El tema de este “Documento para Compartir” (DPC), está desarrollado sobre la base de un hecho tomado de la vida real, lo que me permitirá atraer mejor su interés y lograr así el objetivo de estas ediciones de plantear en nuestros medios temas que estimo debiésemos abordar con mayor profundidad, sin dejar de lado -por cierto-, las tradicionales conversaciones sobre nuestra vida social, familiar y de los afanes del cotidiano vivir.
El hecho
Un ingeniero desarrolló su carrera profesional -desde el término de sus estudios- en una importante empresa de alta especialización. Por lealtad, se abstuvo de cambiarse y/o desarrollar otra actividad paralela y/o independizarse. Su remuneración, siendo satisfactoria, le permitió dar a su familia un excelente nivel de vida y financiar los estudios universitarios de sus 5 hijos. Al cumplir 55 años, ve con satisfacción que ellos están próximos a recibirse y que su futuro está asegurado en “su” Empresa a la que le ha dedicado su vida, llegando a formar parte del staff del segundo nivel de la plana ejecutiva. En esos días, el Gerente General, le comunica que con motivo de una política de racionalización, el Directorio ha resuelto poner término a su contrato, asegurándole por un año el pago de los seguros de salud y previsión. Además, el pago de un bono extraordinario de indemnización que le permitirá afianzar su futuro. Su cargo, se le informa, será ocupado por otro profesional más joven de menor costo y de mayor adaptabilidad para enfrentar los nuevos desafíos del mundo de los negocios.
El profesional destina gran parte de esos fondos a pagar anticipadamente las colegiaturas universitarias de sus hijos, la deuda hipotecaria de su casa y a desarrollar una empresa consultora, consumiendo el resto en mantener a su familia. Pasa el tiempo, más de dos años. Sus hijos mayores terminan los estudios y no encuentran trabajo estable y satisfactorio por no tener experiencia. En su caso, los contactos que creía valiosos, tanto para encontrar un nuevo trabajo o para prestar servicios a través de su empresa consultora, y asimismo, para ubicar a sus hijos, no dan resultados, pues descubre que eran contactos válidos mientras permanecía en su anterior posición. Postula a concursos y entrevistas a través de contactos, pero no es contratado por su edad y por estar sobredimensionado por su extensa experiencia.
La familia entra en un torbellino de problemas financieros y de conflictos derivados de esa situación. Deben vender la casa y autos. Los jóvenes, carentes de capital para intentar algo independiente, deben emplearse con contratos temporales como “agentes” con un sueldo mínimo condicionado a metas de ventas, que buscan usar la situación desesperada de esos jóvenes para copar rápidamente sus contactos de ventas en el ámbito familiar y amigos que están enterados de sus problemas. Una vez cubierto ese limitado ámbito, le ponen término a sus contratos y deben volver a empezar en otro trabajo similar, cayendo en el desanimo, frustración y pérdida de la autoestima. La familia debe reducirse a un pequeño departamento arrendado. Viven una de las tantas graves falencias del sistema de hoy: Jóvenes sin trabajo profesional por no tener experiencia y adultos mayores desempleados por tener mucha experiencia…
Para continuar leyendo pincha aquí
Leer más en sección: Articulo
Revise bien las consultas y respuestas dadas en el sitio ya que están muchas veces repetidas. Gracias.