A fines de Enero Juan Pablo II se reunió en Roma con un grupo de mujeres, miembros del Centro Italiano Femenino. Aprovechando ese encuentro el Papa nuevamente entrega su mensaje exhortándonos a "testimoniar en todo lugar el Evangelio de la vida y de la esperanza". A continuación algunas de sus reflexiones:
"La humanidad siente con creciente intensidad la necesidad de dar un sentido y un objetivo a un mundo en el que se presentan cada día nuevos problemas que crean inseguridad y confusión. Por tanto, es acertado el propósito de vuestro congreso de reflexionar sobre "Las mujeres ante las expectativas del mundo". En la época actual, marcada por la rápida sucesión de los acontecimientos, ha aumentado la participación femenina en todos los ámbitos de la vida civil, económica y religiosa, comenzando por la familia, célula primera y vital de la sociedad humana. Esto exige de vuestra parte constante atención a los problemas que van surgiendo y generosa clarividencia al afrontarlos.
3. En la carta apostólica Mulieris dignitatem puse de relieve que "la dignidad de la mujer se relaciona íntimamente con el amor que recibe por su femineidad y también con el amor que, a su vez, ella da" (n. 30). Es importante que la mujer mantenga viva la conciencia de su vocación fundamental: sólo se realiza a sí misma dando amor, con su singular "genio" que asegura "en toda circunstancia la sensibilidad por el hombre, por el hecho de que es ser humano" (Mulieris dignitatem, 30).
El paradigma bíblico de la mujer, "puesta" por el Creador junto al hombre como "una ayuda adecuada" (Gn 2, 18), revela también cuál es el verdadero sentido de su vocación. Su fuerza moral y espiritual brota de la conciencia de que "Dios le confía de un modo especial el hombre, es decir, el ser humano" (ib.).
4. Queridas hermanas, es esta ante todo la misión de cada mujer también en el tercer milenio. Vividla plenamente y no os desalentéis ante las dificultades y los obstáculos que podáis encontrar durante el camino. Al contrario, confiando siempre en la ayuda divina, cumplidla con alegría, expresando el "genio" femenino que os distingue.
Dios os concederá la luz y la guía de su Espíritu Santo, si recurrís con confianza a él en la oración. La Virgen de Nazaret, sublime ejemplo de femineidad realizada, será vuestro apoyo seguro.
El Papa os anima a testimoniar en todo lugar el Evangelio de la vida y de la esperanza, y os acompaña con un recuerdo diario ante el Señor…”
(I,'Osservatore Romano, N.4-23 de enero 2004 pag 4)
Comentario: Creo que este texto es inspirador, nos hace bien volver a valorar nuestra vocación femenina. Podemos preguntarnos qué significa para cada una el que Dios nos confie de un modo especial al hombre, al ser humano.
1. ¿A quienes me confía?
2. ¿Cómo puedo ayudar a dar sentido a este mundo que nos presenta tantas expectativas?
3 Qué significa tener “generosa clarividencia" para afrontar los problemas?
4. Y, por sobre todo, ¿cómo ser testimonio del Evangelio de la vida y de la esperanza?
Tal vez si miramos a la Virgen de Nazareth, ejemplo de "femineidad realizada" podremos crecer y confiar mas en la ayuda divina y así estar concientes y poder regalar el "genio" femenino que nos distingue,
Pilar Escudero 4, Marzo 2004