27 de noviembre
El anuncio del Reino de Dios
Estrella de la evangelización
1. Texto bíblico
“Jesús les habló así: ‘Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.’ Cuando estaba yo con ellos, cuidaba en tu nombre a los que me habías dado. Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti. Conságralos en la verdad: tu Palabra es verdad. Como tú me has enviado al mundo, yo también los he enviado al mundo.” (Mateo 28, 18-20; Juan 17)
2. Meditación
“Tengo la conciencia de que debo ser instrumento en tus manos, Madrecita, para la salvación del mundo en nuestra época, transformar mi vida y ponerme a tu servicio. Vivir en alianza de amor contigo es la gran misión para la época moderna; una misión que se cumple sólo en la medida en que haya instrumentos que se te entreguen por entero para realizarla. Acaso ¿podríamos pretender conquistar el campo de la arquitectura para el cristianismo, por ejemplo, con malos o tan sólo mediocres arquitectos? En tal caso, se nos podría criticar con razón que quizás fuéramos buenos religiosos, pero en ningún caso, modelo para los laicos. Debemos animarnos a tratar de vivir la santidad en las ‘profesiones, actividades, formas, lugares y circunstancias’ propios del laico: en ellas y mediante ellas, y no a pesar de ellas. En el simple ejercicio de una profesión, en toda su gama de variedades: ingeniería, medicina, agricultura, oficinas públicas y privadas, labores fabriles, carpintería, mecánica, etc., es decir, desde las socialmente más elevadas hasta las más simples y modestas. Cada uno cumple su misión, fundamentalmente, por ese trabajo ‘realizado con amor fervoroso por Dios y con Dios’ para que todo ‘redunde en alabanza y gloria del Padre celestial’. Se enseña con el ejemplo silencioso y sencillo, que existe también una contemplación de Dios en las labores más corrientes y rutinarias de la vida civil.”
3. Reflexión
¿Qué me sugiere el texto de Mario?
¿En qué consiste hoy, para mí, el vivir la santidad en mi trabajo, estudio y profesión?
4. Pequeña Consagración: "Oh, Señora mía, oh madre mía, yo te entrego todo/a a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra todo mi ser. Ya que soy tuyo/a, oh madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya. Amén"
5. Oración del Mes: pincha aquí para rezar la oración y procesión de flores. Canto
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28 de noviembre
La crucifixión y muerte del Señor
la fidelidad inquebrantable está de pie
1. Texto bíblico
“Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María, mujer de Cleofás, y María Magdalena. Jesús, viendo a su madre y junto a ella al discípulo a quien amaba, dice a su madre: ‘Mujer, ahí tienes a tu hijo.’ Luego dice al discípulo: ‘Ahí tienes a tu madre.’ Y desde aquella hora el discípulo la acogió en su casa.” (Juan 19, 25-27)
2. Meditación
“El corazón se encuentra de pie junto a la cruz y ha de empaparse con la sangre que brota de las heridas de Cristo. Ya no cabe en el corazón de Cristo y vuelca sobre todo el mundo, su sangre. Para poder recibirla, hay que estar tres horas al pie de la cruz, y vaciarse entero. Tú, la única capaz de seguirlo hasta el fin: los demás, san Juan, las santas mujeres, fueron arrastrados y apoyados por tu ejemplo. Ellos no tenían por sí mismos las fuerzas necesarias para contemplar cómo se iba derramando la sangre divina; solamente tú tenías el valor para ello, justamente porque tú habías estado desde 33 años antes colmada de esa sangre: la fuerza del cáliz reside en la sangre que contiene. Siempre me ha atraído intensamente, en la escena de la crucifixión, tu figura, de pie junto a la cruz. Nuevamente te miro como un cáliz vivo, el cáliz fiel, inquebrantable, estable, permanece al pie de la cruz para recoger la sangre redentora. Esa agonía de él de tres horas debe haber sido también tu agonía: no soportando dolores físicos, pero sí el dolor angustioso de ver derramarse su sangre y tener que recibirla para que no se pierda. De aquí saco das conclusiones para mi propia vida: el cáliz se llena con sangre y dolor; y esa participación en la agonía de Cristo es la cooperación en la redención.”
3. Reflexión
¿De dónde surge la fuerza y entereza de María bajo la cruz, según Mario?
¿Qué me sugiere a mí el cáliz repleto con la sangre de Jesús que se ofrece en cada Eucaristía?
4. Pequeña Consagración: "Oh, Señora mía, oh madre mía, yo te entrego todo/a a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra todo mi ser. Ya que soy tuyo/a, oh madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya. Amén"
5. Oración del Mes: pincha aquí para rezar la oración y procesión de flores. Canto
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29 de noviembre
El nacimiento de Jesús en Belén
La familia construida sobre roca
1. Texto bíblico
“Todo el que oiga estas palabras y las ponga en práctica, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre roca: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada sobre roca.” (Mateo 7, 24-25)
2. Meditación
“La obediencia tiene su modelo perfecto en el niño recién nacido: la madre hace todo con él, lo limpia, lo viste, lo arregla, le da de comer; el niño está enteramente abandonado en sus brazos. Esta visión de la obediencia me gusta mucho, Madrecita, porque es extraordinariamente cierta: nosotros tam- bién somos creaturas indefensas, y el Padre celestial nos ha entregado en tus brazos. Tú tenías el derecho a ser convertida en Madre nuestra: ser madre es dar la vida, y tú nos das verdaderamente la vida espiritual, en medio de toda debilidad y mediocridades. De esa incapacidad nace nuestro espíritu de obediencia. Nunca he dejado de sentirme hijo tuyo, particularmente en estos últimos años. Tal vez esto sea lo que más tengo que agradecer a mis padres y a mi familia: en mi hogar aprendí a obedecer como una cosa natural, y a obedecer con amor, aunque dudara de que lo que se me ordenaba era lo más razonable. Así como el niño es conducido por la calle, tomado de una mano por su papá y de la otra por su mamá, nosotros vamos por el mundo tomados con una mano del Padre celestial y con la otra de tu mano, Madrecita. Al perder la fuerza de la vinculación filial, yo me desprendí en cierto grado de la mano del Padre, tal vez no continuamente, pero por lo menos a ratos largos. Tú eres en virtud de tu Hijo un manantial inagotable de gracias y yo quisiera ser un bebedor insaciable de ellas.”
3. Reflexión
¿Qué ocasiones recuerdo en que el amor de mis padres me ayudaron a encontrarme con Dios?
¿Qué estoy haciendo para ser yo mismo un reflejo de Dios para los míos?
4. Pequeña Consagración: "Oh, Señora mía, oh madre mía, yo te entrego todo/a a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra todo mi ser. Ya que soy tuyo/a, oh madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya. Amén"
5. Oración del Mes: pincha aquí para rezar la oración y procesión de flores. Canto
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1 de diciembre
La anunciación del ángel a María
Acompañante en todos los caminos
1. Texto bíblico
“¡Jerusalén, Jerusalén!, que matas a los profetas y apedreas a los que te son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido! Os digo que no me volveréis a ver hasta que digáis: ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!” ( Lucas 13, 34-35)
2. Meditación
“Madrecita, tú eres el hogar silencioso e inundado de paz donde cada día quisiera volver. Si la jornada ha sido difícil, coronada por fracasos exteriores, al volver junto a ti y ofrecerte todo el día transcurrido, veo como él se convierte en un triunfo de tu amor maternal por mi impotencia de niño, y me siento íntimamente gozoso de esa total seguridad en tu cobijamiento, de poder reposar en tus brazos y entregarte mi debilidad y pequeñez con alegría. En este hogar has juntado para mí la tierra con el cielo. Todo lo verdaderamente bueno, grande y amable de nuestra vida terrena, el amor filial, el amor fraternal, la vinculación al terruño de cada uno, el ansia de paz y de felicidad, la fuerza de grandes ideales, me lo has regalado desde tu capillita. Y me has sabido mostrar estos bienes como lo que en verdad son: una gran nostalgia de cielo, de eternidad, de Dios.”
3. Reflexión
¿En qué ocasiones me he sabido y sentido cobijado por María?
¿Cómo puedo ayudar a que otros se sientan en casa conmigo?
4. Pequeña Consagración: "Oh, Señora mía, oh madre mía, yo te entrego todo/a a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra todo mi ser. Ya que soy tuyo/a, oh madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya. Amén"
5. Oración del Mes: pincha aquí para rezar la oración y procesión de flores. Canto
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2 de diciembre
La crucifixión y muerte del Señor
la Madre recibe al Hijo en sus brazos
1. Texto bíblico
“Ya al atardecer, como era la víspera del sábado, vino José de Arimatea, que esperaba también el reino de Dios, y tuvo la valentía de entrar donde Pilato y pedirle el cuerpo de Jesús. Se extrañó Pilato de que ya estuviese muerto y, llamando al centurión, le preguntó si efectivamente había muerto. Informado por el centurión, concedió el cuerpo a José, quien, comprando una sábana, lo descolgó de la cruz, lo envolvió en la sábana y lo puso en un sepulcro que estaba excavado en la roca; luego, hizo rodar una piedra sobre la entrada del sepulcro, María Magdalena y la otra María se fijaban dónde era puesto.” (Marcos 15, 42-47)
2. Meditación
“Lo alojaste, Madrecita, bajo tu corazón. Así, junto a tu corazón se encuentran la tierra con el cielo, unión de amor y de sangre. La cruz es una imagen de María, tiene los brazos abiertos como tú. Fuiste su cuna. Cristo nos compró en la cruz pagando un precio de dolor. Pero, los niños de cuna se entregan dócilmente y con entera confianza. Ahora, la cruz es como tu regazo materno. La vida con Cristo nos exige un vía crucis; la renuncia, el sufrimiento, son el camino. Pero también el precio del verdadero amor.”
3. Reflexión
Mira una imagen del descendimiento de Jesús (por ejemplo, “La Piedad” de Miguel Ángel) e imagínate qué sentía María con el peso de ese cuerpo frío y muerto de Jesús.
Deposita tus cansancios, tus dolores... y a ti mismo en su regazo.
4. Pequeña Consagración: "Oh, Señora mía, oh madre mía, yo te entrego todo/a a ti y en prueba de mi filial afecto te consagro en este día: mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón. En una palabra todo mi ser. Ya que soy tuyo/a, oh madre de bondad, guárdame, defiéndeme y utilízame como instrumento y posesión tuya. Amén"
5. Oración del Mes: pincha aquí para rezar la oración y procesión de flores. Canto
Fuente: Fundación Mario Hiriart
www.mariohiriart.cl
email de contacto: asp18@hotmail.com
Leer más en sección: Mes de Maria
Revise bien las consultas y respuestas dadas en el sitio ya que están muchas veces repetidas. Gracias.
Enviado por Laura Gomez el 8 de Junio de 2004
Me parece que la obra de Van Der Weyden "el descendimiento de la cruz" debería estar pte.
Enviado por carlos manuel carrero el 13 de Mayo de 2004
TE QUIERO MUCHO