Muchos de los que trabajan han pasado por la experiencia estresante de tener que ser evaluados en su desempeño y que de esta evaluación dependan cursos de perfeccionamiento, bonos económicos y otros beneficios. Algo parecido pasa con la fe. Ya lo decía Santiago el Apóstol en su época. “Muéstrame tu fe sin obras y yo te mostraré a través de mis obras mi fe” (St 2,18). El apóstol nos llama a dejar nuestra huella, a pensar en el otro, a hacer de nuestra sociedad una más solidaria, más humana. Nosotros, al igual que María, quien se realizó en plenitud cooperando y colaborando con la tarea redentora de su Hijo, estamos llamados a continuar esta tarea a través de nuestras obras.
Dios quiere que nos desarrollemos y nos realicemos en plenitud, que nuestra fe y nuestra vida den frutos. Para ello Dios nos ha regalado dos personas concretas que nos quieren ayudar a desarrollar el tesoro escondido que llevamos en el interior. Es María, Madre de Jesús, quien nos lleva a un encuentro vivo con su Hijo.
Celebremos esta fiesta del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María regalándoles de manera concreta una obra que de testimonio de nuestra fe. Los invito a que cada uno de nosotros se deje unos minutos para pensar cuál es el tesoro que Dios nos regaló para realizar, cuánto lo estamos realizando y si estamos dando frutos que den prueba de nuestra fe. Nuestro mejor regalo para Jesús y María son nuestras obras con las que construimos un Chile mejor.
P. Carlos Cox
pcacox@mariohiriart.cl
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