Sacerdotes dan un mensaje para esta Navidad:Los problemas sociales no nos deben dejar indiferentes.
Subido por Beatriz Letelier el Diciembre 27, 2004
Padre Fernando Chomali:
"El trabajo humano no es una mercancía"
El padre Fernando Chomali, docente del centro de bioética de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica y además profesor de ética en la empresa en la Clase Ejecutiva, considera que la celebración del nacimiento de Jesús en Belén "demuestra que todo lo que tiene que ver con el hombre le interesa y le importa a Dios. Dios se hace hombre y comparte en todo nuestra condición humana, menos en el pecado". Junto con eso plantea que los temas sociales no nos pueden dejar indiferentes.
-¿La Navidad es un momento para que los empresarios y los chilenos en general adopten ciertos desafíos como combatir la pobreza o humanizar el trabajo?
"El sentido más profundo de la Navidad es que Dios se acerca al hombre y que todo lo que tiene que ver con éste le interesa a Dios. Y ese mensaje los cristianos tienen que acogerlo en su corazón en el sentido de que todos los grandes temas sociales que tenemos, como la pobreza y la inequidad en la distribución de los bienes, no nos pueden dejar indiferentes. Por lo tanto, el empresario cristiano debe mirar su responsabilidad más allá del hecho de producir bienes y servicios, y ver de qué manera contribuye para generar un mundo más digno del hombre y de Dios".
"Por eso se le exige que en primer lugar sus productos sean beneficiosos. Se exige mucha responsabilidad respecto de sus trabajadores, justamente porque el trabajo humano no es independiente de la fe que profesa, sino que la fe tiene mucho que decir respecto del trabajo humano, porque tiene mucho que decir respecto del hombre".
"El gran regalo para Chile es que con el trabajo humano la materia salga ennoblecida y el hombre salga ennoblecido y no embrutecido. Eso significa salarios justos, con horarios adecuados de trabajo, tiempos de descanso y sobre todo un trabajo que se ponga al servicio de la familia y no la familia al servicio del trabajo".
-Y esto en la práctica, ¿cómo se puede lograr considerando la fuerte competencia que existe?
"El Estado tiene una gran responsabilidad en cuanto a los marcos de referencia en los cuales se va a mover la competencia dentro de las empresas, y por supuesto ser muy estricto para todo lo que tiene que ver con la competencia desleal que quiebra el sistema".
"También es fundamental ser diligente en el pago de los impuestos y, sobre todo, promover en todos los niveles las virtudes humanas, como son la austeridad, la justicia, la verdad, la magnanimidad, porque las empresas son grupos donde las personas pasan mucho tiempo trabajando y donde van generando vínculos que siempre tienen que ser fuente de humanización y no de deshumanización".
-¿Evitar la deshumanización del trabajo es parte de la responsabilidad social empresarial?
"El tema del trabajo es fundamental. De hecho, es la clave de la cuestión social. La dignidad del trabajo radica en que lo hace una persona y, por lo tanto, siempre el primer beneficiario del trabajo tiene que ser el mismo trabajador, porque sería absurdo que una empresa, que humaniza la materia, que ennoblece la materia para que se ponga al servicio del hombre se haga justamente denigrando al propio trabajador".
"Entonces se debe tomar conciencia de que el trabajo humano no es una mercancía, que se transa según la ley de la oferta y la demanda; tomar conciencia de que la dignidad del trabajo radica en que la hace una persona y que es un modo privilegiado de colaborar para la construcción de un mundo mejor. O sea, para juzgar la bondad del trabajo no sólo hay que fijarse cómo lo hace, sino que también la intención que hay detrás de ese trabajo".
-Precisamente el verlo como mercancía es habitual hoy en día.
"Ése es un problema. Creo que el gran trabajo que tienen que hacer los empresarios es determinar cuál es la riqueza, lo propio, lo genuino de cada trabajador y eso que lo desarrolle dentro de la empresa. O sea, la empresa como un lugar donde cada uno pueda desarrollar sus capacidades y sus habilidades. Una empresa que es capaz de generar tal entusiasmo es lo que hace que las personas realmente se desarrollen como tales y que no vean el trabajo como una mera forma de obtener recursos, sino que también lo vean como una forma de crecimiento personal, de humanización".
"Es decir, el trabajo no solamente hace cosas, sino que también hace a la persona. Nosotros somos lo que hacemos y hacemos lo que somos. Por lo tanto, la responsabilidad de la empresa es descubrir quién es la persona para que de ahí saque toda su riqueza. Y por otra parte, entender que el trabajo no sólo viene de una dimensión transitiva, es decir, lo que tú haces, sino que también de una dimensión intransitiva, que es la que queda en la persona. Y después del trabajo la persona tiene que sentirse siempre dignificada, agradecida. Por eso, en vez de hablar del trabajo humano, prefiero hablar del hombre que trabaja, porque pone la centralidad no en lo que hace, sino en quién lo hace".
"El empresario cristiano debe mirar su responsabilidad más allá del producir bienes y servicios"
Padre Juan Díaz:
"El desafío es llevar una vida austera"
Al padre Juan Díaz le toca directamente trabajar con jóvenes y no solamente ahora que se desempeña como vicario para la Educación, antes también lo hacía cuando era rector del Colegio San Ignacio El Bosque. Por eso en esta Navidad este sacerdote jesuita llama la atención acerca de la pobreza que ve en muchos jóvenes, que "sigue manifestándose en toda su crudeza y dureza, en cosas concretas. Por ejemplo, el otro día le hice leer una lectura a un chiquillo y leía prácticamente con la Biblia al lado de los ojos. Él necesitaba comprarse anteojos y no tenía plata. Era hijo de un obrero de la construcción que está cesante". También alerta sobre las pocas posibilidades que los jóvenes de escasos recursos tienen para continuar estudiando luego del colegio.
Junto con esto plantea: "Hay mucha gente que sufre y entonces el mensaje de Navidad debiera ser aterrizado a toda esta gente que está sufriendo, ya sea la pobreza, la soledad, las malas noticias, la enfermedad y decirles que Jesús viene a nacer para ellos, precisamente para aquellos que tienen el amor cansado, el corazón triste, para los que sienten que se les cierran las oportunidades, el Señor viene para ellos".
-Como país, ¿el mensaje es abordar más el tema de la pobreza en esta Navidad?
"Ése sería el tema, decirle a la gente, a los políticos, empresarios, economistas que tienen una gran responsabilidad, que queda mucho que hacer por superar la pobreza. Son muchos los niños y jóvenes que ven cerradas sus puertas para seguir estudiando a pesar de todos los esfuerzos. Yo sé que está haciendo esfuerzos el Gobierno, el Ministerio de Educación, muchos empresarios, que nos están colaborando en los colegios y hay que seguir trabajando, no hay que cansarse. También el desafío es llevar una vida austera. No hay derecho a derrochar en estos momentos cuando hay muchos que están sufriendo".
-¿Cómo cree que los empresarios pueden acercarse más a la educación?
"Están apoyando. Una gran opción que nosotros hemos hecho en el Arzobispado de Santiago en educación es construir colegios en las comunas más pobres de la ciudad. Entonces ahí se da una educación de calidad, donde realmente los más pobres tengan la posibilidad de estudiar bien con toda la tecnología, computación, inglés, con muy buenos profesores. Ésta es la Fundación Belén Educa. Ahí creo que el empresariado nos está ayudando mucho, porque no bastan los recursos que ofrece el Estado, sino que necesitamos mucho de la colaboración de los particulares y de las empresas".
"La educación es el lugar donde los economistas y empresarios pueden hacer mucho, porque además es una apuesta a futuro. Dar educación, es apostar a favor de Chile, de su crecimiento".
-Además del aporte económico, ¿los empresarios deberían tener otro tipo de acercamiento con los jóvenes?
"Eso sería lo interesante. Hay muchos profesionales que podrían hacer mucho. De partida, por ejemplo, economistas que nos ayudaran a administrar bien las instituciones. También hay otros profesionales como sicólogos, asistentes sociales. Cualquier profesional que quisiera dar parte de su tiempo en los colegios sería bienvenido. Hay que unir los mundos, el mundo de las personas con dinero que han tenido grandes posibilidades, con este mundo de los más pobres".
-¿Cómo se puede lograr que los jóvenes de hoy cuando trabajen en el futuro eviten una deshumanización del trabajo?
"Ése es el gran desafío, no es fácil, porque vivimos en un mundo muy competitivo. Hay que preparar bien a los chiquillos para que sean competentes. La competencia y la eficiencia tienen que estar dentro de nuestro discurso, pero que la competencia sea leal, que no sea 'el fin justifica los medios' y yo voy a hundir al otro. Ésa es nuestra gran responsabilidad en los colegios, por eso la formación de valores ha pasado a ser una prioridad. En los colegios católicos queremos impregnar todo el currículum con la formación de valores y virtudes".
-¿Cuáles cree usted que son los grandes problemas a los que se ven enfrentados los jóvenes cuando ingresan al mundo del trabajo?
"El primer problema es ver si encuentran trabajo. La cesantía es muy fuerte. Feliz aquel que encuentra un trabajo y que pueda entonces desarrollarse en éste. Uno en los colegios ve que los chiquillos quieren trabajar en vacaciones para sacar alguna platita y eso me parece bien. No encuentro malo que trabajen, especialmente en vacaciones, lo importante es que después estudien algo, no basta con la secundaria. Ahora, cuando se ponen a trabajar, siempre está el gran peligro del uso que van a hacer del dinero".
-¿Cuál debe ser el rol del dinero?
"Vivimos en un mundo como en un supermercado grande donde uno encuentra todo para ser feliz y una estantería grande es el tema del dinero, ten plata y se feliz o aparenta y se feliz. Pero el dinero es un medio para ser feliz, no es la finalidad de la vida, no puede construirse en el objetivo sí o sí para mi felicidad. Si uno tiene dinero y ha tenido el privilegio de tener una buena educación, debe ser solidario con los demás".
"Hay que unir los mundos, el mundo de las personas con dinero, con este mundo de los más pobres"
Fuente: El Mercurio
Periodista: DANIELLA ZUNINO
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