TOKIO.- Los funcionarios del gobierno de Japón se presentaron ayer en sus despachos sin saco y corbata, ofreciendo una imagen revolucionaria que durará todo el verano.
Este sorprendente cambio para una sociedad conservadora en la que llevar un traje oscuro y corbata para trabajar es un uniforme imprescindible va más allá de modas y estilos, ya que persigue un ahorro energético con vistas a cumplir el Protocolo de Kyoto.
El acuerdo obliga a Japón a reducir los gases contaminantes en un 6 por ciento con respecto a los niveles de 1990 para 2012.
Una vestimenta más ligera durante el húmedo y pegajoso verano japonés evitaría, en principio, el uso desmesurado de los aparatos de aire acondicionado en los edificios y permitiría ahorrar, según estimaciones oficiales, más de 300.000 metros cúbicos de combustible.
El primero en dar ejemplo fue el primer ministro, Junichiro Koizumi, que apareció vestido con un pantalón blanco y una amplia camisa azul de manga larga. "¡Es tan cómodo vestir sin corbata!", exclamó el primer ministro al llegar a su oficina.
Koizumi abrió así la campaña Kuuru-bizu, expresión adaptada al japonés a partir de la contracción de las palabras inglesas Cool y Business man.
Con esta campaña no obligatoria el gobierno pretende que los funcionarios den el ejemplo a la población para convencerla de que no utilice el aire acondicionado.
En los despachos de los ministerios y otras dependencias gubernamentales la temperatura se subirá a partir de ahora hasta los 28 grados, el máximo permitido por la ley, para reducir las emisiones de gas de efecto invernadero. Sin embargo, no todos los políticos opinan del mismo modo y la mayoría considera que se corre el riesgo de perder seriedad.
El Ministerio de Medio Ambiente ha distribuido un manual que incluye consejos sobre cómo combinar los colores del cinturón con los de los zapatos, por ejemplo.
Además, la ministra de Medio Ambiente, Yuriko Koike, se mostró dispuesta a preparar un desfile de moda con diferentes alternativas para hacer frente a los problemas que al parecer tienen algunos funcionarios para pasar del traje a ropa más informal.
Durante la segunda crisis mundial del petróleo, en 1979, el primer ministro, Masayoshi Ohira, instó a sus ministros a ponerse trajes sin mangas, con escaso éxito.
Por su parte, la industria de la moda ya ha comenzado a hacer números, dado que se espera que se dispare la demanda de camisas sin cuello para corbatas.
Según un analista consultado por el diario Nikkei, la campaña Cool Biz se podría traducir en una inyección al mercado de unos 92 millones de dólares.
Agencias EFE,AP y AFP
Fuente: La Nación
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