Mientras muchos aprovechamos estos días de vacaciones para desconectarnos de nuestras rutinas diarias, el mundo sigue girando. Las noticias de los últimos días nos han golpeado; todos nos hemos impactado con la cancelación del matrimonio de Iván Zamorano con María Eugenia Larraín, quienes nos han demostrado con su valeroso actuar cuán importante es el matrimonio y cuán preparados debemos estar al momento de contraerlo. También hemos leído sobre el éxito científico de la clonación humana como medio terapéutico; descubrimiento que trae aparejadas numerosas consecuencias de carácter ético que deben ser bien discutidas y analizadas.
Además, en nuestras familias, junto a quienes hemos pasado estos días, hemos ido haciendo nuevos descubrimientos que nos han maravillado o que nos han chocado, según sea la situación que esté viviendo cada uno de los que queremos. Las conversaciones de las sobremesas han permitido que volvamos a descubrir quién es cada uno y qué es lo que lo hace tan especial, cuáles son los tesoros que debemos cuidar y cultivar en ellos.
Todas estas noticias: las grandes y las pequeñas nos vuelven a recordar que del “polvo venimos y al polvo volveremos”, y que lo único que nos llevaremos de aquí al momento de partir será una maleta interior en la que sólo entrarán nuestros gestos de amor por los demás. Démosle, entonces, “un respiro” al alma para ayudarla a que pueda desprenderse cada vez más de todo lo que la ata al “yo” para entregarse al “tú”. Es a nuestros “prójimos”, que son nuestros “próximos”, a quienes que regalaremos todo lo que hayamos podido madurar.
Aprovechemos los días de descanso que nos quedan, del tiempo litúrgico de la cuaresma que comenzaremos a vivir, para poder regalarnos cada vez más a los demás, en especial a nuestros “próximos”.