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    La compleja decisión de aceptar el camino de la vida religiosa
    Subido por Beatriz Letelier el 13 de Mayo de 2005

    Maria Eugenia.jpgMaría Eugenia lleva once años dedicada a la vida religiosa. Forma parte de una congregación de monjas italianas que se dedica además a la formación educacional de jóvenes católicas. De tez blanca, mediana estatura y un carisma receptible, dice que su vida no habría tenido sentido de haberse dedicado a otra profesión u oficio.

    Lo mismo piensan sus cercanos. Su madre superiora alaba su trabajo dentro del colegio y cientos de alumnas le reconocen a diario su labor, lo que se traduce, según ella, en un buen comportamiento, aceptación y cercanía.

    Pero no todo ha sido color de rosas. Cuenta que desde su niñez quiso ser religiosa, de hecho jugaba a serlo y nadie que la vio crecer podría negar su inquebrantable afinidad con la Iglesia.

    monjas.jpgSin embargo, su inclinación nunca fue compatible con las proyecciones que pretendía su familia, que, si bien era cristiana, creía que otro futuro le depararía a su única hija.

    "A los quince años, justo para el día de mi cumpleaños, les conté a mis padres que mi sueño era ser religiosa, y les pedí su autorización y apoyo", sostiene.

    Pese a su confianza y valentía para afrontar lo que se le vendría encima, su padre especialmente, un italiano de carácter muy fuerte, reaccionó irasciblemente exigiéndole que desechara tales ideas.

    "El deseaba que llevara una vida más ‘normal’, que me casara y le diera nietos. El creía que si me dedicaba a la religión, me frustraría como mujer y además truncaría el desarrollo de la familia", explica.

    Fue entonces cuando se aferró a su madre, quien la apoyó incondicionalmente, y además convenció a su padre para que también lo hiciera.

    En cuanto a momentos de duda, dice haber tenido muchos. Es que decidir llevar este estilo de vida es un desafío que se debe pensar bien y durante mucho tiempo. Sobre todo durante la adolescencia, que es cuando más tentaciones existen, pero María Eugenia dice que fue su fe a Dios la que la ayudó a ser firme y no sucumbir ante éstas.

    "No fui una joven distinta, de hecho tuve pololos y salía con mis amigas, pero de todos modos sentía que mis intereses iban por otro lado. No era para nada retraída, pero era feliz asistiendo a misas y colaborando en la iglesia de mi barrio. En el colegio también me destaqué haciendo labores sociales", comenta.

    QUE ES LA VOCACION

    vocacion.jpgNo es para nada fácil determinar si es que se es o no indicado para seguir el camino religioso. El concepto de vocación se presta para diversas interpretaciones y, por lo tanto, puede provocar confusión. Para ello cabe definir su significado.

    La palabra vocación proviene del latín: vocare, que significa llamado. Sentirla equivale a decir que alguien está llamando.

    Ante la Iglesia Católica, es Dios el que hace este llamado, y según ésta hacer uso de esta palabra en otro contexto es abusivo o equivocado.

    De esta manera, el primer llamado se manifiesta en la existencia. Para la Iglesia, Dios a través de los padres llama a la vida a los seres humanos.

    El segundo llamado ocurre con el proyecto que tiene deparado Dios para cada uno de los individuos. "Cada uno de nosotros, todos los hombres y mujeres que poblamos la tierra, estamos llamados desde antes de la creación del mundo", dice San Pablo en su carta a los Efesios. Esto es denominado en el mundo católico la "gracia santificante".

    De este modo, gracias al don de la fe es posible escuchar este llamado y responder acertadamente. Según el Concilio Vaticano II, en la constitución dogmática "Lumen Gentium", queda de manifiesto que "el Padre Eterno creó el Universo por un libérrimo y misterioso designio de su sabiduría y de su bondad; decretó elevar a los hombres a la participación de la Vida Divina", ratificando que cada sujeto está en la tierra para participar del mundo creado por Dios.

    El mismo documento dice: "Por eso en la Iglesia todos, ya pertenezcan a la jerarquía, ya sean apacentados por ella, son llamados a la santidad, según aquello del apóstol: porque ésta es la voluntad de Dios, vuestra santificación", explicando que cualquiera puede participar de la vida religiosa.

    De la misma forma con que el apóstol San Pablo invita a todos a la santidad, el ya extinto Papa Juan Pablo II, en su visita a Brasil, repitió la misma idea: "La verdad es que estamos llamados todos -¡no temamos a la palabra!- a la santidad (¡y el mundo hoy necesita tanto de los santos!) una santidad cultivada por todos, en los varios modos de vida y en las diferentes profesiones y vivida según los dones y las tareas que cada uno ha recibido, avanzando sin vacilaciones por el camino de la fe viva, que enciende la esperanza y actúa por medio de la caridad".

    Lo que sí es seguro es que el consagrarse no es la única vía para obedecer "el camino del Señor". Para la Iglesia, es válido también casarse o estar soltero.

    Es así como hay que estar seguros de los proyectos a los que hemos sido llamados a realizar. Y sobre todo, tener en claro qué es lo que cada uno quiere hacer de su vida, qué es lo más importante. La vida religiosa no es una vía de escape, es un estilo de vida que tiene que gustar y que más vale no escogerlo equivocadamente.

    La voz del especialista
    Una opción de vida

    contemplacion.jpgLas decisiones de una mujer con respecto a lo que hará en el futuro se basan, por lo general, en los sentimientos y en la sensibilidad que dejamos mostrar ante determinadas tendencias o temas de la vida. La religión, al igual que otras esferas, es una opción de vida, una forma de afrontar los vaivenes que ésta tiene. No tengo dudas de que las mujeres que deciden convertirse en religiosas lo hacen por intentar ser sinceras consigo mismas.

    Lo que hagas en una situación determinada es siempre el producto de una decisión que tú tomas. Muchas cosas influyen en esa decisión, pero, antes que nada, existen dos grandes grupos: Lo que has hecho antes y lo que piensas hacer después. Lo que has vivido hasta el momento condiciona lo que harás en el momento presente.

    Los casos donde vemos esto son muchos. Si estás cursando una carrera universitaria relacionada con la medicina, no es probable que te encamines hacia la Facultad de Derecho. Si el único deporte que has practicado es el baloncesto, no sería de esperar que te encamines hacia una cancha de golf. Los pasos que has dado anteriormente están condicionando en gran medida los que vas a dar después.

    Pero, por otro lado, también existe un futuro. Tenemos expectativas de futuro, esperamos algo del porvenir. Esto también afecta lo que vamos a hacer. Si estás estudiando, es porque te has hecho una imagen de lo que esperas llegar a ser en el futuro: Un profesional de la medicina, una persona dedicada a aliviar el dolor de los demás. Los planes que tengas para tu futuro están guiando los pasos que das en el presente. Has tomado una decisión, has dicho: Esto es lo que quiero llegar a ser.

    No es lo contrario en el caso de las mujeres que eligen ser religiosas. En su etapa de preparación ellas confirman su deseo de convertirse en monjas y experimentan las mimas emociones que cualquier otra mujer.

    María Santelices C.
    Psicóloga
    Msantelices@hotmail.com

    Fuente: Diario el Día


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