ZONA DE ENTREVISTAS
Por: Patricia Calvert Sanhueza

Entrevista a Pilar Escudero:
¿Cómo se es mujer plena?
Cómo se debe actuar en el mundo actual para conseguir la plenitud y ser una mujer integra en todos los sentidos.
"La vida no se improvisa, se construye... Es una tarea de siempre y no la tenemos asegurada. Es un camino que nunca es fácil; es una lucha permanente para descubrir el querer de Dios, y uno es tremendamente frágil.”
Pilar Escudero, miembro del equipo de la Vicaría General de Pastoral del Arzobispado de Santiago de Chile. Casada con Luis Jensen (gineco-obstetra especializado en fertilidad), mamá de 4 hijos, profesora de historia de la Universidad Católica. Miembro de la delegación de la Santa Sede a la IV Conferencia sobre al Mujer en Beijing. En relación a esta conferencia ella nos dice: “En Beijing, se tocaron temas muy centrales al “ser” de la mujer, y no sólo al “hacer”. Es decir, no se vio solamente la proyección de la mujer que encuentra su lugar en la sociedad y la cultura, sino también se tocaron temas relacionados con la sexualidad, la maternidad y el matrimonio (aunque esa palabra no se mencionó en la Conferencia)”.
Reconoce que el tema de la mujer siempre le ha interesado. “Desde mi juventud, cuando participaba en mi grupo de Schöenstatt nos interesaba el hecho de ser mujeres armónicas. Era nuestro ideal personal: TRATAR DE SER lo más completas posibles”.
Actualmente pertenece, junto a su marido, al Instituto de Familias de Schoenstatt. ámbito en el cual siempre ha trabajado. Después de trabajar como profesora, en 1997 entró a trabajar en el Arzobispado, en la Vicaría para la Familia, y actualmente trabaja Vicaría General de Pastoral donde se vela por la pastoral de toda la ciudad de Santiago.
¿Cómo se mantiene al día con el tema de la mujer?
Especialmente a partir de la Conferencia de Beijing he podido participar y estudiar en una serie de instancias en relación con la mujer. “Mi preocupación fundamental ha sido tratar de motivar y formar a otras mujeres, para que también tomen en serio todo el tema de lo que es el ser femenino”. Me ha tocado ver la evolución de distintas posturas, algunas bastante feministas, pero que hoy también las vemos como “el nuevo feminismo de Juan Pablo II”, donde se plantea el significado de la verdadera feminidad y su aporte en nuestra Iglesia, nuestro mundo, nuestra cultura.

¿Qué es ser plena en la sociedad actual?
Creo que la plenitud es válida tanto para hombres como para mujeres. Y se encuentra en esa armonía, entre lo que tu eres como persona, en el orden de ser, y esa sintonía con el querer de Dios para ti. Hoy día, en este momento, en esta situación de vida que te toca. Tiene mucho que ver con la “paz interior”. Es más que equilibrio. Es armonía, entre lo que tú eres cómo Dios te creó y esa búsqueda conciente de hace su voluntad e ir descubriendo sus voces aquí en la tierra. TRATANDO, de ser consecuentes, porque ese sólo hecho tiene una validez enorme.
“Plenitud: armonía interior y sintonía en buscar concientemente la voluntad de Dios. Hoy día, aquí, en la circunstancia que estés”. ¿Cómo se llega a la plenitud?
_ Es una tarea de toda la vida, no creo que haya nadie que lo pueda lograr en un 100 por ciento en esta vida.
A mi me ha marcado el cariño que me entregaron mis papás, sobre todo esa “confianza” de creer en mí. Siempre experimenté en mi casa esa confianza en mi persona, como yo era. Y además, he tenido el gran regalo de tener muchas personas y sobre todo mi marido, con las cuales yo he podido desplegarme tal como soy. Con cualidades y defectos, pero que también me han hecho crecer mucho.
“Yo creo que es difícil lograr la plenitud sola, creo que tiene que ver mucho con la experiencia de sentirse amado por otros, pero sobre todo saberme amada incondicionalmente por Dios, ese Dios que se hace palpable en lugares, en personas, en circunstancias”.
“A pesar de todas las veces en que uno cae o se equivoca, hay ciertas cosas que no se mueven, fundamentos sobre los cuales hay que volver a reconstruir. Volver a poner las piedras en orden. Se te resbalan, no importa, hay que comenzar de nuevo. Y esa experiencia, tal vez en palabras muy simples, pasa por el “no sentirse sola” . A mi me impacta la tremenda soledad de tantas personas hoy. Entonces, sobre qué construyes? El tener esos pilares, me permite seguir creciendo y levantarme cuando caigo y también poder regalarme con mucha mayor libertad”.
¿Cómo se es pleno en el ambiente familiar?
Cuando nosotros nos casamos, estábamos recién titulados. Vivíamos en un garage, que para nosotros era precioso. Siempre pensamos que la mejor herencia que podíamos dejarles a nuestros hijos, era que pudieran experimentaren en ellos mismos el amor nuestro y el amor de Dios. A través de nosotros, en contacto directo con la Santísima Virgen y con Dios. En la medida que nosotros pudiéramos regalarles a ellos esa vivencia, eso sería algo que nunca nadie les iba a poder quitar, fuese cual fuese el camino que ellos tomaran cuando grandes, porque ellos tienen su “libertad para optar”. Pero esa vivencia de amor personal y de amor gratuito, sólo porque ellos son, es lo que quisiéramos nosotros dejarles de herencia. “Nosotros estábamos concientes que eso no se improvisa , sino que es reflejo de nuestro amor como esposos y del cultivo de ese amor”.
Hay que descubrir en miles de detalles el querer de Dios para nosotros como familia. Hay que ir creando pequeñas o grandes costumbres familiares. Hay que tratar de darle sentido a la vida normal y cotidiana, donde nada es porque sí. Es como ir haciendo esta vida lo más juntos posible, con un proyecto común, que es lo que tratamos de construir juntos y ahí se va incorporando cada uno con su originalidad y su mundo.
La educación que recibimos en nuestras casas. ¿Influye en hacer a las personas más integras?
De todas maneras, tiene mucha influencia y es muy importante. Pero no creo en los determinismos. En los siempre o en los nunca, o todo blanco o todo negro. Yo conozco personas que son un ejemplo de vida en armonía, pero que han tenido una infancia muy difícil. Creo que uno puede, con la ayuda de Dios , con la ayuda de alguien, en especial en un momento que te marque; superar la historia, las falencias, los dolores. No digo que sea fácil, hay trancas personales, hay inconsecuencias, hay momentos de aridez espiritual y también humana, hay periodos de desorientación. Y eso es parte del ser humano, no creo que haya una armonía permanente, pero sí se construye y a veces con mucho dolor.
Por qué hoy en nuestra sociedad cuesta tanto ser íntegro?
Porque la atmósfera socio-cultural no nos ayuda a tener “silencio”, a poder conectarnos con nosotros mismos, a tratar de conectarnos con “el querer de Dios” Poder ponderar, meditar y discernir. Todo nos dispersa, los valores, cómo te miden los demás, etc. Hay muchísimos distractores y por eso debemos buscar la esencia de lo que quiere Dios para nosotros.
¿Qué pasa con la mujer que representa un papel político?
El tema es complicado, porque pasa por las ideologías de partido y las convicciones personales. “Nosotros somos siempre una misma persona”, en lo privado, en lo íntimo, en lo social, en lo cultural, etc. Muchas veces escuchamos testimonios de cosas que son validas para mí en “mi casa”, pero “no lo son” en el trabajo. Esa dicotomía, en el fondo no es real porque te produce un quiebre interno.
Creo que a hombres y a mujeres nos cuesta comprometernos y mostrar o propiciar otras alternativas. Todo va en la debilidad de nuestras propias creencias, porque hay muchas cosas que heredamos pero por las que no hemos hecho una opción personal conciente. Además, nos influye mucho la cultura y el sentirnos solos en los grupos que nos desenvolvemos. “Somos nosotros, las personas y las familias, las que ayudamos a plasmar la cultura. No es la cultura la que nos dice cómo tenemos que ser”.
¿En el aspecto laboral, cómo has vivido tú, el ser mujer?
Es un ámbito muy especial porque me rodeo de muchas personas de Iglesia. Lo interesante, es cómo nosotras hacemos nuestro aporte. Lo que marca a las mujeres con las que trabajo en la Vicaría es un tremendo amor a la Iglesia y una inmensa capacidad de servicio. Y lo bonito es la reflexión que hacemos en relación a nuestro aporte como mujeres trabajando en la Iglesia. Todos formamos la Iglesia, la construimos juntos, hombres y mujeres. Y eso no tiene nada que ver con el discurso feminista o el querer acceder a cargos de poder, pero si tiene que ver el reconocer que tenemos mucho que aportar.
Por último, ¿cuál es el consejo que darías a cientos de mujeres que quieren sentirse más plenas?
No me atrevo dar consejos, pero puedo compartir mi experiencia: Tratar de buscar pistas en nuestra vida. En el cómo somos, para valorarnos a nosotras mismas. Y ese valorarnos, tratar de anclarlo “NO” en el valor que las otras personas me dan a mí, o en el que yo creo que me dan. Sino que en lo más profundo, en el cómo Dios me hizo.
Para mí siempre ha sido increible el que “somos todos tan distintos”. Descubrir ese proyecto de vida que se nos va mostrado a través de las personas; de la experiencia del amor y del sufrimiento; a través de nuestra vocación; de nuestro trabajo; de la familia que Dios me regaló, etc.
Valorarnos y descubrir ese nombre especialísimo que Dios me puso, porque eso lleva de la mano una misión. Sea lo que yo sea, Dios me quiere aquí por algo. Cómo poder sintonizar con esa misión especialísima es lo que en el fondo nos regala una paz enorme para saber ir construyendo la vida con todos sus desafíos.
“Hay que descubrirse, para así regalarse a los demás”. Porque, qué le puedo regalar a otro, si yo misma no me conozco. Si yo misma, no estoy tratando de crecer en todos los planos, en lo cotidiano y lo extraordinario. Valorar cada vez más el ser mujer y no temer ser distinta. Gracias a Dios lo somos. Juntos, varones y mujeres, en complementación podemos construir una cultura más humana... eso es lo que anhelamos.
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Revise bien las consultas y respuestas dadas en el sitio ya que están muchas veces repetidas. Gracias.
Enviado por Mario Jorquera el 3 de Julio de 2004
Querida Bea y demás colaboradoras de todomujer.cl:
Con un poquito de vergüenza les diré que en los números anteriores de El Sembrador –nuestro boletín parroquial- ya había tomado material por ustedes publicados en el site de Todo Mujer.
Abril: La mujer en la Iglesia –de Marta Coronado Morales-
Mayo: María modelo del “genio femenino” –de Pilar Escudero-
Junio: Reflexiones de mujer soltera –de Marta Coronado-
Mil gracias por ayudarme.
Nuestro boletín tiene una sección dedicada a la mujer y cuando cree este espacio de inmediato me acorde del proyecto de ustedes y...mmm, ya no me despejaré de vuestras letras :-P.
Desde lo alto del Choapa, cordiales saludos para todas.
Mario Jorquera
PD: Cuando puedan ingresen a
www.parroquiasalamanca.org/