Hace pocos días estuve con un joven doctor que me habló de una extraña enfermedad, popularmente llamada "piel de cristal". Esta consiste en que la piel-epidermis no se adhiere al cuerpo y, por lo tanto, ante cualquier movimiento brusco ella se rasga generando llagas por todo el cuerpo. Me mostró fotos de niños que eran una sola herida. Es como estar quemado permanentemente. Las curaciones para limpiar y arrancar esa piel dañada son dolorosísimas y duran toda la vida.
Uno de esos enfermos, un joven contador de cerca de 30 años, lo llamó para ofrecerse a animar a los niños a enfrentar a ese dolor. Son niños con un cuerpo de cristal, con una piel de cristal permanentemente quebradiza.
En ese joven contador podemos acercarnos al misterio de la fiesta del cuerpo de Cristo. Es Jesús, llagado por nosotros -como lo muestra la película La Pasión de Cristo- quien permanece en medio de nosotros y se nos regala para mostrar que esa entrega generosa de amor trae el único camino que realmente nos ayuda a sobreponernos a los dolores y dificultades: la entrega generosa.
En Él hemos experimentado cuan amados somos por Dios: aunque hemos despreciado al Hijo de Dios, Él no respondió con odio y venganza, sino que nos dejó a su Hijo como cercanía permanente de su amor a nosotros.
Que su Cuerpo de Cristal herido y entregado por nosotros ayude a renovarnos en nuestra tarea de entregarnos generosamente aunque duela.
P. Carlos Cox
pcacox@mariohiriart.cl
Si quieres ver los videos de los comentarios del P. Carlos Cox pincha aquí para ir a la página del Canal 13
Leer más en sección: Reflexion
Revise bien las consultas y respuestas dadas en el sitio ya que están muchas veces repetidas. Gracias.