EL SANTO ROSARIO RENOVADO
Renovación de una Forma de Orar
Mons. Juan Larrea Holguin
Al iniciar el 25º año de su pontificado, Juan Pablo II nos ha enviado a todos los fieles una hermosa carta sobre el Santo Rosario, con profundidad teológica y mucho sentimiento, respetuosa de las costumbres arraigadas a la vez que renovadora. Quiere el Papa llevarnos por caminos de autentica contemplación, al mismo tiempo que respeta la absoluta libertad de los fieles para orar conforme les inspire el Espíritu.
Es preferible rezar los tradicionales misterios gozosos los lunes y sábados ; los dolorosos, los martes y viernes ; los gloriosos el miércoles y el domingo ; y, como queda dicho, los "luminosos" el jueves . Estos nos hablan de Jesús " Luz del mundo", que vino a disipar las tinieblas de la ignorancia y el error, manifestándonos la plenitud de la verdad.
La meditación de estos momentos especiales de la vida de nuestro Redentor, parte de la enunciación de los misterios, puede enriquecerse( y es muy deseable que sea así), con una breve lectura del Evangelio, aunque sea una simple frase de la palabra de Dios relativa al hecho que se contempla. Conviene dedicar unos instantes al recogimiento silencioso ; y después, rezar con pausa la conocidas oraciones: Un Padre nuestro, diez Avemarías y un Gloria.
Las tres oraciones vocales que forman como el telón de fondo de la meditación de la vida de Cristo, son las más recomendadas por la Iglesia. El Padrenuestro nos lo dejó el mismo Jesús, como modelo de toda oración ; el Avemaría entreteje palabras de la Sagrada Escritura relativas a la encarnación e invoca ardientemente a María como Madre ; el Gloria se viene recitando desde los primeros siglos cristianos como una plegaria de adoración a la Santísima Trinidad.