Vengo de Cristo,
voy a Él
y sin embargo nunca salí
de su recinto.
Cristo es mi alimento y mi aire,
mi sangre y mis pupilas.
Todos mis fuentes están en Cristo.
Todas mis muertes
fueron morir por su vida
y toda mi vida viene de su muerte.
Fibra a fibra,
día a día,
flor a flor,
noche a noche,
sílaba a sílaba
todo lo mío es de Cristo.
Cristo es mi secreto.
Cristo fue mi llanto.
Cristo es ya mi gloria.
Desposé con él mi corazón.
Inscribí a sangre y fuego
su corazón en el mío,
y el mío en el centro de sus latidos.
El me sumergió
en el océano de amor
de la santa Trinidad.
Aleluya. Amén. Aleluya
P. Joaquín Alliende