Hay algunos tipos de lana que no admiten el agua y otros que tan sólo pueden ser tratados a mano, bajo riesgo de encogimiento. Para evitar estropicios, siga siempre atentamente las instrucciones de los fabricantes. Aun así, hay una serie de consejos generales aplicables a cualquier prenda trabajada en lana:
* Evite siempre los centrifugados violentos. Es mejor escurrirla a mano, delicadamente, y eliminar el exceso de humedad colocando la pieza entre dos toallas.
* Para planchar la lana hay que utilizar únicamente una plancha de vapor a temperatura medio-alta (utilizar el programa específico para lanas).
* Enjuague siempre o en la medida de lo posible la lana a mano y siempre con agua fría o templada. Para neutralizar la cal del agua, es aconsejable añadir en ella unas gotas de limón o una cucharada de vinagre blanco. Ello la hará también más esponjosa.
* Hay que dejar secar las prendas de lana en posición horizontal para evitar que su propio peso las deforme (cosa que ocurre cuando se las cuelga).
* Para conseguir que la angora no suelte el pelo, introduzca la prenda en la parte alta de la nevera toda una noche, envuelta en una bolsa de plástico.
* Para recuperar el blanco de la lana natural y evitar que se ponga amarilla con el tiempo, enjuague la pieza en agua enriquecida con tres cucharadas de agua oxigenada de 10 volúmenes.
* Es bastante difícil evitar que la lana suelte bolas o haga pelusilla. Aun así, se puede recurrir a sumergir la pieza en agua desmineralizada, lavarla entonces con jabón neutro, enjuagarla con abundante agua fría y dejarla toda una noche en remojo en una mezcla de agua y ácido de fosfato de calcio.
* Las polillas son el enemigo número uno de la lana. Para evitar su efecto, nada mejor que introducir unas bolsitas textiles conteniendo hojas de menta fresca en cada uno de los armarios y cajones e ir reponiéndolas una vez hayan perdido su olor. La lavanda es también una fragancia que las polillas detestan. Aplíquela con la ayuda de algodones impregnados, esparcidos en el interior de los armario.
* Las pelotillas y el pelo que afean las prendas de lana pueden eliminarse con un cepillo adhesivo o con una maquinilla para la lana que rasura el pelo suelto.
Fuente: Ideas y Trucos de Limpieza, Ediciones Robinbook, Rose Johnson, 1999.