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Por: Paulina Johnson Valenzuela

Así como van las cosas, lo más probable es que tengamos ley de aborto en Chile, es decir que dar muerte al hijo en gestación será abiertamente legal, por ahora, teóricamente, sólo en tres causales. Pareciera que este es el pulso del tiempo.

¿Qué hacer entonces?

embarazo-cancer-mama-mitos-300x380.jpgLo primero es agradecer a tantos que serenamente y apelando a la razón, se han manifestado en contra del proyecto y han alzado la voz para defender a los no nacidos que no verán la luz.

Han intentado defender también a sus madres, a quienes pareciera que nuestra sociedad no tiene nada mejor que ofrecerles que permitirles abortar, lo cual aunque legal, éticamente será siempre un grave e irreparable atentado a la vida del más desvalido e inocente de los seres humanos.

Como sociedad, estaremos desconociendo el más primario de los derechos del ser en gestación, cual es su derecho a la vida, y a la madre, el derecho a ser auxiliada en situaciones tan difíciles y dramáticas como para llevarla a buscar la muerte de quien ya vive sin haberlo siquiera pedido.

También es necesario agradecer a las instituciones y personas que diariamente y desde hace años, ofrecen apoyo a quienes cursan un embarazo en condiciones de vulnerabilidad, sea por no haberlo deseado, por enfermedad del concebido o de su madre, o por alguna otra razón que ponga en riesgo la vida del que está por nacer. .

Felipe Kast 001.jpgEl miembro más joven del gabinete de Piñera se declara "profundamente liberal" y revela que ha invitado a concertacionistas a formar parte de su cartera. "No quiero comerme la torta solo", explica. También recuerda el legado de su padre, critica a los grupos de privilegiados y habla de los prejuicios que ya no tiene sobre Cuba.

Tantas respuestas como aristas tiene el problemático síndrome de la supermujer. En Estados Unidos, la autora Peggy Downes Baskin entrevistó a varias mujeres ejecutivas de Silicon Valley, y concluyó que la mayoría había postergado su vida familiar para dedicarse completamente a su trabajo.

Esta sería la opción más extendida en Chile, según la opinión de la socióloga Andrea Bagnara: “las mujeres visibilizan que es muy difícil poder conciliar la familia y el trabajo, por lo que postergan la familia, para alcanzar primero logros en sus trayectorias laborales”. Esto se vería en el retraso de la edad de las chilenas para contraer matrimonio que se ha visto en la última década.

Sin embargo, la economista española Nuria Chinchilla tiene una propuesta completamente distinta, que asegura, ha sido probada en la práctica. Ella parte de la base que “la familia afecta a nuestro trabajo de modo distinto, dependiendo de si planteamos la vida familiar como un recurso o como un problema”.

Nuria Chinchilla está empeñada en probar que es posible y mucho más rentable enfocarla como un recurso, para ello hace referencia a encuestas que dicen que la vida familiar equilibra la vida del empleado.

En Chile, un estudio de la Escuela de Administración de la Universidad Católica demostró que las políticas de conciliación de familia y trabajo aplicadas en las empresas aumentan la productividad entre un 11 y un 16%.

Para lograrlo, Chinchilla propone el modelo de “empresa familiarmente responsable”, en el cual es la persona y su rendimiento, y no las horas de presencia, el valor central de la empresa. Es decir, los logros ya no tienen tanto sentido como la calidad del trabajo que puede aportar una persona.

Pero esto no pasa sólo por una política de la empresa, sino también el propio trabajador debe estar atento a los llamados “ladrones de tiempo”, estos son: “no saber delegar”, “no saber decir que no” y “saber abdicar temas importantes”.

También existen “leyes sobre el tiempo” que es bueno tomar en consideración y que son:

- El tiempo que requiere una tarea crece en proporción al número de veces que la hemos interrumpido y reanudado”.
- Programar y/o realizar una tarea larga supone dificultades muy superiores a las que plantea una corta. Esto nos obliga a cerrar tiempos de agenda razonables y realistas.
- No caer en el perfeccionismo. Poner tiempos límites para la realización de tareas susceptibles de mejoras.

Un ejemplo de que esta opción es posible es el que expone Lidia Heller, directora de la Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe en Gestión de Organizaciones, analizando la situación de las mujeres ejecutivas en Argentina: “un número importante de mujeres que logran llegar al tope son casadas y han tenido hijos desde los inicios de sus carreras. No interrumpieron sus carreras y los problemas con sus parejas se negocian permanentemente, aunque ellas siguen siendo las principales responsables de la organización del hogar, delegando las tareas domésticas y de cuidado de los niños en personal altamente calificado. Una ejecutiva de una empresa petrolera afirmaba: “Yo creo que sin mi trabajo no me sentiría completa, pero sin mi marido y mis hijos no sería feliz; por eso creo que hay que ir equilibrando la balanza todo el tiempo”.

Entonces, ¿se puede tenerlo todo?”. Para Lidia Heller la respuesta es positiva, pero con reparos: “Sí, creo que se puede tenerlo todo, pero no al mismo tiempo y con el mismo grado de exigencia, y esto requiere cambios en las relaciones familiares y sociales. Hasta que no democraticemos los roles domésticos, será muy difícil encontrar el equilibrio”.

Es decir, más allá del esfuerzo propiamente femenino está el trabajo que debe hacerse con las costumbres arraigadas en los hombres. Lidia Heller dice: “Deben hacerse esfuerzos especiales por insistir en la parte de responsabilidad del hombre y promover la participación activa de los hombres en la paternidad responsable, la participación y la contribución al ingreso familiar; la educación de los hijos, la salud y la nutrición: y el reconocimiento y la promoción de que los hijos de ambos sexos tienen igual valor. Las responsabilidades del hombre en la vida familiar deben incluir la educación de los niños desde la más tierna infancia. Es importante considerar que estas cuestiones implican cambios profundos, que van más allá de decidir quién lleva los niños al colegio o se hace cargo de las compras en el supermercado, es averiguar de dónde procede la resistencia al cambio. El trabajo asistencial es costoso. Los hombres son reacios a asumir responsabilidades que reduzcan sus ingresos profesionales, igual que lo son a trabajar en ocupaciones que están peor pagadas que la mayoría de las típicamente masculinas”.

Mujeres que viven alteradas

“En estos últimos años las mujeres cambiamos mucho.
Antes, sólo estábamos obsesionadas
por conseguir un marido.
Ahora además, estamos estresadas
por exigirnos logros profesionales,
trastornadas por la culpa que nos provoca la maternidad
y desesperadas por combatir la celulitis...!!!”
Maitena, dibujante argentina.


"Luchamos en el trabajo, con los hombres, nuestro cuerpo, los amigos, las madres… toda una serie de cosas que irremediablemente nos alteran y nos llevan a un estado en el que se pasa de la euforia a la depresión profunda en apenas 15 minutos". De esta forma Maitena da la perfecta definición del estado de muchas mujeres en la actualidad, es lo que en el mundo angloparlante llaman “síndrome de la supermujer”, y que en este hemisferio ella ha preferido denominar como “mujeres alteradas”.

En el libro de cinco tomos del mismo nombre, Maitena se ríe del prototipo de mujer que define como “aquella que libra las mismas batallas día tras día y sin descanso”. A nivel internacional, la serie ha superado el millón de ejemplares vendidos.

Todos coinciden en que uno de los puntos que explican este éxito editorial es la identificación que provoca este retrato en viñetas de la mujer contemporánea. Es que este es un problema que ya no afecta sólo a un selecto grupo de mujeres que han ascendido profesionalmente, sino a muchas que se han sumado al ideal de la mujer autosuficiente y capaz de hacer las cosas bien tanto en el trabajo como en la casa.

Supermujeres débiles de salud

Ciertamente es algo muy común que las mujeres nos angustiemos por cualquier cosa, a ello contribuyen incluso las propias hormonas cuando nos encontramos en el periodo premenstrual. Pero esto ya se transforma en algo patológico cuando en todo momento se siente que debe hacerse todo a la vez, y de manera perfecta.

Sue Barton, sicóloga del Departamento de Familia del UC Davis Medical Center de Estados Unidos, explica que, por definición, las “supermujeres” son personas a las que les cuesta delegar responsabilidades, “tienen altos standards y desean que las cosas sean hechas a su manera. Cuando otros hacen el trabajo de otra forma, ellas tienden a enojarse o decepcionarse porque piensan que ellas podrían haberlo hecho mucho mejor”, explica.

El resultado es el sufrimiento continuo al ver que no todo siempre va a salir bien, y que en el camino se sacrifican las propias necesidades por otras que se consideran más altas. Pero también hay consecuencias concretas en la salud, es así como el Consejo de Salud de las Mujeres de Irlanda reconoce que el Síndrome de la Supermujer puede traer perjuicios directos sobre el cuerpo, como debilitamiento del sistema inmunológico; o indirectos, como los provocados por el humo del tabaco que las afectadas fuman para aliviar la tensión.

Por otra parte, el nutricionista Juan Manuel Mancilla Díaz, de la Universidad Nacional Autónoma de México, ha establecido también una relación entre males como la anorexia y la bulimia con el “Síndrome de la Supermujer”. Para el investigador, “la mujer es más sensible a la presión social que significa el síndrome de la supermujer, es decir, ser buena ama de casa, buena esposa, buena madre, trabajadora o estudiante, y, que para tener éxito en todas esas esferas, debe mantenerse esbelta para ser aceptada”.

En Chile, la socióloga de la Universidad Alberto Hurtado, Andrea Bagnara, explica que ya se pueden ver algunas consecuencias de las tensiones que ha provocado la incorporación de la mujer al trabajo como “altos niveles de stress y otro tipo de enfermedades de salud mental en las mujeres”, debido principalmente –explica- a que aún hay un desequilibrio respecto a la repartición de las tareas del hogar.

Factores que lo determinan

Para Gloria Steinem, escritora y feminista norteamericana, los elementos que se mezclan para formar el caldo de cultivo de las “supermujeres” son:
1. Los medios de comunicación: que retratan a mujeres en los trabajos de “cuello blanco”, en que imitan a los hombres, están vestidas para el éxito, y al mismo tiempo crían a niños perfectos, cocinan como verdaderos gourmets, y entretienen maravillosamente a todo el mundo. Ésta se ha convertido en la imagen de una mujer trabajadora para los medios. Las expectativas acerca de las mujeres siguen siendo tanto como una perfecta ama de casa, como la “nueva mujer profesional”.
2. El movimiento feminista: que al promover la igualdad entre los sexos impulsó a las mujeres a que trabajaran y creó buenas oportunidades de trabajo para ellas. Pero al mismo tiempo, las mujeres no han sido relevadas de su trabajo en el hogar, ¿y por qué consienten esto?, es lo que se explica en el punto número 3.
3. Las mujeres han sido socializadas para ser agradables: desde pequeñas se les enseña que deben hacer sentir bien a los demás, aún postergando sus propias necesidades.

En Chile, el sicólogo de la Universidad Alberto Hurtado, José Antonio Román, agrega otros factores propios de nuestra sociedad como “la socialización que tradicionalmente pone en la mujer la responsabilidad del cuidado familiar (esposo incluido). Por eso muchas mujeres sienten culpa por no poder dedicar el tiempo, las energías y otros recursos necesarios al cuidado de los miembros de su familia.”, explica.

Finalmente, la licenciada Lidia Heller, de la Red de Mujeres Latinoamericanas y del Caribe en Gestión de Organizaciones, dice que “la mayoría de las carreras profesionales siguen basadas en las pautas del "modelo masculino": realizar un trabajo profesional, competir con pares, construir reputación, desarrollar una carrera en los primeros tramos de los ciclos vitales (25 a 35 años), minimizar las cuestiones familiares, reuniones extensas.

Las mujeres que se incorporaron a la vida pública, adoptaron ese modelo y esas pautas que no se han modificado, sin relegar ninguna de las restantes actividades: el cuidado de los hijos, enfermos y ancianos, mantener la belleza, ser buenas amantes y además excelentes profesionales, con total exigencia que esto implica.

Autora: Beatriz Zegers Prado
Fuente: Revista Vínculo

La modificación a la ley del Matrimonio Civil, ha puesto en el tapete de la discusión pública el tema de la institución matrimonial y la familia. Sin embargo, los intentos por presentar de modo desfigurado los principios de la moral cristiana matrimonial no son nuevos. Desde hace treinta años, se ha buscado presentar un modelo de pareja que se ha autoproclamado como progresista y moderno. Quienes no estamos de acuerdo hemos sido tildados de anticuados y más recientemente, de fundamentalistas. Es así como se han validado las relaciones con múltiples compañeros y ridiculizado la relación estable, aquella basada en la constitución de un consorcio para toda la vida -que surge del consentimiento mutuo- otorgado en el acto del matrimonio. Este cuestionamiento ha influido profundamente en la manera en como se forman las parejas hoy día y los modos que se adoptan para resolver los conflictos cuando surgen. Se han modificado las normas sociales que durante siglos han determinado el papel del hombre y de la mujer en el matrimonio y con ello, se han suprimido las ayudas orientadoras, haciendo creer que así se alcanza una libertad hipotética, haciendo aparecer como superflua la institución matrimonial.

Lo que no han advertido es que este modelo de ser humano, transforma a hombre y mujer de sujetos en objetos y reduce el contenido del amor a la mera satisfacción placentera, siendo esencialmente egoísta. Refleja además una nueva forma de angustia, la angustia ante el matrimonio.

El término pareja se usa para designar una relación particular entre un hombre y una mujer, donde se aísla el sentimiento amoroso de las influencias externas, del tiempo y de las normas sociales, sobrevalorando la subjetividad afectiva e ignorando la participación de la voluntad libre en los actos humanos. Decimos fulano y mengano son una pareja, cuando ellos no han formalizado su relación, no se han casado, no existiendo un reconocimiento social, ni tampoco un compromiso estable para toda la vida. Quienes son pareja lo juzgan innecesarios, les basta saber que se aman y por tanto, como amantes, son los dueños de su relación, pueden terminarla cuando lo deseen, no le deben cuentas a nadie, reforzándose el individualismo.

Como expresión o manifestación de esta realidad, se ha observado con mayor frecuencia, que lo jóvenes retardan la decisión de casarse o simplemente la postergan indefinidamente. Eligen el cohabitar o convivir como una forma de liberarse de la presión que significa tomar una decisión para toda la vida. El argumento esgrimido es que así se aseguran en la práctica, si son o no capaces de adaptarse mutuamente. Los conflictos entre las parejas se manifiestan de manera distinta; la norma ideal, a la que supuestamente muchos aspiran, es la imagen de una amistad libre, de compañeros emancipados que sólo tiene existencia y duración mientras permite a los interesados su propia realización personal, entretanto permanezca vivo el amor sin obligaciones. Es usual ver que entre ellos se eliminan con miedo y se ocultan con vergŸenza, los sentimientos cariñosos y tiernos, por temor a que el compañero se ría de ellos. Es así que estos pueden ser considerados expresiones de demandas infantiles de afecto, de debilidad, incluso de ingenuidad, pero por sobre todo, su descubrimiento ante el otro, los vuelve vulnerables y necesitados.

El miedo al compromiso les impide a muchos tomar la decisión de casarse o a establecer relaciones de pareja estables y es así como sostienen relaciones afectivas breves, que se interrumpen siempre en el momento en que surgen sentimientos de amor, necesidad de cariño y deseo de amistad duradera. Se tiene temor de caer en una unión tan íntima que los deje expuestos a sufrir a causa del otro. Frente a la angustia de no poder soportar semejante frustración, se anticipan y prefieren terminar la relación. La tendencia a destruir todas las emociones ligadas al amor, conduce finalmente al vacío interior, a la resignación y al sentimiento de falta de sentido de la propia vida.

Finalmente cuando los jóvenes se deciden por el matrimonio, el temor al fracaso los hace precaverse, anticipándose por si acaso las cosas en el futuro no van bien. Pero un compromiso estable como exige el vínculo matrimonial supone superar las aprehensiones y ambivalencias y confiar en la voluntad para resolver los conflictos, cuando existe un amor maduro; para cultivar la gracia sacramental que recibimos cuando damos el sí, para siempre...

Es interesante conocer que la evidencia acumulada en Estados Unidos, sugiere claramente que comparado con el matrimonio, la cohabitación sin compromiso, es un arreglo social inferior. Las parejas que conviven sin planes definitivos para casarse realizan un acuerdo diferente a los matrimonios o parejas que cohabitan con un compromiso. Estos arreglos sólo comparten con el matrimonio la vida sexual activa y la casa o departamento en que se vive, aún cuando la probabilidad de que la relación sea monógama, disminuye, no obstante quienes conviven esperen que la relación sea con exclusividad sexual. Generalmente las mujeres que conviven ocupan una mayor cantidad de tiempo en tareas del hogar que las mujeres casadas y reciben menos compensaciones financieras de parte de su pareja por hacerlo. En el caso de los hombres, se ha visto que el compromiso con la relación es menor; mientras que las mujeres con hijos se sienten inseguras respecto del futuro; los niveles de violencia son más altos, especialmente en aquellas parejas que no tienen compromisos para el futuro y los hijos, nacidos de estas uniones, tienen más dificultades adaptativas. La cohabitación en sí misma parece causar actitudes que limitan el compromiso de largo plazo; dañan el bienestar emocional, de hecho quienes cohabitan reportan sentirse más deprimidos debido a las probabilidades de que su relación termine. Refieren estar menos satisfechos con la vida en general que lo que señalan quienes están casados. Finalmente, se ha visto que distancia a las personas de las instituciones religiosas y sus familias.

No ha de extrañarnos por tanto, el llamado que hace S.S. Juan Pablo II a los jóvenes: ¡No os dejéis arrebatar esta riqueza! No grabéis un contenido deformado, empobrecido y falseado en el proyecto de vuestra vida: el amor "se complace en la verdad". (...) No tengáis miedo del amor, que presenta exigencias precisas al hombre. Estas exigencias -tal como las encontráis en la enseñanza constante de la Iglesia- son capaces de convertir vuestro amor en un amor verdadero. (...) La Iglesia y la humanidad os confían el gran problema del amor sobre el que se basa el matrimonio, la familia; es decir, el futuro. Esperan que sabréis hacerlo renacer, esperan que sabréis hacerlo hermoso, humana y cristianamente. Un amor humana y cristianamente grande, maduro y responsable (Carta apostólica a los jóvenes y a las jóvenes del mundo, Roma, 31/3/1985, párr. Nro. 10).

El tema de esta reflexión nos llama a revisar algo que es muy nuestro: la pedagogía de las vinculaciones. Ella nos enseña que el hombre, para llegar a ser él mismo y para llegar hasta Dios, necesita la mediación del otro. No caben dudas que en nuestra sociedad las expresiones amorosas se encuentran enfermas, cada vez hay más parejas y menos matrimonios, muchos de los que se casan establecen también compromisos provisionales como la ley sobre Matrimonio Civil en discusión, quiere validar. Ante este estado de cosas es bueno preguntarnos ¿cómo estamos viviendo en nuestra vida, esta pedagogía?, ¿cómo han sido los vínculos que hemos establecido con nuestros cónyuges, con nuestros hijos, con Dios?, ¿qué imagen hemos transmitido del vínculo matrimonial a nuestros hijos? ¿cómo hemos incorporado y difundido esta verdad antropológica en nuestro ambiente laboral y en los segmentos de la sociedad en los que participamos? Los schoenstattianos tenemos una misión y quién tiene una misión ha de cumplirla.

vicepresideta_en_Sudafrica.jpgEl mandatario sudafricano, Thabo Mbeki, nombró a la ministra de Minerales y Energía, Phumzile Mlobo Ngcuka, como vicepresidenta en reemplazo del destituido Jacob Zuma.

Se trata de la primera vez que una mujer ocupa tan alto cargo en Sudáfrica.

Al anunciar el nombramiento, Mbeki dijo que "esto nos dio la oportunidad de fortalecer aún más la participación de las mujeres en el Ejecutivo".

Jacob Zuma fue destituido la semana pasada luego de que su asesor financiero y amigo, Schabir Shaik, fuera condenado a 15 de prisión por corrupción y fraude.

Mlambo-Ngcuka ha sido ministra desde 1999. Además de Ministra de Asuntos Exteriores, la nueva vicepresidenta ha sido una de las mujeres más visibles en la política sudafricana durante los últimos años. Siendo responsable del sector minero - la principal industria del país - Mlambo-Ngcuka se ha visto obligada a tomar grandes y polémicas decisiones y definir las políticas que afectan a la economía nacional en su totalidad.

Ella ha sido alabada como una de las integrantes más eficientes del gabinete sudafricano.

Polémica

Sin embargo, algunos analistas cree que su nombramiento no estará exento de controversia.

El esposo de la nueva vicepresidenta, el ex fiscal general Bulelani Ngcuka, fue quien inició la investigación que terminó con la caída de Jacob Zuma.

El destituido vicepresidente acusó al entonces fiscal de arruinar su reputación filtrando información a los medios.

El nombramiento de Phumzile Mlobo Ngcuka fue bien recibido por los sindicatos y el sector de negocios.

Mlambo-Ngcuka tiene ahora una gran oportunidad para convertirse en la próxima presidenta de Sudáfrica, a no ser que Zuma haga una reaparición en la política en los próximos tres años y medio. Zuma todavía cuenta todavía con una posición mucho más fuerte dentro del ANC y sus partidos y sindicatos simpatizantes.

Si Mlambo-Ngcuka se presenta como candidata presidencial del ANC en 2009, con toda probabilidad se convierta en la primera mujer que llega a la presidencia en la historia de Sudáfrica y de todo el continente africano. La importancia simbólica de tal panorama no puede ser subestimada en África.

El propio presidente ha dicho que le gustaría que lo reemplace una mujer.

Biografía

La nueva vicepresidenta, nacida en KwaZulu Natal en 1955, es licenciada por la Universidad Nacional de Lesotho en Ciencias Sociales y Educación. Se casó con un surafricano durante su exilio en Suiza, en los años 80 y tiene un hijo. Entró en la política en 1994, haciéndose parlamentaria por el entonces recientemente legalizado ANC y tres años más tarde, entró a formar parte de la ejecutiva nacional del partido.

Por: Nuria Chinchilla, Profesora del IESE, La Vanguardia, España, 2004-05-07)

Teóricamente las directivas, las mujeres que “lo han alcanzado todo”, no parecen tener problemas de dinero ni de igualdad. Sin embargo, hay noticias estremecedoras. Tres alumnas de Harvard han ganado un premio a la mejor idea de negocio que, si no fuera porque es real y está financiado como tal, podría estar sacado del famoso libro “Un mundo feliz” de Aldous Huxley, del que ya se han cumplido muchas de sus increíbles predicciones. Esta podría ser una más: “Programe su vida y también su carrera como si se tratase de un plan de pensiones… congele sus óvulos y tenga un hijo cuando haya triunfado”.

Cada año, los alumnos del programa Master elaboran un “business plan”, que un jurado analiza y califica. Este año el primer premio ha sido para unas peculiares emprendedoras, cuyo negocio se centraría en “mejorar la vida de las mujeres”. ¿Cómo? A través de una línea de servicio que posibilite parar el reloj biológico a voluntad.

El argumento esgrimido por tan singulares vendedoras del producto es: “En las mujeres coincide la edad fértil con la época de despegue profesional... la única solución es retrasar la maternidad. De este modo podemos tenerlo todo”.

¿Todo?¿A qué coste? Éste es el problema: querer tenerlo todo… sin cambiar nada –del entorno claro está– para conseguirlo. Equivale a seguir el rol del varón del pasado siglo, aceptar, de entrada, que no hay nada que cambiar en la empresa y la sociedad. Para ellas no existen políticas de conciliación trabajo-familia o cultura suficiente.

La flexibilidad en el tiempo y el espacio es todavía vista con recelo como modo de trabajo para una profesional competente capaz de lograr objetivos con medios distintos a las largas horas de presencia en la oficina. La realidad es así y la aceptan… cambiando lo que son, es decir, mujeres con una ambición no sólo profesional, sino también familiar.

Hasta que la empresa no incorpore la maternidad y la paternidad como un valor en la empresa, será imposible hablar de humanizarla. Como sabemos, la discriminación laboral no es por sexo, sino por maternidad. “Venid, venid, mujeres, estudiad, trabajad, votad, sedlo todo…, menos madres.” Éste es el engaño más perverso de la igualdad oficial, de la vida laboral enloquecida en la que andamos inmersos. Somos nosotras, con la complicidad de los varones, quienes debemos cambiar esta realidad, día a día.

Fuente: Mujer Nueva
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Foro Mujer y Trabajo

Autora: Celia Grant
Fuente: Mujer Nueva
Fecha: 2004-01-29

Cuando practicas el “bungee jumping” sobre cemento, probablemente quieras asegurarte de tener el mejor equipo de seguridad disponible, y que quede fuertemente atado a cada nudo y cordón. Y que los expertos responsables sepan lo que están haciendo. Además, probablemente te gustaría conocer una larga lista de los aventureros que se arriesgaron antes que tú y que han vivido para contarlo.

¿Pero qué pasa si el equipo de seguridad en cuestión no es 100% fiable? ¿Qué si su fama crece en la misma proporción que el porcentaje de desastres? ¿Y qué si te llaman “marica” cuando te bajas de la plataforma para pasar de un modo más significativo la tarde de un sábado con tu pareja? ¡Este dilema suena a una pesadilla!

Pues, ¡buenos días, América! Despierta al mundo real y verás que la pesadilla casi coincide con la realidad. Por todas partes, desde los anuncios a las librerías, de las telenovelas a los sanitarios públicos, y hasta en la Asamblea General de la ONU, se presenta el anuncio promocional fuerte y claro: “¡Adelante, jóvenes, ustedes son libres de decir lo que piensan y hacer lo que quieran! Tienen el derecho al amor, la diversión, las emociones, las excitaciones, así que practiquen más el sexo. Ténganlo cuando quieran, como quieran y con quien quieran. Pero con una condición: háganlo con seguridad.”

¿Por qué siempre se insiste en “sexo seguro”? ¿Dónde está el peligro si todos lo practican? Aquí la naturaleza interviene pasando factura y no es cosa de risa. En la actualidad se calcula que un total de 36.1 millones de personas en todo el mundo están infectadas con el virus del SIDA. Cerca de 1 millón de americanos padecen esta enfermedad, en su mayoría por contacto sexual, y otros 15 millones de casos de otras enfermedades de transmisión sexual se reportan cada año en los Estados Unidos. El SIDA es incurable. Sólo en el año 2000, 3 millones de personas murieron por esta enfermedad. Hay estudios que establecen que ya son 21.8 millones en total las muertes causadas desde el principio de esta epidemia hace 20 años. (1)

Así que ya estamos advertidos. ¿Qué solución nos dan? El omnipotente condón. Se supone que sale a las mil maravillas. Es la clave para el placer sin peligro de infección. Nunca tengas una cita sin él. Es portátil y exportable, el elemento insustituible de los cuidados de la salud básica en los países despedazados por la guerra o asolados por la pobreza.

Si este pedacito de látex es en realidad tan maravilloso; si se han hecho enormes esfuerzos para distribuirlo a diestra y siniestra; si la educación sexual no está completa sin él, entonces ¿por qué el número de víctimas del SIDA sigue aumentando de manera alarmante? Seguramente no es sólo por compartir agujas o por fallos en los análisis de sangre. Es verdad que muchos culpan a las estadísticas por un mal uso del condón o por dejar las precauciones a la deriva. ¿Pero por qué las agencias que anuncian la “salud reproductiva” no conciencian de que el condón no es un método del todo fiable para evitar el peligro del SIDA? Tal vez por la misma razón en que la palabra “precaución...” aparece en letra pequeña en los paquetes de cigarrillos.

El hecho es que cuando se hace una pequeña investigación al respecto, la mayoría de los estudios de laboratorio demuestran que en un 98% de casos el virus VIH no atraviesa la barrera del condón. Y ¿qué hay del 2% restante? Hagamos un cálculo con estos números en el caso de alguien que use dos condones a la semana, con un total de 104 al año.... ¡dos de estos encuentros serían mortales! Estas estadísticas se basan únicamente en pruebas mecánicas. Nada es perfecto en este mundo... aun cuando el condón mismo obtenga la mejor calificación en el laboratorio, ¿quién nos garantiza que no puede romperse o resbalar? (2) Al añadir el margen de errores humanos de los consumidores, el grado de eficacia disminuye aún más. Algunos investigadores determinan que en la práctica, los condones reducen en un 90-95% el peligro de transmisión de enfermedades. Estamos hablando ya de un 5-10% de probabilidades de infección. (3)

La página web de Salud Pública de Seattle comenta con franqueza que: “Los investigadores señalan que los condones no son 100% efectivos. Indican que aún del uso correcto del condón, especialmente en situaciones de alto riesgo, resultan algunas nuevas infecciones con VIH”. Por lo tanto, no podemos arriesgar nuestras vidas en los “salvavidas” de látex. Además de la desilusión acerca de la prevención del VIH, el uso del condón como anticonceptivo todavía admite un 13% de probabilidades de embarazo. Entonces, ¿para qué sirve, realmente? ¿Existen algunas otras opciones?

La misma publicación, haciendo eco a muchas otras investigaciones sobre la prevención del SIDA (y la anticoncepción), no ha dudado en informar sobre la posibilidad de recurrir “a la abstinencia sexual como el medio más seguro para evitar el embarazo y la adquisición y transmisión de enfermedades de transmisión sexual.” El estudio continúa: “la monogamia es el mejor medio” de evitar todos estos riesgos. “Practicar la monogamia significa limitar el contacto sexual a una sola persona sana que sólo tiene relaciones contigo.” Aunque, a mucha gente hoy en día le cuesta aceptarlo, el contexto más completo de esta solución es el matrimonio.

Por otro lado, hay quien se mofa de propuestas que promueven “la abstinencia” como medio ejemplar de una “conducta sexual responsable” que ayudará a la gente a prevenir “embarazos no deseados, las enfermedades de transmisión sexual y el VIH/SIDA”. ¿Tal vez se deba a que este método no es técnicamente médico? Por ejemplo, algunas delegaciones en el tercer PrepCom para la Sesión Especial a favor de la Infancia se opusieron a esta idea “porque la abstinencia tiene muy poco que ver con el tema principal que es la salud de niñas y mujeres.” (4) Pero ¿por qué estas oposiciones a la abstinencia si es la única forma de mostrar el amor sin el peligro de infección, antes de casarse? ¿O es que nos quieren decir que el acto sexual es puramente biológico y que no involucra el amor para nada?

Tenemos toda la libertad de expresar lo que pensamos y de hacer lo que queramos con nuestras vidas. Tenemos derecho a amar, a divertirnos y a experimentar emociones y excitaciones. Pero el “bungee jumping” no es la única opción ni, con mucho, la mejor. Además, el permanecer al margen puede demostrar más carácter que el saltar al vacío con la multitud. Por lo tanto, si no nos van a informar la verdad completa, que nos den al menos un poco de espacio para tomar una opción más segura y audaz.
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(1) Centers for Disease Control and Prevention; Divisions of HIV/AIDS Prevention; Joint United Nations Programme on HIV/AIDS www.cdc.gov/hiv/stats/internat.htm ; www.cdc.gov/hiv/pubs/facts/condoms.htm )
(2) Según un estudio, hay una posibilidad de 3.4% que se rompa el condón, y una posibilidad de 1.1% que se resbale. Cfr. Public Health—Seattle and King County: Condom Information Update '99 www.metrokc.gov/health/apu/infograms/condom99.html

(3)Idem.
(4)The NGO Committee on UNICEF, Volume 2, Newsletter #6, Article 2. (www.ngosatunicef.org)

Número 84/año 9
2003
www.rrealidad.cl

Quizás el actual Ministro de Educación, Sergio Bitar, tenía razón al manifestar que es hora de que los chilenos comencemos a aprender chino. Mal que mal, es la lengua madre de un tercio de la población en el Mundo y China, tras su apertura al mercado en 1978 y durante el transcurso de dos décadas, ha sido capaz de hacer crecer su PGB veinte veces e incrementar la circulación mundial del yuan de 364 billones a 7.477 billones. Además, su desarrollo económico es envidiable manteniendo tasas anuales del 9.8%, en comparación a los mejores promedios logrados por naciones desarrolladas de alrededor de un 6.5% (The Rise of China & the Future of International Security. Prof. Joseph S. Nye Jr. Harvard University’s John F. Kennedy School of Governance. 1997).

En términos de su comercio exterior, Beijing se ha expandido substancialmente gracias a inversiones extranjeras, flujos de capitales internacionales e intercambios comerciales que están encumbrando a China hacia el pináculo del mundo financiero, e incluso, como la nación en desarrollo más poderosa, se le ha presagiado la capacidad de superar a la mayor potencia del momento: Estados Unidos. ¿Será entonces, este dragón asiático, capaz de remecer al mundo como predijo Napoleón?

Veamos algunos argumentos para aún mantener el escepticismo, y no tomar tan en serio la propuesta de las autoridades por embarcarnos en un titánico esfuerzo por aprender este milenario idioma, proveniente de la dinastía Han (220 A.C.-220 D.C.), con más de 4.500 años de existencia que, además, no posee alfabeto sino caracteres y cuyas variaciones se dividen, más menos, en siete grandes modalidades: Gan, Kejia, Min, Wu, Xiang, Cantonés y el Mandarín, el cual fue instaurado como lengua oficial en 1913 y es practicado por el 92% de la población. (Además, existe un elemento social interesante que refleja la adopción de una nueva costumbre para los habitantes de la República China. Las estadísticas al respecto son, por decir lo menos, conmovedoras ya que actualmente el número de chinos aprendiendo inglés es mayor al de toda la población norteamericana. One Billion of Everything: Cultural Considerations for Working in China. Dean Foster).

Transformando el acero en una aguja de coser

Para Occidente, China está compuesta por otras modalidades aún más desafiantes que su idioma: los elementos que conforman su cultura. Si se desea realizar cualquier tipo de transacción en este gigante en desarrollo, se deben saber interpretar aspectos fundamentales de su civilización, que se remontan a 2.500 años atrás con las enseñanzas del filósofo Confucio, y que aún conforman y estructuran la mentalidad china.

Existe un antiguo acertijo chino que dice: ¿Cómo se transforma una barra de acero en una aguja de coser? La respuesta es golpeándola una y otra vez. ¿La enseñanza? Tenacidad, perseverancia y repetición. O sea, los tiempos en China varían mucho de la aceleración que caracteriza a Occidente.

Traducido esto a la contemporaneidad de los acuerdos comerciales, para un chino los compromisos son a largo plazo y la confianza de una relación se construye igual que los 6.700 kilómetros de la Gran Muralla China: un ladrillo a la vez.

Puede resultar difícil, en el mundo contemporáneo, ajustarse a los períodos orientales que no producen resultados inmediatos. El leit motiv americano “time is money” puede resultar pernicioso a la hora de querer ingresar efusivamente a este fértil mercado. Se quiere vender, pero en China eso marca la gran diferencia a la hora de cómo introducir mil millones de camisetas a los cada vez más ávidos consumidores chinos.

Cuando Confucio irrumpió en la sociedad asiática (551 A.C.) ésta se encontraba en medio de un profundo cambio social, bajo la tutela de la dinastía Chou (cerca del 1100-221 A.C.). Los señores feudales estaban desunidos y debilitados dando paso a la aparición de nuevos estados independientes que crearon una clase terrateniente y comerciante ostentosa la cual, eventualmente, condujo a la gran mayoría del pueblo a vivir en pobreza.

Sin embargo, el filósofo manifestó que el camino hacia la armonía de una sociedad radicaba en que los individuos comprendieran y se ajustaran a las normas y deberes que se les asignaba dentro del cuerpo social y el valor de no querer cambiar el lugar que cada uno mantiene dentro de la escala social. Es así, también, como predicó la valoración y el respeto hacia el prójimo, ya que mis acciones serán correctas siempre y cuando se considere el impacto que éstas tendrán sobre los demás. Nace el concepto de Guanxi que significa la dependencia y alianza dentro de las relaciones sociales, las cuales moldean la forma en cómo se trabaja y se crean los nexos entre las personas sean profesionales, contractuales o interpersonales.

El poder de Guanxi sigue siendo poderoso y no asimilar su trascendencia puede menoscabar un negocio. Un ejemplo de esto puede verse reflejado en la incongruencia que se suscitó en el siguiente caso: Un gerente general norteamericano viajó a Taiwán para cerrar un acuerdo comercial con el presidente de una importante empresa papelera. Como no se conocían comenzaron el diálogo intercambiando temas generales entre dos profesionales unidos por una transacción, “Cómo estuvo su viaje, cómo ha estado el clima, etc.”.

El norteamericano provenía de Columbus, Ohio, lugar en donde se sitúa la Universidad de Ohio State.

Cuando el Presidente taiwanes mencionó que su hijo se encontraba estudiando ahí, obtuvo una lacónica respuesta por parte del estadounidense, “Sí, es una buena universidad, pero hablemos sobre la negociación” (Understanding Chinese Culture and Business Practices. Murray Johannsen). Claramente, el empresario anglosajón ignoraba las investigaciones que establecen que entre un tercio a la mitad de las transacciones comerciales inter-culturales fracasan debido al conflicto, sobre las expectaciones y la disconformidad sobre los beneficios y contribuciones que se realizan en un contrato cuando las partes provienen de los dos extremos del planeta.

Las Cinco P’s

Mark Buchman, profesor de la UCLA en California, imparte una cátedra sobre cómo realizar negocios en el Asia Pacífico. Los ingredientes necesarios se encuentran en lo que él denomina como “las cinco P´s”: Planificación, Perseverancia, Paciencia, Perfección y Relaciones Personales. Para el académico, es importante valorar incluso aquellos aspectos culturales más sutiles dentro de una sociedad, ya que éstos moldean la percepción de cómo se registra lo que acontece en el mundo.

Los siguientes principios ilustran algunas de las barreras culturales que deben tenerse en cuenta a la hora de negociar con un oriental:

* La lógica oriental funciona en espiral. Más sutil y más profunda que la mentalidad lineal del hombre occidental.

* A pesar de no estar de acuerdo, el chino será más reticente a manifestar su negatividad.

* El significado de un mensaje deberá ser inferido, ya que el sentido real de las palabras se deduce, jamás es algo explícito.

* Al expresarse el oriental dice “nosotros” nunca “yo” debido a su sensibilidad siempre orientada hacia el receptor.

* Su disposición racional le indica que primero debe aplicar el caso dentro de un contexto, más allá de tomar en cuenta principios abstractos como las leyes o regulaciones.

* El individuo debe estar en armonía con el grupo. Una gran diferencia con el individualismo del mundo occidental, en donde la necesidad de autonomía y los derechos individuales, a veces priman por sobre las del grupo.

* Si se produce conflicto, hay mediación para evitar la confrontación hasta llegar a un consenso.

* Durante las reuniones el tiempo de comienzo y término son flexibles.

* Los resultados tras un conflicto no se califican en blanco y negro, ya que incluso se gana cuando se pierde y se necesita perder para ganar.

Nadie dijo que sería fácil compenetrarse con la cultura china. Pero las tradiciones milenarias que impregnan su filosofía no han impedido que el dragón avance ágilmente en la vorágine económica del mundo actual.

Para el hombre occidental es importante concebir el impacto de Confucio en la cultura china, abarcar los símbolos e imágenes que siguen siendo una parte integral de la comunicación y comprometerse a entablar relaciones pausadas y al largo plazo, ya que estos son los ingredientes que constituyen su verdadero idioma.

PAULA SCHMIDT MEYERHOLZ
Historiadora y periodista

Ante la decisión del Ministerio de Salud en orden a insistir en la distribución gratuita de la llamada "Píldora del día después", hemos sentido el deber de reafirmar públicamente nuestro compromiso con los siguientes principios fundamentales:

1.- En un Estado democrático de Derecho todos los órganos públicos tienen el deber irrenunciable de respetar y promover los derechos fundamentales que emanan de la naturaleza humana.

Para nuestro orden constitucional, todo individuo de la especie humana, sin importar su condición o estirpe, es una persona y, como tal, tiene una dignidad y unos derechos inalienables e irrenunciables. Entre estos, destaca con singular jerarquía el Derecho a la Vida.

2.- La calidad de persona, y la titularidad de los derechos correspondientes, nacen en el instante en que se configura una identidad humana singular.

Estamos plenamente conscientes del hecho de existir una polémica en relación al momento preciso en que dicha individuación se concreta.

En este debate, las ciencias biológicas pueden y deben contribuir, proporcionando información fidedigna sobre el proceso de la reproducción. No pueden pretender, sin embargo, que la definición de la personalidad se determine sobre la base del número de los artículos científicos pertinentes. La decisión de reconocer o no la dignidad de persona debe, inescapablemente, fundarse en un juicio moral.

Si tomamos el Derecho a la Vida en serio debemos entender que la persona comienza con la Concepción, esto es, en el instante en que el gameto masculino penetra en el óvulo, pasando ambos a compartir una membrana común. Conviene recordar el hecho que a tal integración sucederá, pocas horas después, la singamia, es decir la fusión de los materiales genéticos del hombre y la mujer en un núcleo único, distinto al de los progenitores.

Quien postule que la persona principia en un momento posterior a la concepción (p.e. anidación, presencia de actividad neuronal o viabilidad fuera del vientre materno) está aceptando, como consecuencia lógica necesaria, que existiría un espacio en el tiempo durante el cual el que está por nacer no goza de ninguna protección frente a la posibilidad del uso comercial, la manipulación genética no terapéutica o, incluso, la destrucción.

3.- La Constitución Política de 1980 reconoce a todas las personas, incluido el ser que está por nacer, el Derecho a la Vida. El artículo 19 número 1 ordena al legislador proteger a la persona que se encuentra en el vientre materno. En todo caso, si hubieren dudas sobre esta conclusión, la Convención Americana de Derechos Humanos, aprobada y ratificada por Chile, afirma categóricamente tal principio (artículo 4).

4.- Que la "Píldora del Día Después" puede tener, en ciertos casos, efectos abortivos y que, por ende, debe desestimarse su empleo por violar gravemente el Derecho a la Vida, es una conclusión a la que han arribado en el pasado reciente los máximos tribunales de Costa Rica y Argentina (fallos de 15 de Marzo de 2000 y 5 de Marzo de 2002).

5.- Más relevante aún resulta recordar lo señalado por nuestra propia Corte Suprema que, en un fallo del 30 de Agosto
de 2001, declaró, precisamente, la ilicitud de una autorización anterior a un fármaco análogo
al que hoy se pretende distribuir.

Dijo la Corte hace tres años: " ... cualquiera que hayan sido los fundamentos y consideraciones que tuvieron en vista las autoridades recurridas para autorizar la fabricación y comercialización del medicamento denominado Postinal con contenido de 0.75 mg. de la hormona de síntesis Levonorgestrel, uno de cuyos posibles efectos es el de impedir la implantación en el útero materno del huevo ya fecundado, esto es, del embrión, han incurrido en una ilegalidad puesto que tal efecto es a la luz de las disposiciones constitucionales analizadas precedentemente, sinónimo de aborto penalizado como delito en el Código Penal y prohibido aún como terapéutico, en el Código Sanitario" (Considerando 20).

Vale la pena recordar, también, que este categórico fallo ha sido desestimado por una práctica administrativa consistente en autorizar la distribución de sustancias iguales o equivalentes pero con un nombre comercial distinto.

6.- En suma, pensamos que la decisión de perseverar en la distribución de la "Píldora del Día Después" contraviene seriamente los valores, principios y normas de nuestro ordenamiento constitucional.

No nos convence para nada el argumento de igualdad que se esgrime para justificar la distribución gratuita de este fármaco. Una igualdad bien entendida, que comprende respetar el derecho de todas las personas, se satisface si el Ministerio de Salud deja sin efecto de inmediato todas las autorizaciones relativas a este tipo de fármacos, incluyendo, por supuesto, la de aquellos que se estarían vendiendo en la actualidad.

7.- Finalmente, y en relación a las críticas que ha recibido el Arzobispo de Santiago, Cardenal Francisco Javier Errázuriz, por haber defendido con firmeza el derecho a vida del inocente que está por nacer, deseamos hacerle llegar a través de estas líneas nuestra palabra de agradecimiento al pastor que asume con valentía la siempre exigente y tantas veces incomprendida tarea de defender los derechos humanos.·

FRANCISCO CUMPLIDO CERECEDA
Profesor de Derecho Constitucional, ex Ministro de Justicia y ex Secretario General de la Universidad de Chile.

HUMBERTO NOGUEIRA ALCALA
Profesor de Derecho Constitucional, Doctor en Derecho, Lovaina, ex Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad de Talca.

JORGE PRECHT PIZARRO
Profesor de Derecho Administrativo, Doctor en Derecho, Lovaina.

ALEJANDRO SILVA BASCUÑÁN
Profesor de Derecho Constitucional, Ex Presidente del Colegio de Abogados.

PATRICIO ZAPATA LARRAÍN
Profesor de Derecho Constitucional, Master en Derecho, Harvard, Decano de la Facultad de Derecho de la Universidad Andrés Bello.

Fuente: El Mercurio

 

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