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    La Columna de Yeye.con: Mi primera vez
    Subido por Beatriz Letelier el 19 de Noviembre de 2004

    ¡AJA! ¡YA SE QUE ESTÁN PENSANDO! PEOR NO ES ESO.............

    El fin de semana me quedé a cuidar a mis sobrinos. Nunca más, todavía no puedo entender, como, tan chicos y tan peligrosos, son una (no puedo decirlo), ya se los diré cuando crezcan siempre y cuando esté vivo para decírselos.

    Sábado
    Siete de la tarde; toco el timbre aparecen con una cara angelical, ¿hola quieres jugar?. Mientras tanto la respectiva madre te grita sonrientemente y con una cara de agradecida que da gusto mirarla: “están comidos, bañados, hechos pipí; sólo falta acostarlos” (ese.. falta casi me costó la vida).

    Me dirijo a la pieza aparecen los padres de las criaturas diciendo suavemente: “no te preocupes llegamos temprano, el matrimonio es de puros viejos y es una lata “ y “¿pa’ que cresta van?”, pienso pa’ callado.

    Te siguen mirando con cara angelical, mientras salen escondidos para que no se den cuenta los niños. ¡Sí los niños no son tontos: han visto todo el día a la mamá arreglándose y al papá haciéndose el nudo de la corbata y lustrando los zapatos!

    Sienten que se prende el motor del auto y empieza ¡la cueca, mierda! No queda otra expresión; el primer puchero del más chico seguido del suspiro de la más grande. Los calmo prendiendo la tele y diciendo: “comamos galletas” y comen por supuesto; ¡siendo que están recién comidos...........!

    La tormenta se logra calmar y suena el teléfono “hola ¿como están los niños? no digas que soy yo”, mientras el coro que se repite es de la mamá (¿para qué llaman?).

    Cuelgas el teléfono y el huracán empieza otra vez, ¿cómo?, no tenís idea; pero ya se pegaron; uno está llorando y el otro le apretó el cachete. Pescai a la que llora mientras que el otro se esconde, y te lo dice estoy escondido, ¿¡Dónde!? Buscas y buscas... Al fin lo encontré en la cocina abriendo un cajón y sacando un cuchillo. ¡Alerta Roja! Corro, se lo quito, cierro el cajón y mierda, ¿cómo no me iba a pasar? Le aprieto el dedo; se pone a llorar y se largan los dos niños nuevamente a un largo dueto de llanto que da espanto.

    Suena el teléfono por segunda vez. Esta vez es mi mamá, es decir, la abuela “Hola, ¿como están?; nosotros estamos comiendo con tus tíos (¿pa’ que te llaman, si no te van ayudar?).”

    Ahora se siente el silencio; pero ese silencio de silencio un tanto sospechoso, voy a la pieza y no están, la película se acabó, corro hacia el living y por desgracia ahí está uno y al otro lo encuentro en el baño.

    La que está en el living sacó algo de la mesa de centro y lo rompió: por eso digo algo porque no quedo nada y ya no tengo la menor idea de lo que era originalmente el objeto. El otro, por mientras, está en el baño dentro de la tina mojado entero. ¡Pucha tenía que abrir la llave este cabro chico! Sí que la hizo en grande.

    “¡Cresta!” grito y él me mira con una cara queriéndome decir es tu culpa; para eso estás para cuidarnos.

    A todo esto son las 11 de la noche y los pajaritos no se quedan dormidos y gritan, corren, saltan y transpiran como locos. Ya no sé que hacer. Les digo con la mayor voz de autoridad posible: “¡ya ha acostarse! ¡Es tarde!" y empiezan... los llantos; “no queremos”: gritan a coro.

    Ya son cerca de la una; se empiezan a quedar dormidos. Acuestas a uno y la otra tienes que encontrarle el peluche sino, no se duerme. La hora avanza. Se quedan por fin dormidos. Son cerca de las dos de la mañana me dirijo a la cocina para comer ya que me dejaron comida en el microondas. Lo abro y ¡más encima me dejan fideos con carne y salsa de tomates! Estos sí que son enfermos de apretados, me digo, "ellos es una estupenda comida y yo con estos fideos". Termino de comerme el postre (manzanas cocidas) y llegan los más regios, los padres de las criaturas y me dicen: "¿y tu tan tarde y comiendo?; "Sí", les digo "recién me dio hambre"

    Se dirigen a la pieza a ver como duermen sus hijos y se dicen mutuamente: "que lindos son y parecen unos angelitos"..... ¡plop!... como dice Condorito.

    Saludos cordiales,

    Yeyey.con

    PD: Llegue a mi casa cerca de las cuatro de la mañana debido a que quedé en pana y lo peor es que llegaron el domingo almorzar los cuatro a mi casa.


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