Novedades en la categoría Cuentos

Por Marcelo A. Murúa
Cuento Eligiendo cruces, de Mamerto Menapace.
Publicado en el libro Cuentos Rodados, Editorial Patria Grande.

Lectura

Realizar la lectura del cuento en grupo. Es importante que todos los presentes tengan una copia del texto. Se pueden ir turnando dos o tres personas para leer el cuento en voz alta.

Rumiando el relato

Al terminar la lectura entre todo el grupo se reconstruye el relato en forma oral (se lo vuelve a contar).

¿Qué sucede en el relato?

¿Qué sucede con el protagonista? Caracterizar al protagonista.

¿Cuál es su queja?

¿Qué le propone Dios?

¿Cómo es el proceso de su elección? ¿Qué elige finalmente?

¿Qué le muestra Dios entonces?

Descubriendo el mensaje

El cuento nos ayuda a pensar en la vida que a cada uno le tocó vivir, con sus cosas buenas y sus cosas que no nos gustan tanto... todo aquello que solemos llamar "la cruz".

¿Estás conforme con lo que te ha tocado en la vida? ¿Por qué?

¿Qué cambiarías?

¿A qué llamas "cruz" en tu vida? ¿Conoces cruces pesadas en la vida de otras personas? Compáralas con la tuya.

¿Qué mensaje nos deja el cuento?

¿Cómo lo puedes aplicar a tu vida?

Eligiendo cruces

| 0 comentarios | 0 TrackBacks

por Mamerto Menapace, publicado en Cuentos rodados, Editorial Patria Grande

Estos también es del tiempo viejo, cuando Dios se revelaba en sueños. O al menos la gente todavía acostumbraba a soñar con Dios. Y era con Dios que nuestro caminante había estado dialogando toda aquella tarde. Tal vez sería mucho hablar de diálogo, ya que no tenía muchas ganas de escuchar sino de hablar y desahogarse.

El hombre cargaba una buena estiba de años, sin haber llegado a viejo. Sentía en sus pierna el cansancio de los caminos, luego de haber andado toda la tarde bajo la fría llovizna, con el mono al hombre y bordeando las vías del ferrocarril hacía tiempo que se había largado a linyerear, abandonando, vaya a saber por qué, su familia, su pago y sus amigos. Un poco de amargura guardaba por dentro, y la había venido rumiando despacio como para acompañar la soledad.

Finalmente llegó mojado y aterido hasta la estación del ferrocarril, solitaria a la costa de aquello que hubiera querido ser un pueblito, pero que de hecho nunca pasó de ser un conjunto de casas que actualmente se estaban despoblando. No le costó conseguir permiso para pasar la noche al reparo de uno de los grandes galpones de cinc. Allí hizo un fueguito, y en un tarro que oficiaba de ollita recalentó el estofado que le habían dado al mediodía en la estancia donde pasara la mañana. Reconfortado por dentro, preparó su cama: un trozo de plástico negro como colchón que evitaba la humedad. Encima dos o tres bolsas que llevaba en el mono, más un par de otras que encontró allí. Para taparse tenía una cobija vieja, escasa de lana y abundante en vida menuda. Como quien se espanta un peligro de enfrente, se santiguó y rezó el Bendito que le enseñara su madre.

cruces.jpgTal vez fuera la oración familiar la que lo hizo pensar en Dios. Y como no tenía otro a quien quejarse, se las agarró con el Todopoderosos reprochándole su mala suerte. A él tenían que tocarle todas. Pareciera que el mismo Tata Dios se las había agarrado con él, cargándole todas las cruces del mundo. Todos los demás eran felices, a pesar de no ser tan buenos y decentes como él. Tenían sus camas, su familia, su casa, sus amigos. En cambio aquí lo tenía a él, como si fuera un animal, arrinconado en un galpón, mojado por la lluvia y medio muerto de hambre y de frío. Y con estos pensamientos se quedó dormido, porque no era hombre de sufrir insomnios por incomodidades. No tenía preocupaciones que se lo quitaran. En el sueño va y se le aparece Tata Dios, que le dice:

-Vea, amigo. Yo ya estoy cansado de que los hombres se me anden quejando siempre. Parece que nadie está conforme con lo que yo le he destinado. Así que desde ahora le dejo a cada uno que elija la cruz que tendrá que llevar. Pero que después no me vengan con quejas. La que agarren tendrán que cargarla para el resto del viaje y sin protestar. Y como usted está aquí, será el primero a quien le doy la oportunidad de seleccionar la suya, vea, acabo de recorrer el mundo retirando todas las cruces de los hombres, y las he traído a este galpón grande. Levántese y elija la que le guste.

La Tormenta

| 0 comentarios | 0 TrackBacks

Había pasado todo el día con su mamá, en un gran almacén. Esa bella pelirroja, con cara pecosa, clara imagen de la inocencia, no debe de haber tenido más de 6 años.

Cuando se disponían a abandonar el almacén, llovía a cántaros. Aquella clase de lluvia que, cuando cae tan fuerte desde las nubes, no logras distinguir la distancia entre una gota y otra... ni siquiera las ves golpear el suelo...

Todos nos quedamos frente a la puerta, resguardados de la lluvia. Esperábamos, algunos con paciencia, y otros irritados porque la naturaleza les estaba estropeando su prisa rutinaria.

Siempre me ha encantado la lluvia. Me pierdo ante la vista de los cielos, lavando la suciedad y el polvo de este mundo. Al mismo tiempo, los recuerdos de mi infancia, corriendo bajo la lluvia, son bienvenidos como una forma de aliviar todas mis preocupaciones.


Escuché una vez este relato: Cuentan que en la historia del mundo hubo un día terrible en el que el Odio, que es el rey de los malos sentimientos, los defectos y las malas virtudes, convocó a una reunión urgente con todos los sentimientos más oscuros del mundo y los deseos más perversos del corazón humano. Estos llegaron a la reunión con curiosidad de saber cuál era el propósito. Cuando estuvieron todos habló el Odio y dijo: "Os he reunido aquíque-mata-al-amor.jpg a todos porque deseo con todas mis fuerzas matar a alguien". Los asistentes no se extrañaron mucho pues era el Odio que estaba hablando y él siempre quiere matar a alguien, sin embargo, todos se preguntaban entre sí quién sería tan difícil de matar para que el Odio los necesitara a todos. "Quiero que matéis al Amor", dijo. Muchos sonrieron malévolamente pues más de uno quería destruirlo.

El primer voluntario fue el Mal Carácter, quien dijo: "Yo iré, y les aseguro que en un año el Amor habrá muerto; provocaré tal discordia y rabia que no lo soportará".

Morir en la Pavada

| 0 comentarios | 0 TrackBacks

Este es un relato ilustrado del cuento de Mamerto Menapace "Vivir en la Pavada" grabado por Alejandro Raffo - Locutor Profesional -

La Roca

| 0 comentarios | 0 TrackBacks


roca 1.gifUn hombre dormía en su cabaña cuando de repente una luz iluminó la habitación y apareció Dios. El Señor le dijo que tenía un trabajo para él y le enseñó una gran roca frente a la cabaña. Le explicó que debía empujar la piedra con todas sus fuerzas.

El hombre hizo lo que el Señor le pidió, día tras día. Por muchos años, desde que salía el sol hasta el ocaso, el hombre empujaba la fría piedra con todas sus fuerzas...y ésta no se movía. Todas las noches el hombre regresaba a su cabaña muy cansado y sintiendo que todos sus esfuerzos eran en vano.

Se quema tu choza

| 0 comentarios | 0 TrackBacks



sequematuchoza.JPGEl único sobreviviente de un naufragio estaba sobre una pequeña isla desierta. Estaba orando fervientemente, pidiendo a Dios que lo rescatara. Todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero ésta nunca llegaba.

Cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabaña para protegerse y proteger sus pocas posesiones. Pero entonces un día, después de andar buscando comida regresó y encontró su pequeña choza en llamas, con humo subiendo hasta el cielo. Lo peor que había pasado, fue que todas sus cosas se habían perdido.

El náufrago estaba confundido y enojado con Dios y llorando le decía: "¿Cómo pudiste hacerme esto?", y se quedó dormido sobre la arena. Temprano a la mañana siguiente, escuchó asombrado la sirena de un buque que se acercaba a la isla.

¡Venían a rescatarlo!.

Al llegar sus salvadores les preguntó: "¿Cómo sabían que yo estaba aquí?".

Y ellos les respondieron: "Vimos las señales de humo que nos hiciste..."

A muchos nos pasa que cuando atravezamos momentos difíciles en nuestra vida nos volvemos hacia Dios preguntándole porque nos pone una cruz tan grande sobre los hombros. El, con su mirada y sabiduría paternal, está trabajando en medio del dolor para sacar un bien de ahí.

Por eso la pregunta importante que le tenemos que hacer es para qué quieres Señor que pase por esto y, nos sorprenderemos al contestarnos y ver de cuan presente está Dios, en ese momento, junto a nosotros.

DIOS SIEMPRE SABE SACAR UN BIEN DE UN MAL. NO LO OLVIDES.

¿Tienes algún cuento propio o que quieras compartir con nosotros? Envíalo a editora@todomujer.cl.

Mañana en la mañana abriré tu corazón le explicaba el cirujano a un niño. Y el niño interrumpió:
-¿Usted encontrará a Jesús allí?

El cirujano se quedó mirándolo, y continuó:-Cortaré una pared de tu corazón para ver el daño completo.
-Pero cuando abra mi corazón, ¿encontrará a Jesús ahí?, volvió a interrumpir el niño.


Una alumna de un colegio faltó por una semana a clases y otra compañera empezó a decir que no asistía a clases porque estaba embarazada y se estaba haciendo un aborto. La maestra escuchó los comentarios y llamó a la muchacha a su oficina y le dijo: "por favor, tráeme un vaso de agua bien lleno". La estudiante se lo trajo.

La maestra le dijo: "tira todo el vaso al piso". La muchacha titubeo, pero al final obedeció.

Después de derramado el agua en el suelo, la maestra le dijo: "ahora, recoge el agua del piso y ponlo en el vaso". No se puede, dijo la alumna. Y la maestra le repitió, "hazlo".

La alumna con paños, servilletas, etc. recogió todo lo que pudo y así llego a llenar medio vaso de agua y estaba sucia.

La maestra le dijo a la alumna, "así es como ha quedado la fama y el honor de tu compañera". "Aun cuando quieras reparar el mal que haz hecho, no podrás hacerlo totalmente". "Tu compañera, faltó a clases, porque estaba en el entierro de su madre, que falleció hace unos días".

Piensa dos veces las cosas antes de decirlas... puedes evitarte malos ratos tanto para ti como para los demás


Nuestro papel es ayudar a nuestros hijos a crecer, a tener principios que les permitan ser ellos mismos, sin miedos, desarrollando su propio misterio.

Con nuestros temores o nuestras incapacidades corremos el riesgo de cortarles a nuestros pequeños una parte de su vida, y con ellos la riqueza que puede ser su imaginación. Ella tiene especial importancia en el riesgo que tiene cada juego. Tienen derecho a ser ellos mismos bajo nuestra mirada vigilante. Y hasta diría que debemos permitirles asumir ciertos riesgos, a fin de que descubran los verdaderos peligros, distinguiéndolos de los imaginarios.

 

Entradas recientes

Declaración de Bien Familiar
Por Ingrid Jiménez La declaración de un bien en familiar tiene por objeto proteger a la familia asegurándoles a sus…
en Todo Mujer
Breve Análisis del Estado Social
Por: Ingrid Jiménez Meza Abogada El programa de gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet (2014-2018), señala dentro de sus objetivos:…
en Todo Mujer
Burundi, Sudáfrica. Situación fuera del ojo mundial
Por: María Paz Zárate B. Abogada Si analizamos las noticias a nivel mundial, se enfatiza en Siria, Israel, Palestina. Pero…
en Todo Mujer