Nobleza de Corazón
Subido por Beatriz Letelier el Noviembre 14, 2003
"Estos son tiempos difíciles..." Frase muy escuchada durante estas últimas semanas. Han ocurrido muchas cosas que nos han hecho plantearnos y cuestionarnos si aquello que damos por sentado y por obvio lo es o no. ¿Qué postura tomar? ¿Cómo protegerse de todo este vaivén que se vive? Cada hecho nuevo que aparece en las noticias es más remecedor que el anterior. ¿Cómo hacer para no vivir en un mundo quijotesco o irreal, sino más bien de hacer todo lo que es humanamente posible que nos permita aclara nuestras dudas y desconfianzas dejando lo demás en las manos de Dios?
En lo personal hemos experimentado que algo está pasando dada las preguntas que hemos recibido. A través de los emails constatamos una inseguridad profunda frente a los personas que hemos considerado como de nuestra más absoluta confianza, como es el caso de los esposos. Frente a esta inseguridad afectiva surgen muchas posturas distintas. Nosotros queremos reforzar en esta oportunidad la importancia que tiene el cultivar un corazón noble que permita construir y edificar mejores relaciones humanas.
Quizás hoy más que nunca el mundo, partiendo de nuestro pequeño y personal mundo, necesita que les regalemos ese corazón noble que tienda la mano hacia los más débiles, que sea capaz de crear espacios de intimidad y cercanía donde otros puedan desarrollarse y crecer. Se necesitan corazones fuertes y valientes, que a través de su vida, transmitan calor humano y que a través de sus manos bondadosas sepan aliviar los dolores de sus seres queridos, de sus empleados, de las personas que tienen cerca. Nuestra tierra necesita de mujeres que sean generosas y sepan comprometerse con audacia ante los desafíos que se le presentan, que busquen infatigablemente el bien de los suyos. Necesitamos de chilenas que se la jueguen por el amor y que, a través de él, puedan transformar tantas penas en alegrías.
Muchas gastamos kilos de energía protegiéndonos. Ponerse corazas es simple; pero desgastador. Hay que vivir pendiente del próximo y furtivo ataque, el que nunca se sabe cuando y cómo podrá ocurrir. Tener un corazón noble que busque la justicia, que siembre amor a su paso, que tienda a creer en el otro, puede ayudarnos a dejarles a nuestros hijos un mundo mejor. Lo primero es seguir cultivando la ley de la selva; lo segundo es tratar, al menos, de traer un trozo del cielo a la tierra.
Sembrar bondad aunque cueste, trae mayores alegrías y tranquilidades tanto para uno como para los demás que el vivir en el reino de la desconfianza. Por eso: optemos por la vida, por las personas y por gestar vida a nuestro paso.
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