualidad, no se justifica
extrapolarla a toda la población.
Al respecto, es indispensable tener presente que, de acuerdo con la información
epidemiológica disponible, el condón no evita, sino sólo disminuye un posible
contagio: su efectividad fallaría en un 20% de los casos (Cochrane
Database Syst. Rev.
2001;(3):CDO00325).
La opinión pública debe tomar conciencia de la significativa diferencia que
existe entre evitar el riesgo de contraer una enfermedad mortal, a solo
disminuirlo, en especial cuando se trata una información que se da a la
población general. Al pretender crear conciencia en toda la ciudadanía del uso
del preservativo como principal medida efectiva de prevención, se corre el
peligro de que éste termine por imponerse y genere un falso sentimiento de
seguridad en las personas y que aumente las prácticas de riesgo.
Una mirada distinta y mucho más eficaz para hacer frente a esta epidemia tiene
que ver con una visión integral de la persona, que incluye tanto los aspectos
relativos a su salud, a la sexualidad, como al valor del matrimonio y de la
familia.
Los hombres y mujeres, en sus aspiraciones más queridas, son representados de
mejor manera por una visión que promueve el ejercicio de la sexualidad en el
contexto de su vocación al amor y del matrimonio, y no solamente como la
satisfacción transitoria de un impulso o la mera búsqueda de placer. Esta
perspectiva implica una gran responsabilidad respecto del cuerpo propio y
ajeno, así como la educación en el autodominio de sí mismo en vistas a un bien
superior, como es la promoción del amor y la vida.
Creemos que lo más importante es proponer una educación sexual que engrandezca
la dignidad humana, integrando el ejercicio de la sexualidad en el contexto de
un amor verdadero con todo lo que implica en cuanto a fidelidad, dominio de sí
mismo, capacidad de esperar y de desear y promover el verdadero bien de la
persona que se ama. De esta forma se concilia la prevención mas efectiva con
“una educación que lleve a reencontrar con claridad y con alegría el valor
espiritual del amor que se dona, como sentido fundamental de la existencia”,
haciendo posible que todos, en particular “los adolescentes y los jóvenes tengan
la fuerza necesaria para superar los comportamientos de riesgo”(Juan Pablo II,
IV Conferencia Internacional sobre el SIDA 1989)
Es una tarea hermosa pero exigente, en la que habrá que contar con las
limitaciones propias de la debilidad humana y de un ambiente que con frecuencia
socava estos valores.
Con todo, esto es posible en nuestro país, si esta tarea la asumimos como
responsabilidad de todos y de cada uno de nosotros: del Estado, de la comunidad
educativa y, en especial, de la familia. Esta última juega un rol decisivo en
la formación de las personas a través de la convivencia diaria, del ejemplo de
los padres, del diálogo afectivo, de la fidelidad y del respeto. Es el modelo
que hay que fortalecer y promover, ayudando a los primeros educadores a
irradiar su testimonio de vida. El colegio, la sociedad y el Estado han de
complementar esta tarea a través de programas de educación que incorporen el
valor de la persona y su realización a través del amor.
La Iglesia Católica, junto con solidarizar y acompañar como madre a quienes
sufren la enfermedad, cumpliendo con la responsabilidad que a ella también le
incumbe en esta tarea, ofrece una visión integral del ser humano en su vocación
al amor que es, al mismo tiempo, el mejor camino para enfrentar este flagelo.
Santiago, 27 Noviembre de 2003
Sobre la Comisión Nacional
de Bioética de la CECH
La Comisión nacional de Bioética de la Conferencia Episcopal de Chile es un
organismo asesor de los Obispos en materias de Bioética. La integran el médico
Patricio Ventura-Junca Tobar, la abogada Carmen
Domínguez Hidalgo, y el sacerdote Fernando Chomali Garib.
Dónde acudir para
resolver dudas y recibir apoyo
Las personas que requieran información, orientación, respuestas y apoyo, pueden
llamar con plena confianza al fono 2881506, y también visitar el sitio web de la Clínica Familia, que brinda atención
especializada: www.clinicafamilia.cl
Fuentes para profundizar
en programas y entrevistas:
Miembros de la Comisión Nacional de Bioética de la Conferencia Episcopal de
Chile:
P. Fernando Chomali, fono 6863048
Dr. Patricio Ventura-Junca, fono 6863048
Prof. Carmen Domínguez, fono 6862965
Otros profesionales del Centro de Bioética de la Pontificia Universidad
Católica de Chile (a todos se les puede contactar en el fono 6863048):
Dr. Ricardo Rabagliatti
Dr. Luis Jensen
Dra. Lorena Mosso
Prof. Alejandrina Arratia