¡Chile tiene madres!
A lo largo de todo nuestro país diariamente se levantan de sus cálidas camas miles de mujeres, que entre bostezo y bostezo, preparan el desayuno, cuidan que cada uno de sus hijos lleve todas las cosas necesarias para el colegio, entre medio se visten y arreglan como pueden para salir corriendo a su trabajo. Hay otras mujeres que seguramente se quedarán en casa para ponerla en orden y preparar las cosas para recibir con amor el regreso de su familia ese día.
Día a día estas mujeres se levantan por amor a los suyos. A veces ocurre que las penas, el desgaste, las desilusiones, les pesan, pero aún así levantan su cabeza heroicamente, salen de su cama y ponen manos a la obra. No tanto por ellas, sino por los suyos.
Chile es la suma de cada uno de nosotros. Lo grande bueno que cada uno aporta es lo que hace de nuestro país un lugar más humano. Es gracias a estas madres qué con cuyo amor abnegado cuidan de los suyos que muchos hijos y maridos pueden realizar con tranquilidad sus tareas y trabajos. ¡Cuántas veces no han salido a última hora a comprarle el “útil” o “ material” que el niño o la niña avisó a última hora que tenía que llevar a colegio al día siguiente.
Ellas son las que logran que una casa se transforme en un lugar. Su presencia cálida y acogedora hace que cada joven, cada hijo, cada marido quiera volver al final del día con ansiedad a su hogar. Porque saben que ahí encuentran alguien que los complementa, que le muestra una visión distinta de la vida, que está ahí fielmente para apoyarlos y acompañarlos; que los ama con todo lo que son: sus grandezas y pequeñeces.
En este mes que celebramos a nuestra patrona, la Virgen del Carmen, queremos destacar los rasgos que de ella vemos en los rostros de cada una de las mujeres de nuestra patria. Son ellas las que ayudan a gestar un mundo nuevo, más humano, más hermanable, donde el hombre pueda vivir en paz.
Los quiero invitar a que al menos una vez a la semana le dediquemos un tiempo especial a algunas de las mujeres con las cuales compartimos nuestras vidas. En cada mujer por joven o vieja que sea late un corazón maternal, incluso en la pequeña de tres años. Demos gracias ese día por algo concreto que esa mujer nos haya regalado y que nos haya permitido abrirnos un poco más a una realidad más humana, más afectiva y menos competitiva.
Hagamos de este tiempo una oportunidad el para crecer en nuestro tesoro de ser hombres y mujeres que saben complementarse mutuamente.
Leer más en sección: Editorial
Revise bien las consultas y respuestas dadas en el sitio ya que están muchas veces repetidas. Gracias.
Subido por Beatriz Letelier el 15 de Julio de 2004
A lo largo de todo nuestro país diariamente se levantan de sus cálidas camas miles de mujeres, que entre bostezo y bostezo, preparan el desayuno, cuidan que cada uno de sus hijos lleve todas las cosas necesarias para el colegio, entre medio se visten y arreglan como pueden para salir corriendo a su trabajo. Hay otras mujeres que seguramente se quedarán en casa para ponerla en orden y preparar las cosas para recibir con amor el regreso de su familia ese día.
Día a día estas mujeres se levantan por amor a los suyos. A veces ocurre que las penas, el desgaste, las desilusiones, les pesan, pero aún así levantan su cabeza heroicamente, salen de su cama y ponen manos a la obra. No tanto por ellas, sino por los suyos.
Chile es la suma de cada uno de nosotros. Lo grande bueno que cada uno aporta es lo que hace de nuestro país un lugar más humano. Es gracias a estas madres qué con cuyo amor abnegado cuidan de los suyos que muchos hijos y maridos pueden realizar con tranquilidad sus tareas y trabajos. ¡Cuántas veces no han salido a última hora a comprarle el “útil” o “ material” que el niño o la niña avisó a última hora que tenía que llevar a colegio al día siguiente.
Ellas son las que logran que una casa se transforme en un lugar. Su presencia cálida y acogedora hace que cada joven, cada hijo, cada marido quiera volver al final del día con ansiedad a su hogar. Porque saben que ahí encuentran alguien que los complementa, que le muestra una visión distinta de la vida, que está ahí fielmente para apoyarlos y acompañarlos; que los ama con todo lo que son: sus grandezas y pequeñeces.
En este mes que celebramos a nuestra patrona, la Virgen del Carmen, queremos destacar los rasgos que de ella vemos en los rostros de cada una de las mujeres de nuestra patria. Son ellas las que ayudan a gestar un mundo nuevo, más humano, más hermanable, donde el hombre pueda vivir en paz.
Los quiero invitar a que al menos una vez a la semana le dediquemos un tiempo especial a algunas de las mujeres con las cuales compartimos nuestras vidas. En cada mujer por joven o vieja que sea late un corazón maternal, incluso en la pequeña de tres años. Demos gracias ese día por algo concreto que esa mujer nos haya regalado y que nos haya permitido abrirnos un poco más a una realidad más humana, más afectiva y menos competitiva.
Hagamos de este tiempo una oportunidad el para crecer en nuestro tesoro de ser hombres y mujeres que saben complementarse mutuamente.
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Enviado por paulina el 16 de Julio de 2004
me parece tan bonito esto de recordar al margen de lo que la tele nos ofrece el mundo de esa mujer que ya sea de chile o no está allí, cumpliendo con esa labor heroica de amor y que sin embargo parece tan normal, rutinaria y desvalorizada que solo se la recuerda cuando esta deja de estar, es para mi muy importante recordarla, para que las futuras mujeres no abandonen ese taller maravilloso de la humanidad llamado hogar.