Hoy en día estamos bombardeados de revistas dirigidas a la mujer, de libros de todos los cortes e ideologías en los cuales se defienden desde un feminismo radical, que tiene por enemigo a los hombres, pasando por una gama que nos lleva hasta el nuevo feminismo que con pasión defiende la complementariedad hombre - mujer.
Para ser sincera en el último tiempo he estado preguntando en diferentes países del mundo si en los colegios se enseña que hombres y mujeres somos tan diferentes que merecemos se nos muestre esa realidad para poder comunicarnos mejor. Para mi sorpresa la respuesta ha sido que no, salvo en colegios contados con los dedos de la mano.
Los hombres viven diciendo ¿quién entiende a las mujeres? y las mujeres en nuestro interior sabemos que ellos también son distintos, pero no llegamos muchas veces a distinguir cuanto.
En este sentido el nuevo libro de la Editorial Patris, “Ser Mujer”, nos regala a todos, hombres y mujeres, el volver a descubrir la grandeza que hay en el ser mujer. Agradezco enormemente a hombres de la genialidad del Santo Padre, que desde siempre ha defendido nuestra verdadera naturaleza y forma de ser femenina. Releer trozos de la encíclica Mulieres Dignitatem me conmovió el corazón al ver el mundo al que Cristo nos llama a vivir en unidad como humanidad, con un trato que dignifica a la mujer por ser quien es y que la respeta y ama a cada una según sus propias formas de ser. Leer con cuanto ardor la Iglesia nos defiende y hace todo lo posible para que tengamos el lugar que nos corresponde en el mundo y para que seamos tratadas y educadas con la dignidad que merecemos nos abre los ojos a decir que no vivimos en una Iglesia añeja, encerrada en sí misma y que ve a la mujer como un ser que está supeditado al hombre. Recorrer los textos del P. Kentenich y del P. Rafael, junto con las dos estupendas entrevistas que viene adjuntas, despiertan el anhelo de salir al mundo y decir que "Hey, despierten, no sigan quejándose de que no nos podemos entender ni comunicar. Aquí encuentran lo que tanto han estado buscando y que posiblemente las ayude a entenderse y a entender a los demás" No sigamos con la misma cantaleta, ni pegados en las viejas consignas que ya están tan pasados de moda. Todos queremos poder experimentar en esta vida la verdadera felicidad, la cual pasa por amarnos y comprendernos tal cual cada uno es, partiendo por las diferencias sexuales que tanto nos marcan, gracias a Dios.
Ojalá llegue un día en que los colegios enseñen a nuestros hijos desde que entran la enorme riqueza que hay en la diversidad de la modalidad de cada ser.
M. Beatriz Letelier
Para mayor información visita: "Ser Mujer"
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