Las últimas semanas en Estados Unidos
En las últimas semanas hemos visto una disminución de la tasa de política monetaria a un 1% por parte del Federal Reserve y la aseveración que aun hay espacio técnico para llevarla a menos del 0,5% si fuera necesario, alejando la posibilidad de medidas menos ortodoxas como la compra directa de títulos de deuda de largo plazo. Además en julio empezó a regir la rebaja tributaria en el país del Norte, la que tendrá un impacto directo en el poder adquisitivo de los consumidores. Los descuentos por planilla ya son menores este mes y algunas familias empiezan a recibir cheques como créditos por el número de hijos; a su vez quienes tienen ingresos por dividendos saben que su declaración de impuestos del próximo año será más aliviada.
Lo anterior no puede más que reforzar la reactivación que se esperaba para el segundo semestre de este año -del cual ya ha pasado un mes- y que el Federal Reserve Americano pronostica entre el 3,5% y 4,0% para lo que queda del año y sobre el 4,0% para el 2004. Sin embargo, las cifras económicas aún no dan testimonio claro de una recuperación tan vigorosa; quizás la reciente alza en las tasas de interés a largo plazo puede considerarse como la primera indicación al respecto.
Desgraciadamente el empleo no mejora y a estas alturas parece claro que, producto de las alzas de costos laborales en materia como pensiones y salud, en un contexto de baja inflación, ésta será una recuperación con poca creación de empleo, lo cual es una complicación política adicional para el Presidente Bush. En las próximas semanas deberíamos ver datos definitivos de un segundo semestre más dinámico o indicaciones en el sentido de que la reactivación se posterga algunos meses, en cuyo caso serán anunciadas o adoptadas, nuevas medidas de estímulo. De lo que sí podemos estar seguros, es que, algunos meses antes o después, veremos una aceleración económica en el país del norte.
Las últimas semanas en Chile
Para Chile el período también fue noticioso. Parece que la transición psicológica de los elevados crecimientos que tuvimos por media generación a un desempeño más modesto se está completando. El acomodo de los consumidores a un entorno de menor empleo y menores alzas de salarios parece haber terminado y ya se les ve dispuestos a adquirir bienes y endeudarse. Las empresas ya absorbieron sus inversiones hechas para crecimientos mayores y las actuales expansiones de la capacidad productiva son más moderadas. Los precios de los activos se ajustaron a la nueva realidad y ya han podido volver a crecer. En los últimos días hemos visto dos acontecimientos que muestran cómo el Gobierno está actuando de la misma forma, desechando la opción de un programa que permita al país volver a crecer aceleradamente, pero actuando con prudencia de modo de evitar el estancamiento y el caos. Los mayores impuestos y los avances importantes en lograr un tratado de Libre Comercio con Estados Unidos son lo más relevante del mes que termina.
Más impuestos
Lo que pareció una opinión fuera de contexto del Ministro de Hacienda hace algunos meses, ya es realidad. El IVA subirá en un punto a partir de octubre. El gobierno se mantiene fiel a su posición ideológica de que un Estado más grande es mejor. Incluso da como ejemplo las altas participaciones del gasto del gobierno en países europeos y en general en países desarrollados. Olvida que esos países pueden probablemente soportar dichos gastos hoy porque ya crecieron y que la relación crecimiento del gasto y desarrollo no es real, sino que se debe a los incentivos del sistema político. Quienes logran contenerla por el tiempo suficiente se desarrollan, los demás siguen en la lista de casos perdidos. Desde la importante contención del gasto público de los años 80, que permitió bajar impuestos en todos los frentes sean aranceles, IVA, cotizaciones salariales, impuesto a la renta de empresas, etc., ya se ha retrocedido en gran medida, con excepción del comercio exterior. Esta realidad y una serie de indefiniciones y retrocesos en aspectos microeconómicos explican por qué la década del jaguar ha quedado atrás.
Lo bueno, sin embargo, es que se haya optado por el gasto financiado frente a la alternativa de la irresponsabilidad y que el impuesto aprobado en esta ocasión, el IVA, es uno de los que menos distorsiona dada la realidad que vive Chile hoy. A su vez es valioso que se haya iniciado una discusión más de fondo sobre el gasto del Gobierno y del manejo de sus empresas donde destacan los cuestionamientos que ha habido a CODELCO y su desempeño.
Estos aspectos positivos son los que permiten entender por qué si Estados Unidos baja sus impuestos para asegurar la reactivación, en Chile esperamos acompañarlo pese a haberlos subido. Me parece que este supuesto es razonable y es por ello que podemos proyectar, que aunque sin la velocidad del pasado, la economía chilena verá períodos de mayor crecimiento en los próximos meses.
Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos
La semana pasada se cumplió una de las etapas más difíciles al aprobarse en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el Acuerdo de Libre Comercio con Chile, conjuntamente con el de Singapur. Afortunadamente la aprobación fue bastante más holgada que el único voto que dio a Bush la autorización especial para negociar. La aprobación en el Senado Americano y el voto en el Congreso Chileno aún están pendientes, pero debieran lograrse y dentro de este año Estados Unidos debiera ser nuestro socio.
Nuestra economía es ya bastante abierta, de modo que el efecto distará de tener el dramatismo y el impacto que tuvo para México a comienzos de los 90. Será sin embargo un elemento de estabilidad adicional en la estrategia de desarrollo chileno que nos ayudará en el largo plazo. Desgraciadamente en nuestro país se ve difícil lograr el grado de unanimidad que otras decisiones de comercio exterior han tenido en el pasado. En efecto, un fallo de la OMC por una disputa con Argentina en temas agrícolas ha generado una discusión que se mezcla con el Tratado de Libre Comercio con el país del norte. Como un testimonio a la relevancia de este Acuerdo espero que sea posible separar ambas materias. Los plazos que contempla el acuerdo y las herramientas de política que éste no afecta ni limita, ameritan que su aprobación no se enturbie con un tema que, si bien relevante, no está directamente relacionado con el Tratado de Libre Comercio
Fuente: Economia y Negocios, Martes, 29 de Julio, 2003
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