Novedades en la categoría Asesoría Legal

Por Ingrid Jiménez

El procedimiento de violencia intrafamiliar se encuentra regulado en la Ley Nº19.968.
Será competente para conocer de los asuntos de violencia intrafamiliar el juez de familia del domicilio de la víctima.

Este procedimiento, se puede iniciar a través de demanda o denuncia.
La demanda podrá ser deducida por la víctima, sus ascendientes, descendientes, guardadores o personas que la tengan bajo su cuidado.

En lo referente a la denuncia, ella puede ser voluntaria, obligatoria o puede consistir en el parte policial cursado al momento de la detención del supuesto agresor en el lugar de los hechos.
Sin perjuicio, de lo anterior, el procedimiento además puede ser iniciado de oficio por el juez cuando sea ejercida sobre los hijos menores.

EL TESTAMENTO

Pregunta:Estimada señora Maria Rozas: Mi pareja (padre de mis dos hijos pequeños) y yo (ambos solteros) estamos juntos hace muchos años. Al morir yo, se que la mitad de mis bienes serán heredados por mis hijos, pero al ser ellos menores de edad, quien se los va a administrar?. Existe alguna forma que mi pareja y papa de mis hijos, tenga el derecho de hacerlo?, ¿que puedo hacer para que mi familia directa (hermanos, padres) no intervenga en la administracion de mis bienes y solo lo haga el papa de mis hijos?.

Muchas gracias por su ayuda.
atte.

Jessica Campos

Respuesta:Jessica, si tu eres soltera y tienes dos hijos, esos dos niños serán tus UNICOS herederos (a menos que hayas hecho testameto para dejar algo a otra persona). En cuanto a quien administrará los bienes de los bienes de los niños, por ley esa administración corresponde al padre mientras son menores de edad (18 años), así que no deberías tener ningún problema, ya que legalmente no corresponde que tu familia de origen intervenga para nada.

María del Carmen Rozas Ortúzar
Abogado

En esta ocasión veremos los trámites a los que debe someterse quien por distintas razones no está en condiciones de cuidar al hijo que tiene o que viene en camino y opta por darlo en adopción con el fin de que tenga una vida mejor. Todo ello de conformidad con la ley N°19.620.

Quien no se encuentra capacitado o en condiciones de hacerse cargo responsablemente de su hijo (menor de 18 años), debe declararlo así ante el juez. El padre y/o la madre que ha expresado su voluntad de dar su hijo en adopción, tendrá un plazo de 60 días para retractarse, contados desde la fecha de esa declaración. Presentada la declaración, el juez debe informar personalmente al padre y/o a la madre declarante de la existencia de este plazo y de la fecha en que vence, ya que transcurrido el plazo termina la posibilidad de retractación.

En este mes veremos someramente una sociedad que permite que dos o más personas puedan desarrollar un negocio, también sin arriesgar la totalidad de su patrimonio, sino solamente el patrimonio que han decidido invertir en el proyecto.

Algunas ideas básicas

En este caso estamos ante una SOCIEDAD, que como su nombre lo indica, requiere de la participación de a lo menos dos personas para ser tal.

En este tipo de sociedades, al igual que en el caso de las Empresas Individuales de Responsabilidad Limitada o EIRL, que revisáramos el mes pasados, los socios solamente comprometen en el negocio aquella cantidad de dinero o bienes que desea destinar a esa empresa. En este caso entonces, los acreedores de la empresa tampoco podrán usar el patrimonio de los socios para pagarse de sus deudas, sino que solamente podrán hacerlo con los bienes o dinero que sean propiedad de la sociedad.

Finalmente y terminando con la revisión de los principales tipos de sociedades, en esta oportunidad veremos brevemente las características principales de las sociedades anónimas.

Algunas ideas básicas

Este tipo de sociedades, se denominan sociedades de capital, ya que en ellas la persona de los socios no debería tener mayor importancia, sino solamente la reunión de un fondo común para desarrollar un negocio. Estas son a menudo empresas de muchas personas, y en las cuales los partícipes no se llaman socios, sino accionistas, y su participación en la sociedad está representada por acciones, que corresponden a una parte del capital social. Para participar en estas sociedades no es necesario modificar su escritura, como sucede en las sociedades de personas como la de responsabilidad limitada; en este caso, basta con que una persona compre acciones a otro accionista, lo que se materializa por un documento que incluso puede ser privado (traspaso de acciones), que se notifica al gerente de la sociedad, para que éste registre al nuevo accionista.

Estas sociedades se rigen por la ley 18.046

* Legislación que rige sólopara Chile

El régimen matrimonial de participación en los gananciales, puede pactarse en el acto del matrimonio, o bien en acto posterior sustituyendo los regímenes de sociedad conyugal o de separación total de bienes por éste. Para estos efectos los cónyuges deben otorgar una escritura pública en que así lo acuerden. Para que este pacto produzca efectos, la escritura debe ser subinscrita al margen de la inscripción matrimonial dentro de los 30 días siguientes a su fecha de otorgamiento. Si no se efectúa este último trámite dentro del plazo señalado, la sustitución del régimen no produce efectos y los cónyuges siguen casados bajo régimen de sociedad conyugal o separación total de bienes según el caso. Como puede apreciarse el pacto de este régimen durante el matrimonio es igual al pacto de separación total de bienes.

Bien Familiar

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* Legislacion de aplicación en Chile

La ley 19.335 publicada en el diario oficial de fecha 23 de septiembre de 1994, introdujo una modificación importante al Código Civil, con el objeto de proteger a la familia. Para estos efectos se agregó un Párrafo 2 al Título VI del Libro Primero de dicho cuerpo legal, denominado "De los bienes familiares".

Las normas a que nos referimos, permiten que el inmueble de cualquiera de los cónyuges que sirva de residencia principal a la familia, como también los muebles que éste contiene, puedan ser declarados "bienes familiares". Para tal objeto cualquiera de los cónyuges puede presentar una demanda en que así lo solicite, y con la sola presentación el bien de que se trate se transformará provisoriamente en "bien familiar". Luego de la presentación, el juez, en procedimiento breve y sumario, a solicitud de cualquiera de los cónyuges y con citación del otro, hará la declaración, la que se anota en el Conservador de Bienes Raíces al margen de la inscripción de la propiedad.

Cuando el bien que sirve de residencia a la familia es de propiedad de una sociedad en que alguno de los cónyuges es accionista o en la cual tiene derechos, también es aplicable esta institución. En este caso se solicita la afectación de los derechos sociales o de las acciones en su caso, y para realizar cualquier acto como socio o accionista, en relación con el bien familiar, se requerirá de la voluntad de ambos cónyuges. Esto permite extender los "bienes familiares" a aquellos bienes raíces que muchas veces son propiedad de sociedades formadas por los mismos cónyuges


Objeto de esta declaración


Los "bienes familiares" no pueden ser vendidos, arrendados ni gravados (dados en hipoteca, o prenda si son muebles), sin la autorización específica y por escrito del cónyuge no propietario, por lo tanto es una garantía importante para la familia, ya que, sin importar el régimen matrimonial en que los cónyuges se hayan casado, ni si el bien fue comprado o heredado, etc, si constituye la residencia principal de la familia, puede protegerse por esta vía para evitar que dicha familia quede sin un lugar donde vivir, por ejemplo porque el cónyuge propietario quiere venderla o darla en garantía de créditos que ha contratado.

La excepción a estos derechos está dada por el derecho ajeno, vale decir, la declaración de "bien familiar" no puede perjudicar a los acreedores que el cónyuge tenía antes de la declaración. Por ejemplo si una persona dio el mes pasado en hipoteca su casa a un banco para asegurar el pago de un crédito que ha contratado, y hoy ese bien raíz es declarado "bien familiar", esa declaración no puede hacerse valer contra el banco ya que él era acreedor del cónyuge antes de la declaración.

Las normas sobre "bienes familiares" son las que hacen que hoy en día los Bancos y otras instituciones de crédito pidan la comparecencia del otro cónyuge en las escrituras de hipoteca, aún cuando se trata de bienes propios del marido o la mujer respecto de los cuales el otro no tiene nada que ver. Por ejemplo si una persona casada bajo régimen de separación de bienes va a dar en hipoteca o vender un bien raíz es por esta razón que se exige la comparecencia de su marido o mujer, para que declare no ha pedido la declaración de "bien familiar" respecto de ese inmueble que se está hipotecando o vendiendo. Por esta misma razón sería improcedente por ejemplo solicitar, en este mismo caso, que compareciera el otro cónyuge si el bien que se está vendiendo o hipotecando es una oficina, ya que esta no podría ser la residencia de la familia.

Fin de la declaración

Los cónyuges, de común acuerdo pueden desafectar un "bien familiar", por escritura pública anotada al margen de la inscripción de la propiedad en el Conservador de Bienes Raíces. También el cónyuge propietario puede pedir al juez la desafectación de un bien que ya no sirve de residencia principal a la familia

María del Carmen Rozas Ortúzar
Abogado


Este mes revisaremos un instrumento muy práctico: los poderes, también llamados mandatos.

Algunos comentarios

Los poderes permiten que una persona que no puede hacer algo por sí misma por cualquier razón (enfermedad, viajes etc.), y sin que sea necesario explicar la causa, le encargue a otra que lo haga en su representación.

En un poder intervienen dos personas: el mandante, también llamado poderdante, que es la persona que da el poder, y el mandatario o poderdatario, que es la persona a quien se hace el encargo. No es necesario que el mandatario o poderdatario comparezca firmando el poder, solamente basta con que el mandante lo identifique claramente con su nombre completo y en lo posible con su cédula de identidad.

Prácticamente todo puede realizarse mediante poder, desde contraer matrimonio, hasta cobrar un cheque. Por excepción, hay cosas que no pueden hacerse por mandato, tales como otorgar testamento, o ejecutar algunos actos personalísimos, como por ejemplo si se encarga a un pintor famoso que pinte un cuadro, éste no puede encargarle a otra persona con un poder que lo haga.

Es muy importante a la hora de otorgar un poder, hacerlo a una persona de absoluta confianza, ya que de lo contrario se corre el riesgo de que el apoderado haga un mal uso del poder y perjudique gravemente al mandante. Por ejemplo, que le venda cosas que el mandante no quiere, o no le entregue los dineros de los cheques que le cobre etcétera.

Los poderes pueden otorgarse de distinta forma, los hay simples y por escritura pública. En todo caso aún tratándose de poderes simples, es conveniente autorizar la firma de la persona que está otorgando el mandato en una notaría. También puede otorgarlos alguien en el extranjero para que una persona realice actos por él en Chile.

La regla es que el poder tiene que sujetarse a las misma formalidades a que está sometido el acto que se está encargando ejecutar. Por ejemplo, si quiero encargarle a alguien que me cobre un cheque, será suficiente con un poder simple autorizado ante notario, ya que el cobro de los cheques no está sometido a ninguna regla especial, pero si lo que necesito es que me vendan una casa, necesariamente debo hacerlo por escritura pública, ya que la venta de bienes raíces solamente puede realizarse por escritura pública.

Forma de otorgar un poder

A) Poder simple

Los poderes simples son aquellos que no revisten ninguna formalidad especial. En ellos es suficiente que el mandante (persona que da el poder), se identifique claramente con su nombre completo y cédula de identidad, individualice al mandatario (persona que va a ejecutar el encargo), e indique con detalle que es lo que le está encargando. Por ejemplo: "Faculto a don XX, cédula de identidad N°xxx para que en mi nombre y representación cobre y perciba todos los cheques girados a mi nombre". Luego el mandante debe firmar el poder. Como ya se indicó es conveniente que la firma del mandante sea autorizada en una notaría, ya que de lo contrario probablemente se lo rechazará la persona a quien se le presente (en el caso en ejemplo, el Banco donde se va a efectuar el cobro), ya que sin autorización notarial no hay forma de saber si la persona que firmó es efectivamente quien dice ser.

El único comprobante de este poder es la hoja en la cual consta, luego, si se pierde, no hay como reconstituirlo, y será necesario otorgar otro poder. Por otra parte, si el mandante quiere revocarlo, esto es, quitarle al mandatario sus atribuciones, es necesario que recupere el documento y lo destruya.

B) Poder por escritura pública

Este poder es mucho más solemne y tiene mucho más peso desde un punto de vista legal. En este caso el poder lo hacen en la notaría y debe ir a firmarse allí. Es conveniente llevar a la notaría un borrador preparado con anterioridad, donde se indique claramente, al igual que en el poder simple, la identificación completa de mandante y mandatario, y él o los encargos que se le hacen a éste último.

Este poder dura en el tiempo, y no importa que se pierda, ya que siempre se puede pedir otra copia, sea en la misma notaría si se ha otorgado recientemente, o en el Archivo Judicial del lugar en que se otorgó si se trata de un documento más antiguo. Si se desea revocarlo, hay que hacerlo por otra escritura y tomar la precaución de pedirle al notario, o al Archivo Judicial según corresponda, que anote al margen de la escritura donde se otorgó el poder, su revocación.

A pesar de que este poder tiene un costo mayor que los poderes simples, es mucho más conveniente y seguro hacerlos de esta forma.

C) Poder otorgado en el extranjero

Cuando una persona que se está en el extranjero, se encuentra con que necesita hacer algo en Chile y no puede viajar, su solución es otorgar un poder que permita que alguien de su confianza haga esos actos por él. Para estos efectos debe acercarse al consulado de Chile en el país en que se encuentra, llevando un borrador del poder en la misma forma indicada en la letra B). En este caso el poder será otorgado ante el cónsul.

Luego, debe enviarlo a Chile, donde alguien (normalmente el mismo mandatario), debe llevar el original al Ministerio de Relaciones Exteriores, oficina de Legalizaciones, ubicada en calle Bandera N° 52, donde le certificarán la firma del cónsul del país donde se otorgó. Este trámite es gratuito y muy rápido y sencillo. A continuación, ese mismo original legalizado por el Ministerio, se lleva a una notaría y se pide su protocolización.

Este poder se asimila a aquellos otorgados por escritura pública, y se pueden pedir copias de él en la misma forma. Deben revocarse también del mismo modo que aquellos otorgados por escritura pública, vale decir, por escritura pública, o por otro documento otorgado en el consulado de la misma forma que el poder.

María del Carmen Rozas Ortúzar
Abogado

* Legislación chilena
Autora: María del Carmen Rozas

Un tema que por su importancia siempre está motivando consultas es el de las sucesiones o herencias. Es natural preguntarse que pasará a mi muerte con aquellas cosas que he con esfuerzo he obtenido en vida, o como puedo beneficiar a alguno de mis parientes más pobres o enfermos, o si puedo dejar mis bienes a alguien que no es de mi familia.

Este mes nos abocaremos a tratar de aclarar algunos de estos aspectos, refiriéndonos a lo que sucede cuando la persona no ha hecho testamento, y dejaremos para el próximo mes, las explicaciones acerca de éste..

Es necesario hacer presente desde que esta es una materia complicada, por lo tanto las situaciones especiales deben consultarse con un abogado que conozca de este tema. De igual forma para hacer testamento, también es necesario asesorarse con un buen abogado, ya que un testamento mal hecho puede traer consecuencias desastrosas.

- Patrimonio sobre el cual recae la herencia
Un aspecto que es conveniente destacar desde ya, es que cada vez que hablemos sobre la herencia que ha dejado alguien, nos estamos refiriendo a sus propios bienes, por lo tanto respecto de aquellos hombres casados bajo régimen de sociedad conyugal, cuyos bienes han sido adquiridos durante el matrimonio, habrá que considerar que la herencia que ellos han dejado, corresponde a la mitad de esos bienes, ya que la otra mitad son los gananciales que corresponden a su mujer. Del mismo modo si la fallecida es una mujer casada bajo régimen de sociedad conyugal, aún cuando ella no tenga nada a su nombre y todo esté a nombre del marido, ella sí deja herencia, y ésta será precisamente la mitad de todos esos bienes que se adquirieron por el marido durante el matrimonio y que le corresponden como ganaciales.

- Herederos Forzosos o Legitimarios
Hemos de decir que hay personas que son llamadas herederos forzozos (o legitimarios que es lo mismo), y que son aquellos a los que la persona que fallece está obligado por ley a dejar parte de sus bienes. Estos son en primer lugar los hijos, y si éstos han fallecido, sus descendientes (nietos) y el cónyuge sobreviviente. Si no hay ni hijos ni nietos, son también herederos forzosos los padres, y si éstos han muerto, los abuelos.

A estas personas estamos obligados a dejar a lo menos parte de nuestros bienes (hay causales para desheredarlos, pero no son frecuentes y no se dan mucho en la práctica por lo que no las trataremos).

- Forma de distribuir la herencia
a) Si hay hijos
La ley nos indica como se distribuye la herencia si una persona muere sin hacer testamento (el testamento lo veremos más detalladamente como se indicó anteriormente, el próximo mes), y señala que la herencia se divide por iguales partes entre los hijos. Si hubiere nietos, todos los descendientes de un mismo hijo se cuentan por uno. Por ejemplo, si Juan tuvo tres hijos, uno de los cuales murió dejando a su vez dos hijos, la herencia de A se dividirá en tres partes, una para cada hijo, y la restante para los dos nietos, quienes deberán dividirla entre ellos por mitades.

Si además de hijos hay cónyuge vivo, a éste le corresponde el doble que lo que corresponde a cada hijo, pero en ningún caso le puede tocar al cónyuge menos de la cuarta parte (o sea le toca la cuarta parte o el doble de lo que le toca a un hijo, según lo que más le convenga).

Por ejemplo supongamos ahora que Juan no sólo tenía dos hijos vivos y dos nietos hijos de su hijo muerto, sino que además tenía señora viva. En este caso hay que dividir la herencia en cinco pedazos: un pedazo para cada uno de los hijos vivos, un pedazo para los dos nietos, y los dos pedazos que quedan para la señora.

Ahora bien, si una persona tiene solamente un hijo y cónyuge, la herencia se divide por mitades entre los dos.

b) Si no hay hijos
Si la persona fallecida no tuvo hijos, la herencia debe distribuirse entre su marido o su señora según corresponda, y sus padres (o abuelos si los padres estuviesen muertos). En este caso, la herencia se divide en tres pedazos, correspondiéndole dos al cónyuge y uno a los padres (si vive solamente uno de ellos se queda con ese pedazo el sólo, si viven los dos deberán dividir su pedazo por mitades).

Si la persona fallecida no tenía padres, se lleva todo el cónyuge; si el fallecido no tenía cónyuge, se llevan todo los padres.

Si el difunto no tenía ni hijos, ni padres, ni cónyuge, lo heredarán sus hermanos por iguales partes. En caso de que alguno de los hermanos haya muerto dejando hijos, también esos hijos llevarán la parte que correspondía al hermano muerto. Por ejemplo, fallece Pedro, sin dejar ni hijos, ni señora ni padres, pero tenía cinco hermanos, tres vivos y dos muertos, uno de los muertos con dos hijos, el otro con tres. En este caso, la herencia se divide en cinco pedazos, uno para cada uno de los tres hermanos vivos, otros para los dos hijos del primer hermano muerto y otro para los tres hijos del segundo hermano muerto.

Si el muerto tampoco tuviere hermanos, heredarán los tíos y los primos, y si no hubiere ni unos otros, se llevará la herencia el Fisco.

Todas estas reglas pueden modificarse mediante un testamento, lo que será analizado el próximo mes.


anillo 1.jpgLa sociedad conyugal es uno de los tres regímenes matrimoniales bajo los cuales puede contraerse matrimonio en Chile. De los otros dos, esto es, la separación total de bienes y la participación en los gananciales nos ocuparemos en los próximos meses en esta misma página. La sociedad conyugal es el régimen normal, u ordinario de matrimonio en Chile. Establece la ley que a falta de pacto en contrario, por el solo hecho del matrimonio, se contrae este régimen.

Las ventajas de este régimen radican principalmente en su intento de proteger a la mujer que no trabaja fuera del hogar, por la vía de formar un patrimonio común, de propiedad del marido y la mujer por iguales partes, con todos aquellos bienes que obtiene el marido con su trabajo durante el matrimonio. Este régimen se justifica porque antiguamente la mujer permanecía normalmente en la casa dedicada a la crianza y educación de los hijos, en tanto que era el marido quien formaba el patrimonio.

Las principales características de la sociedad conyugal son las siguientes:
1- Todos los bienes que adquiere el marido con su trabajo durante el matrimonio quedan a su nombre y son administrados por él libremente, es el llamado patrimonio social. Sin embargo, su libertad tiene límites, ya que para la venta de bienes raíces debe contar con la autorización de su mujer, al igual que para garantizar deudas de otras personas mediante avales, prendas, hipotecas u otras garantías, o para dar en arriendo los bienes raíces por más de cierto tiempo. A la fecha de la disolución de la sociedad conyugal, sea por muerte de uno de los cónyuges, por cambio a otro régimen matrimonial, como por ejemplo, separación total de bienes o por cualquier otra causa, todo aquel patrimonio acumulado por el marido durante el matrimonio, debe dividirse entre ambos cónyuges a razón de un cincuenta por ciento para cada uno.

2- El marido es el administrador de sus bienes propios que no forman parte del patrimonio social, tales como los bienes que tenía antes de casarse o los que adquiere durante el patrimonio por herencia o donación, y respecto de éstos si que actúa libremente y sin limitación alguna.

3- El marido es el administrador de los bienes propios de su mujer, vale decir administra todos aquellos bienes que la mujer había adquirido antes de casarse, o que adquiere durante el matrimonio por herencia o donación. Esta administración sí que obviamente está sujeta a limitaciones, ya que para vender los bienes raíces de su mujer, o sus derechos hereditarios, requiere de su autorización. Probablemente es la característica anotada en este número, el mayor inconveniente de la sociedad conyugal.

Es necesario considerar que tanto en los casos señalados en el número 1 como en el número 3, la autorización de la mujer puede ser reemplazada por una autorización dada por el juez con conocimiento de causa, en caso de impedimento o de negativa injustificada por su parte.

Patrimonio reservado de la mujer casada

Es interesante comentar brevemente esta variable que puede darse dentro del régimen de sociedad conyugal. Como se analizó anteriormente, dicho régimen estaba estructurado considerando a la mujer dentro del hogar. Con el tiempo, y la incorporación de la mujer al mundo laboral, fue necesario hacerle algunos ajustes, los que se materializaron en la institución del patrimonio reservado de la mujer casada. Este consiste en que aquellas mujeres casadas bajo régimen de sociedad conyugal que realizan un trabajo fuera del hogar, pueden administrar libremente, y sin injerencia de su marido aquellos bienes que adquieran con el producto de ese trabajo, y formar así su propio patrimonio. A la fecha de la disolución de la sociedad conyugal, la mujer o sus herederos pueden decidir, si aportan este patrimonio reservado al patrimonio social formado por el marido, según se señaló antes en el número 1, para posteriormente dividir el total a razón de un cincuenta por ciento para cada uno; o bien renuncian al patrimonio social, el que quedará únicamente para el marido o sus herederos, y conservar su patrimonio reservado.

María del Carmen Rozas Ortúzar
Abogado

 

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