Realizan proyectos para la restauración de la dignidad de las personas y la difusión de valores sociales.
Compartiendo una taza de té, sentados en torno a una mesa sencilla con chilenos de escasos recursos económicos, se han ido forjando las nuevas generaciones de profesionales non-profit.
Las vocaciones sociales del sicólogo Eduardo Cuevas (32) y el periodista Rodrigo Medina (30) se consolidaron mientras estudiaban en la Universidad Católica, donde participaron en cuanta misión y proyecto comunitario se les invitó. Así, visitando decenas de hogares, supieron de los anhelos más profundos y de las frustrantes faltas de oportunidades de cientos de hombres y mujeres de nuestro país.
Por eso, una vez titulados eligieron vincularse a organizaciones sin fines de lucro, conscientes de que no tendrían incentivos para sus bolsillos, pero sí para sus almas y el alma de Chile.
Hoy, lejos de arrepentirse, buscan profundizar lo que ellos consideran una opción de vida.
No al asistencialismo
La experiencia en proyectos sociales mostró a Eduardo Cuevas que muchas actividades de beneficencia suelen diluirse en mero asistencialismo, por lo que prefirió trabajar por la dignificación de las personas en situación de pobreza, especialmente restaurando su autoestima.
'Las medidas de parche no cambian las estructuras de la sociedad. Los chilenos debemos asumir un compromiso de corazón para levantar un país no sólo más solidario, sino más justo", afirma.
En 2004 creó la Fundación por un Hombre Nuevo, con el fin de difundir y practicar los principios de la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Hoy esta organización ofrece charlas en colegios, universidades y a jóvenes profesionales, para así generar equipos de voluntarios para proyectos en sectores sociales desfavorecidos.
"Claro que nos ha costado conseguir financiamiento, porque difundir ideas no es tan llamativo como construir mediaguas", asegura Cuevas, quien se las ingenia para que las empresas apoyen sus iniciativas.
Algo similar vive Rodrigo Medina, quien tras terminar sus estudios de periodismo, vivió un año inserto en barrios populares de Cuba, Guatemala y México. Luego, volvió a Chile a colaborar en la Teletón, donde durante tres años y medio aprendió gestión de beneficencia.

Hace un año asumió como encargado de marketing y captación de recursos de Fundamor, obra dedicada a la protección de niños en riesgo social.
"En Chile debería crecer una cultura que valorara más el trabajo social, de modo que permitiera mayores posibilidades de desarrollo profesional", sugiere Rodrigo, quien añade que desempeñarse en instituciones sin fines de lucros exige tener una gran creatividad.
Fue esta habilidad la que puso en práctica al lanzar hace pocas semanas una campaña de reciclaje de jeans en alianza con las tiendas Levis.
Como ellos, son decenas los jóvenes que están descubriendo un camino de realización personal que no pasa por el tener, sino por el servir.
Se van a Europa
Eduardo y Rodrigo han aprendido que gestionar una fundación exige herramientas para conseguir un financiamiento estable y una administración eficiente. Por eso insisten en la urgente necesidad de profesionalizar las obras de beneficencia y de mejorar la Ley de Donaciones.
Dentro de los próximos meses ambos partirán a estudiar a Europa. Eduardo se ganó una beca para hacer un magíster en emprendimiento social en Francia, mientras que Rodrigo ya está matriculado en un magíster en Políticas Públicas en la Universidad de Comillas en Madrid, aunque aún no consigue una beca.
Universitarios en alerta social
Felipe Silva (24) está titulándose de ingeniero comercial, mientras realiza un magister en economía. Pero los seis años que lleva en la Universidad Católica también los ha dedicado a liderar diversos trabajos voluntarios, además de integrar el movimiento gremial.
"Estas experiencias permiten tomar conciencia de que en Chile hay realidades sociales muy distintas y duras, y que una cosa es conocer eso por la televisión y otra muy distinta es vivirlas, aunque sea temporalmente, en carne propia", afirma.
En el futuro quiere vincularse a proyectos de políticas públicas, pero por ahora, continúa motivando el compromiso social del mundo universitario. "Los voluntariados ponen a los jóvenes en alerta y despiertan en ellos deseos de un Chile mejor".
DONACIONES
AMBOS coinciden en que se debe modificar la nueva Ley de Donaciones.
Fuente: El Mercurio
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