Angeles Custodios
Subido por Beatriz Letelier el Mayo 13, 2007
Un día Tata Dios llamó a uno de sus angelitos. De esos que Él tiene destinados para ponerlos junto a un niño que está por nacer, para que sea su guardián de por vida, y más allá.
-Mira-le dijo- ven que te necesito. Te voy a mandar para que le hagas compañía y lo ayudes en su camino por la tierra a un niño que esta noche va a comenzar su vida.
-¡No, Tata Dios! -respondió el angelito, medio asustado por el encargo que estaba por recibir. Yo soy muy chiquitito y de esas cosas no entiendo nada.
-No te preocupes-le dijo Dios- Sólo tienes que acompañarlo y aconsejarlo. Y, a la vez, mantenerme informado de todo lo que le pase. Me traerás sus pedidos, y le llevarás mis consejos.
-¡No, Tata Dios! Yo no puedo- se volvió a excusar el angelito. -No sé hacer eso que me estás pidiendo. Me contaron otros angelitos que los niños lloran mucho, que se hacen caca, y otras cosas que yo no entiendo. Yo siempre estuve en el Cielo y sólo sé jugar; reír y cantar en tu presencia.
-No te hagas problemas- le volvió a insistir el Padre Bueno. -De esas cosas tú no tendrás que ocuparte. Para eso yo ya destiné a otro ángel grande, que estará siempre con ustedes dos, y que entiendo bien lo que tiene que hacer.
-Ah, bueno. Entonces sí. Pero dime: ¿cómo se llama ese ángel grande?
A lo que Dios respondió con una sonrisa: -No importa como se llama. Ustedes le dirán: MAMÁ.
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