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Periodista: Margot Valenzuela V.


Cada vez que nos enfrentamos a nuestros ansiados y merecidos días de vacaciones pensamos en las distintas opciones que el mercado nos ofrece para descansar: tours por Chile y el extranjero, playas, campo y cruceros. Son innumerables las alternativas que se nos ofrecen, eso sí de acuerdo al presupuesto de cada familia.

Muchas veces creemos que una forma de descansar es olvidarnos de todo lo que nos agobió durante el año: estudios, trabajo, aglomeraciones, bocinazos, entre otras características propias de la ciudad. Esto implica que, muchas veces, nuestra labor como cristianos sufra un leve relajo. Dejamos de asistir a misa, de pagar el uno por ciento o de brindar una mano amiga al prójimo, pues sólo queremos descansar y dejar a un lado lo cotidiano.

Sin embargo, existen personas que, si bien son pocas, cada año aumenta más. Se preocupan de hacer de su período de vacaciones una instancia para aprender, dar y recibir. Son los misioneros: tanto jóvenes como adultos que durante su descanso se dedican a entregar algo de sí a aquellos que más lo necesitan.

La idea de misionar no es algo nuevo. Como sabemos, durante el período de conquista del siglo XVI tanto jesuitas como franciscanos viajaron a estos lejanos territorios con el fin de dar a conocer el evangelio a quienes eran considerados, en el viejo mundo, "indios infieles". Así fue como se establecieron en América latina y lograron difundir el catolicismo.

En la actualidad los trabajos de verano, si bien no son iguales a los realizados por los misioneros españoles de antaño, han logrado consolidarse y contar con un gran apoyo de los universitarios, como así también de los empresarios. Es así como con el tiempo, esta idea ha logrado expandirse en la mayoría de las universidades, tanto estatales como privadas.

Con este trabajo se logra cumplir diversos objetivos. En primer lugar, se entrega una cierta cantidad de medias aguas para los pobladores de las distintas comunidades donde se acude. De la misma manera, se entrega un poco de ayuda espiritual rezando con la gente y compartiendo con los niños. Otro punto, que se consigue en este tipo de trabajos es formar a los futuros profesionales con una mejor y mayor conciencia social. Es decir, se pretende que sean los estudiantes de hoy quienes estén preocupados de esa realidad lejana, aunque ya conocida; pudiendo así, efectuar proyectos para disminuir la pobreza y, además, en el caso de los cristianos, difundir las palabras de Jesucristo. Esa es, en cierta forma, la iniciativa que promueven, los jóvenes de: Un techo para Chile.

Otra forma de trabajo similar, de brindar ayuda, son las Misiones Familiares Católicas, donde se integra a la familia, en su totalidad. El objetivo principal es responder al llamado de Dios respecto de la vocación misionera ad gentes, obedeciendo al mandato de Jesucristo "ir por todo el mundo y anunciar la Buena Nueva a toda la creación" (Mc 16, 15). Estos misioneros colaboran en la actividad pastoral asumiendo la nueva evangelización.

En el caso de Schöenstatt, las misiones comenzaron en 1977 gracias a la iniciativa de un grupo de matrimonios ayudados por el Padre Hernán Alessandri. La razón que los motivó fue buscar una actividad en común con sus hijos para unirse más como familia. La experiencia dio excelentes resultados, tanto así, que permaneció vigente alrededor de doce años. Luego, en 1989 la experiencia se repitió con un nuevo grupo guiado por el padre Luis Ramírez, cuyos integrantes continúan trabajando.

La forma en que llevan a cabo la misión es fruto de un arduo trabajo previo. Se preparan contenidos, temas de crecimiento de la fe y obras de teatro, las cuales están orientadas a mostrar que el hombre es un instrumento de Dios. La idea es acercar a quienes se han alejado de la iglesia por diversos motivos. Según confiesa Andrés Vergara, misionero de Schöenstatt, las personas se distancian, porque el párroco del lugar es un hombre muy mayor o, simplemente, porque no hay iglesias cercanas.

La misión en sí, se realiza acudiendo a distintos lugares del país. Incluso en ocasiones, realizan viajes al extranjero. Una vez que arriban al lugar se inician una serie de actividades con los matrimonios. Además de acercarles, por ejemplo, la confesión, se reza antes de cada comida, acuden todos juntos a misa, y los niños comparten experiencias, entre otras cosas.

El objetivo principal de esta obra es provocar un encuentro al interior de la familia misionera y, de la misma forma, predicar el evangelio en todos los lugares donde se desconoce. De esta manera, se logran abrir nuevas puertas, creando una gran cadena en torno a Jesucristo. Patricia Gutiérrez, una estudiante de pedagogía básica de la Universidad Católica, quien ha participado en más de una ocasión de esta labor asegura: "nunca podré describir como esta experiencia me tocó a mi y a mi familia. Me conmovió por ejemplo la pobreza de algunos lugares donde he ido y sobre todo el gran amor que la gente siente por la iglesia, creo que eso es lo que más me motiva a continuar".

Sin duda, la labor realizada por las familias misioneras entrega beneficios importantes: ser una familia que se compromete, se reconcilia y refleja el amor de Dios. Además, forma en el servicio cristiano, ayuda a crecer y a celebrar la fe, como así también, a obedecer el llamado del Papa Juan Pablo II, quien en más de una ocasión ha dicho: "La familia cristiana, es misionera o no es cristiana".

El misionar es una manera completamente distinta de pasar las vacaciones. Tal vez, no obtengamos un "tono fascinante", ni podamos estar desconectados del mundo, pero los beneficios que, como familia, nos puede llegar a entregar son innumerables, valiosos y, por sobre todo, nos ayuda a entender que, más allá de la burbuja en que cada uno de nosotros vive, hay un mundo muy complejo y carente de lo que nosotros imaginamos, esperando a las familias cristianas que les brindarán una mano para sacarlos adelante.

Conversión ecológica

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El domingo 10 noviembre 2002 el Papa Juan Pablo II pidió una conversión ecológica que lleve del abuso a la salvaguarda de los recursos naturales, y alabó el «servicio primario» que ofrecen los agricultores a la sociedad. Solicitó a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro a la hora del Angelus “un cambio radical cultural”. “Del abuso indiscriminado de los recursos -dijo- es necesario "convertirse" a la administración responsable de los bienes que nos ofrece la creación”

Su llamamiento tenía lugar con motivo de la celebración en Italia de la Jornada de Acción de Gracias, promovida por la Confederación Nacional de Agricultores: “Es bello y un deber dar gracias a Dios por los dones recibidos en el curso del año y reconocer el trabajo de los hombres y mujeres que los producen en la tierra con su trabajo»

«Con frecuencia -denunció-, los agricultores no son tenidos en cuenta por las sociedades industriales, y sin embargo merecen el aprecio común por el servicio primario que rinden a toda la familia humana». «La custodia de la creación es un compromiso del que todos tienen que sentirse responsables», añadió, pues «no debemos olvidar nunca que la tierra es de Dios, si bien la ha puesto en las manos del hombre para que la gobierne”

El pontífice recordó por último que el año 2002 ha sido declarado por las Naciones Unidas «Año de la Montaña».: “Las montañas son capaces desde siempre de fascinar el espíritu humano, hasta el punto de ser consideradas en la Biblia como un lugar privilegiado para el encuentro con Dios -aseguró-. Se convierten de este modo en el símbolo de la elevación del hombre al Creador”

2k1020_achumani_bolivia.jpeg«Las montañas, sin embargo, no son sólo un lugar de descanso y de vacaciones: para muchas personas son el ambiente del cansancio diario, afrontado con frecuencia en la soledad y el aislamiento” “Las montañas constituyen un patrimonio de todos, y deben ser respetadas por todos, amadas y salvaguardadas con atención -concluyó-. Se trata, de hecho, de un bien común, cuya integridad es preciosa para toda la humanidad».

Es conocida la particular afección que el Papa Juan Pablo II ha tenido desde su juventud por las montañas, por lo que esta reflexión adquiere una fuerza vital aun mayor.
Fuente: ZENIT.ORG

Colección Documentos BERIT del Instituto de la Familia de la Universidad Santo Tomás
Santiago de Chile.- Av. Ejército 146, Santiago: Tel: 3624825; Fax: 3601376;
E-mail:mmartinm@ust.cl

Aporte de Patricia Paiva

Las últimas semanas en Estados Unidos

En las últimas semanas hemos visto una disminución de la tasa de política monetaria a un 1% por parte del Federal Reserve y la aseveración que aun hay espacio técnico para llevarla a menos del 0,5% si fuera necesario, alejando la posibilidad de medidas menos ortodoxas como la compra directa de títulos de deuda de largo plazo. Además en julio empezó a regir la rebaja tributaria en el país del Norte, la que tendrá un impacto directo en el poder adquisitivo de los consumidores. Los descuentos por planilla ya son menores este mes y algunas familias empiezan a recibir cheques como créditos por el número de hijos; a su vez quienes tienen ingresos por dividendos saben que su declaración de impuestos del próximo año será más aliviada.

Lo anterior no puede más que reforzar la reactivación que se esperaba para el segundo semestre de este año -del cual ya ha pasado un mes- y que el Federal Reserve Americano pronostica entre el 3,5% y 4,0% para lo que queda del año y sobre el 4,0% para el 2004. Sin embargo, las cifras económicas aún no dan testimonio claro de una recuperación tan vigorosa; quizás la reciente alza en las tasas de interés a largo plazo puede considerarse como la primera indicación al respecto.

Desgraciadamente el empleo no mejora y a estas alturas parece claro que, producto de las alzas de costos laborales en materia como pensiones y salud, en un contexto de baja inflación, ésta será una recuperación con poca creación de empleo, lo cual es una complicación política adicional para el Presidente Bush. En las próximas semanas deberíamos ver datos definitivos de un segundo semestre más dinámico o indicaciones en el sentido de que la reactivación se posterga algunos meses, en cuyo caso serán anunciadas o adoptadas, nuevas medidas de estímulo. De lo que sí podemos estar seguros, es que, algunos meses antes o después, veremos una aceleración económica en el país del norte.

Las últimas semanas en Chile

Para Chile el período también fue noticioso. Parece que la transición psicológica de los elevados crecimientos que tuvimos por media generación a un desempeño más modesto se está completando. El acomodo de los consumidores a un entorno de menor empleo y menores alzas de salarios parece haber terminado y ya se les ve dispuestos a adquirir bienes y endeudarse. Las empresas ya absorbieron sus inversiones hechas para crecimientos mayores y las actuales expansiones de la capacidad productiva son más moderadas. Los precios de los activos se ajustaron a la nueva realidad y ya han podido volver a crecer. En los últimos días hemos visto dos acontecimientos que muestran cómo el Gobierno está actuando de la misma forma, desechando la opción de un programa que permita al país volver a crecer aceleradamente, pero actuando con prudencia de modo de evitar el estancamiento y el caos. Los mayores impuestos y los avances importantes en lograr un tratado de Libre Comercio con Estados Unidos son lo más relevante del mes que termina.

Más impuestos

Lo que pareció una opinión fuera de contexto del Ministro de Hacienda hace algunos meses, ya es realidad. El IVA subirá en un punto a partir de octubre. El gobierno se mantiene fiel a su posición ideológica de que un Estado más grande es mejor. Incluso da como ejemplo las altas participaciones del gasto del gobierno en países europeos y en general en países desarrollados. Olvida que esos países pueden probablemente soportar dichos gastos hoy porque ya crecieron y que la relación crecimiento del gasto y desarrollo no es real, sino que se debe a los incentivos del sistema político. Quienes logran contenerla por el tiempo suficiente se desarrollan, los demás siguen en la lista de casos perdidos. Desde la importante contención del gasto público de los años 80, que permitió bajar impuestos en todos los frentes sean aranceles, IVA, cotizaciones salariales, impuesto a la renta de empresas, etc., ya se ha retrocedido en gran medida, con excepción del comercio exterior. Esta realidad y una serie de indefiniciones y retrocesos en aspectos microeconómicos explican por qué la década del jaguar ha quedado atrás.

Lo bueno, sin embargo, es que se haya optado por el gasto financiado frente a la alternativa de la irresponsabilidad y que el impuesto aprobado en esta ocasión, el IVA, es uno de los que menos distorsiona dada la realidad que vive Chile hoy. A su vez es valioso que se haya iniciado una discusión más de fondo sobre el gasto del Gobierno y del manejo de sus empresas donde destacan los cuestionamientos que ha habido a CODELCO y su desempeño.

Estos aspectos positivos son los que permiten entender por qué si Estados Unidos baja sus impuestos para asegurar la reactivación, en Chile esperamos acompañarlo pese a haberlos subido. Me parece que este supuesto es razonable y es por ello que podemos proyectar, que aunque sin la velocidad del pasado, la economía chilena verá períodos de mayor crecimiento en los próximos meses.

Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos

La semana pasada se cumplió una de las etapas más difíciles al aprobarse en la Cámara de Representantes de Estados Unidos, el Acuerdo de Libre Comercio con Chile, conjuntamente con el de Singapur. Afortunadamente la aprobación fue bastante más holgada que el único voto que dio a Bush la autorización especial para negociar. La aprobación en el Senado Americano y el voto en el Congreso Chileno aún están pendientes, pero debieran lograrse y dentro de este año Estados Unidos debiera ser nuestro socio.
Nuestra economía es ya bastante abierta, de modo que el efecto distará de tener el dramatismo y el impacto que tuvo para México a comienzos de los 90. Será sin embargo un elemento de estabilidad adicional en la estrategia de desarrollo chileno que nos ayudará en el largo plazo. Desgraciadamente en nuestro país se ve difícil lograr el grado de unanimidad que otras decisiones de comercio exterior han tenido en el pasado. En efecto, un fallo de la OMC por una disputa con Argentina en temas agrícolas ha generado una discusión que se mezcla con el Tratado de Libre Comercio con el país del norte. Como un testimonio a la relevancia de este Acuerdo espero que sea posible separar ambas materias. Los plazos que contempla el acuerdo y las herramientas de política que éste no afecta ni limita, ameritan que su aprobación no se enturbie con un tema que, si bien relevante, no está directamente relacionado con el Tratado de Libre Comercio

Fuente: Economia y Negocios, Martes, 29 de Julio, 2003

 

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