¡Ganamos, ganamos! Nicolás Massú y Fernando González inyectaron alegría a todos los chilenos. Lo que más he gozado, en este tiempo, ha sido ver cómo la gente se contenta con el éxito de dos de los nuestros; un éxito alcanzado a costa de muchos sacrificio, esfuerzos, renuncias y entrenamientos. Todos realizados porque de verdad se cree en que ellos “Sí, se la pueden”.
Esto contrasta fuertemente tras lo ocurrido con Gemita Bueno. Más allá de las diversas opiniones que podamos tener frente a sus dichos y hechos vemos, en cada uno de ellos, diferentes modelos de juventud y formas de vivir la vida.
En ambas situaciones, el país estuvo pendiente de cada uno de ellos y, de alguna manera, han sido parte en nuestros temas de conversación, a través de los cuales dimos nuestros puntos de vista, “Va a perder….”. “Ya no le podemos pedir más”. “Va a ganar…”. “Es una mentirosa...”. “Le deben de haber soplado los datos...”. “Imposible, tiene que estar diciendo la verdad”. Al dar nuestras opiniones, pusimos en ellas nuestras esperanzas o temores.
Creo que estas situaciones extremas reflejan lo que cada una de nosotras es: una mezcla donde a veces se resalta lo bueno y a veces lo malo. Pero, por lo que más me he admirado es ver cómo volcamos nuestro cariño y solidaridad frente a aquellos que realmente se han esforzado, durante años, por alcanzar sus sueños y, con ellos, los nuestros.
Somos chilenos, chilenos de corazón, y queremos darle a nuestra Patria triunfos como los de Nicolás y los de Fernando. Queremos sacar hacia fuera lo mejor de nosotros para entregárselo a los demás. Por eso, durante este mes de Septiembre, nuestro mes de la Patria, entrenémonos para dejar lo mejor de lo nuestro en la cancha.
Ojalá que, en cada hogar, se pueda vivir cada día gritando “chileno… chileno de corazón” por las victorias que cada uno haya alcanzado para regalárselos a los demás. Que podamos celebrar cada noche una fiesta sintiéndonos orgullosos de ser lo que somos y de ser parte de nuestro país.