Si un líder no es capaz de dirigir las emociones en la dirección correcta, es probable que logre resultados más pobres de los que anhela
Un líder debe saber inspirar, despertar pasión y compromiso por el trabajo. Cuando tratamos de entender por que algunas personas son tan efectivas en su gestión nos centramos principalmente en algunos elementos racionales como la estrategia, visión y conocimientos, factores claves en llevar la prosperidad a la organización. Sin embargo, en los tiempos actuales, en que el papel del trabajador en la nueva organización a cambiado tan radicalmente, empiezan a surgir con fuerza las necesidades emocionales.
Uno de los casos en que podemos observar en forma notable la integración de lo racional y lo emocional se da en la capacidad que tienen los líderes de motivar a otros. Los líderes exitosos se destacan porque la fuente de su motivación es interna. Están llenos de energía y se sienten apasionados por su trabajo. En general, consideran que lo que hacen tiene mucho sentido y creen en lo que están empeñados en lograr. También se ven a sí mismo como ayudando a otros, se sienten satisfechos de lo que hacen y orgullosos de las ideas novedosas que se le ocurren.
La inteligencia emocional, no es más que un conjunto de disposiciones que hacen que las personas tenga control y conocimiento de sí misma, e interpretan y enfrentan con eficacia los sentimientos de los demás, a la vez que poseen una capacidad de relacionarse con otras personas, basada en la empatía y habilidades sociales.
Es necesario, junto con la formación de personas, abordar el tema del desarrollo de las relaciones sociales. Estas últimas constituyen un verdadero capital social, ya que representa un conjunto de valores que permiten crear redes de vínculos entre las personas.
Estos vínculos permitirán a las personas desarrollarse como individuos originales y a la vez, relacionarse exitosamente con los demás, tanto en la familia, el colegio y las empresas, así como en todas aquellas organizaciones a las cuales se pertenece en la vida. Entre las habilidades sociales que deben ser promovidas se cuentan la solidaridad, la capacidad de ponerse en el lugar de otro, la de liderar, así como las de lograr objetivos en el trabajo en equipo y resolver conflictos.
Fuente : Nureya Abarca M, Diario El mercurio, 2 de agosto.
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