Por Hernán Larraín F.
En forma unánime, la Sala del Senado aprobó esta semana un proyecto de acuerdo para solicitar formalmente al Presidente de la República la dictación de los reglamentos aún pendientes que permitan dar plena aplicación a la Ley de Cultos.
La iniciativa, impulsada por quien suscribe y los senadores Ricardo Núñez, Mario Ríos, Carmen Frei y Sergio Fernández, responde a las dificultades que, en la práctica, ha enfrentado la ley 19.638, desde su promulgación en octubre de 1999.
Con esta ley, el Estado de Chile resguarda la adecuada independencia de las entidades religiosas y las protege de toda posible discriminación arbitraria en sus relaciones con el poder estatal.
El Proyecto de Acuerdo solicita al Mandatario instruir a todas las autoridades de la administración pública del país para que velen por la correcta aplicación de la normativa, en el sentido de evitar tratos discriminatorios o arbitrarios en contra de algunas de las confesiones religiosas que actualmente o en el futuro se encuentren establecidas en nuestro país y asegurar la presencia equitativa de todas las confesiones religiosas en el ceremonial público.
Hemos querido dar a conocer su espíritu y contenido porque el Senado, así como una vez se comprometió para que hubiese una ley de cultos, que garantizase la libertad y la igualdad, hoy desea hacerla parte de la realidad de todos los chilenos, de manera que todas las iglesias sientan que en Chile pueden vivir su fe con toda plenitud y en armonía con nuestra Constitución.
En el seguimiento de la aplicación de esta ley, el Senado ha constatado en términos generales, un efecto beneficioso para la situación jurídica de los entes religiosos, como la constitución de un número importante de iglesias en personas jurídicas de derecho público, las que a la fecha superan las 600.
Pero también detectamos que dentro de los supuestos normativos necesarios para una correcta aplicación de la ley, es necesario dictar todos los reglamentos que allí se señalan, algunos de los cuales se encuentran pendientes.
Por ello, hemos pedido la actuación del Presidente Lagos para que, con su autoridad, se implementen y apliquen todos los reglamentos que faltan para que la Ley de Cultos sea una realidad cotidiana. Si bien el Estado de Chile es laico, éste debe velar porque el espíritu religioso de sus ciudadanos pueda desarrollarse en forma plena.
También hemos decidido solicitar a los alcaldes del país su contribución para afianzar el espíritu de la ley en los actos y actividades organizados por ellos, así como también, en el ámbito de la educación municipalizada.
Los pasos que hemos dado en la materia esta semana, luego de una profunda reflexión y permanente diálogo con representantes de distintos credos religiosos en Chile – donde 90% de la población se 
declara seguidora de alguna religión – apuntan a garantizar mayores espacios para que la vida espiritual de los ciudadanos se pueda concretar libremente en sus más diversas dimensiones.
En un mundo cada vez más materialista, demandante de éxitos laborales, profesionales y donde la carrera por ser mejores prima por sobre los valores más esenciales del ser humano, hemos creído fundamental ocuparnos de este tema. Desde la labor legislativa, estimamos que nuestro aporte puede manifestarse precisamente en garantizar que la ley de igualdad de cultos sea efectiva y abra espacios para la reflexión más profunda de los chilenos desde la fe, dando cauce a ese anhelo de trascendencia que marca nuestras vidas.
Fuente: Periódico Electrónico Senado Ciudadno
Viernes 7 de enero de 2005
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