
Madre mia que estás en el cielo
donde están los justos, donde están los buenos
extraño tus besos, también tus caricias,
estoy solo y triste con mi desconsuelo.
Siempre estás presente sin que pase un día,
vivo en mi mente cuando muy pequeño
tus canciones tiernas que me adormecían,
son recuerdos gratos que jamás se olvidan.
Si Dios permitiera una vez siquiera
esas experiencias volvería a vivirlas,
para demostrarte... ¡Cuanto te quería!
Ahora que estoy viejo es mi gran anhelo,
estar a tu lado cuando llegue el día,
que el Señor me llame para mi partida.
Por: Roberto Karmelié Valerjev
dedicado a su madre