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    Temática: “Personas al Servicio de Cristo”
    Subido por Beatriz Letelier el 3 de Enero de 2005

    Madre Teresa de Calcuta.

    A lo largo de la historia humana, hemos visto como todas las personas exitosas son impulsadas por un gran ideal, un llamado que, como un las lleva apasionadamente a realizar muchísimas cosas a lo largo de su vida.

    La Madre Teresa de Calcuta fue una de una de estas personas. En el salmo 42,3 se puede leer con claridad: “Mi alma tiene sed de Dios”. En relación a esta cita bíblica, se podría decir que ella fue realmente consumida por esta “sed” y que esta sed fue su impulso divino.

    A propósito de esto, existe la historia de un psiquiatra estadounidense que fue hace unos años a Calcuta con la intención de escribir un libro sobre el “éxito” y quiso entrevistar a dos personas que vivían allí: el señor Birla, uno de los hombres más acaudalados de la India, y a la Madre Teresa.

    Toda su entrevista consistió en hacerles una sola pregunta: ¿Cuál es el secreto de su éxito?.

    Se desconoce cuál pudo haber sido la respuesta del señor Birla, pero la respuesta de la Madre Teresa fue ésta: El secreto de mi éxito es la sed de Jesús: Amar a los demás como Dios me ama a mí.

    Hacia el final de su vida, la Madre Teresa escribió un mensaje especial llamado “Tengo Sed” a todos los Misioneros y Misioneras de la Caridad. Dentro de este manuscrito hay un pensamiento importante que destacar: “Un único secreto. Más cerca estamos de Jesús, mejor sabemos de qué está sediento”.

    Saciar la sed de Jesús fue la gran motivación y la razón principal por la cual la Madre Teresa fundó sus familias religiosas. Este singular llamado dentro del llamado -como ella le decía- lo recibió durante el ya conocido tren que la conducía a Darjeeling, a los pies del Himalaya, el 10 de Septiembre de 1947.

    Aquél día, conocido como el Día de la Inspiración, es celebrado habitualmente por todos los Misioneros y Misioneras de la Caridad.

    A raíz de esto, la primera edición de las “Constituciones de las Misioneras de la Caridad de Calcuta, Año Mariano 1954, dice: La finalidad de la Congregación es saciar la sed de Jesucristo sobre la cruz por amor de las almas. (Ia Parte, Cap.1)

    La esencia de esta frase marcó el carácter de la Madre Teresa y fue lo que la impulsó durante su vida a hacer las cosas buenas que hizo. En la mañana del día de su fallecimiento, el 5 de Septiembre de 1997, en su última carta general, que quedó sin firmar, escribió:

    Ya estamos cerca del 10 de Septiembre, y esa es una buena ocasión para pararnos junto a María , al pie de la cruz, escuchar que Jesús tiene sed y responderle con todo nuestro corazón.

    Las experiencias de vida de la Madre Teresa son inolvidables , y en sus enseñanzas, reflexiones y pensamientos siempre demostraba ser una persona tan realista como maternal.

    Muchos autores, han recopilado los diarios de vida, reflexiones y escritos de la Madre Teresa y los han publicado tanto para la Comunidad de la Tercera Orden de los Misioneros de la Caridad, como para todos aquellos a quienes se pueda alcanzar con este ejemplo de vida en Cristo. Y muchas veces dichos autores se hn planteado la pregunta: ¿Cuántos laicos podrían identificarse hoy con el ideal de vida en Cristo que observamos en los escritos de la Madre Teresa?. Más allá de la rigurosidad ascética que la caracterizaba, indudablemente la realidad espiritual de la Madre Teresa fue un indivisible amor por Cristo, expresado a través de los votos de pobreza, castidad, obediencia, y especialmente, por un cuarto voto de servicio libre y total a los más pobres entre los pobres.

    La Madre Teresa, en su profundo deseo de dar gloria a Dios y hacer el bien las peronas, quiso dejar un legado, ofreció su ideal de consagración para que todo aquel que estuviera dispuesto a escucharlo pudieran encontrar una invitación al servicio. Sin duda, una invitación para convertir la vida en una oprtunidad para hacer crecer el Reino de Dios en la Tierra, con hechos de amor entre nuestros hermanos.

    La invitación a la perfección en el Evangelio es: El que tenga oídos ¡que oiga! (Mt 11 15). Y en las Bienaventuranzas, consideradas inclusive por Mahatma Gandhi como el corazón de mensaje evangélico, leemos: Felices los que tienen hambre y sed de Justicia, porque serán saciadas (Mt 5,6).

    Dios permita que este pasionante espíritu que condujo a la Madre Teresa hasta los umbrales de la santidad, inspire y guíe a muchos de nosotros a que demostremos con hechos en nuestra vida cotidiana el amor que profesamos por Jesucristo.

    “Jesús podrá servirse de ti para realizar grandes cosas, a condición de que creas más en su amor que en tu debilidad. Sólo entonces podrá contar contigo”

    Palabras de la Madre Teresa de Calcuta


    Responsable: Eduardo Hidalgo Castillo.
    Juventud Apostólica de Shoenstatt
    Calle Campanario #341, Las Condes,
    Santiago de Chile.


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