Ultimamente no me he sentido muy diferente a otras, siempre creí que era única en mi genero, pero hay y muchas como yo.
Les cuento, el otro día una gran amiga, a quien quiero mucho, llegó algo apurada a un encuentro que habíamos planeado; de pronto comenzó a sangrar de narices, pero nada tanto como para llamar a alguien mas experto, y luego de desacelerase me contó … y yo que me encontraba en un momento de reflexión no pude evitarlo, rompí mi silencio y casi me ahogué.
Ella es casada con un hombre encantador, pero “algo olvidadizo” y tiene un hijo extremadamente ordenado que no acepta este desorden y olvidos de sus padres. Bueno el asunto es que mi amiga antes de nuestro encuentro y luego de un arduo día de trabajo,… decidió tomar una ducha para reconfortarse y … cual fue su sorpresa cuando estaba a punto de entrar a la ducha, adivinen… ¡exacto! no había agua.
Enfurecida salió del baño, comenzó a buscar las cuentas del agua, y por supuesto que nunca la encontró. La única razón de esta búsqueda, era tenerla de prueba cuando la culparan por el crimen que estaba a punto de cometer, … el de asesinar a su esposo.
Acto seguido llamó por teléfono a su marido, y le increpó: “¡CORTARON EL AGUA, PORQUE NO LA PAGASTES Y NO ENCUENTRO AL CUENTA!” Su marido con toda la serenidad que lo caracteriza, le dijo: -“pero, ¡no te preocupes amor, existe una instancia!”…. El resultado de la conversación para ella luego de la arremetida fue el clásico: corte de teléfono, con una mezcla de sentimientos que incluían enojo, rabia … y ganas de ahorcarlo.
Y más rabia aún ver a su hijo adorable, que no aguantaba la risa al ver toda esta escena. El con mucho amor dijo: “¡mamá no te cortaron el agua por no pagó, se cortó el agua en todo el edificio!”.
¿Qué creen que hizo mi amiga en relación a lo que había pasado con su amado esposo?... Si piensan que pidió disculpas se equivocaron porque no le dijo NADA y él aún cree que su mujercita no le perdona el que no haya pagado el agua.
Por supuesto le dije que tenía que pedir perdón por lo que había hecho, por mucha vergüenza que le diera.
Ahora entienden el por qué de ese “sangramiento”. A mi parecer Dios nos creó tan perfectos, que nuestro cuerpo es mucho más sabio que nuestra mente. Estoy convencida que esto le ocurrió cómo modo de compensación interna para bajar la presión que le había subido al máximo al darse cuenta de que había “metido la pata”.
Manuela Castval
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