Trini y Pedro se casaron hace ya algunos años y pelean constantemente. Ninguno de los dos quiere volver a caer en esa situación, pero no se dan cuenta cuando ya lo están haciendo nuevamente. Lo habitual es que todo termina con un abrazo y un beso, pero en el interior de cada uno se quedan con la idea que el otro lo empezó todo.
El caso se repite cuando Trini tiene libre al día siguiente porque en su empresa hacen inventario y a ella no le toca trabajar. Pedro que quiere tener un tiempo para ellos dos, le dice que vendrá a almorzar con ella, que prepare lentejas ya que nunca tiene la posibilidad de comerlas en el casino donde almuerza normalmente.
Trini ilusionada con el cambio en la rutina y esta posibilidad de estar con Pedro solos, sin los hijos, se afana en preparar unas exquisitas lentejas como las preparaba su madre: las dejó remojando el día anterior, al día siguiente las cocinó durante mucho tiempo, luego las pasó por el cedazo y obtuvo una suave crema de lentejas. Se arregló, puso la mesa bonita y se dispuso a esperar a Pedro.
Pedro tuvo problemas esa mañana en el trabajo y debía apurarse en almorzar para regresar pronto, pero decidió dejar esa preocupación de lado, Trini lo estaría esperando con unas exquisitas lentejas para él, ¡ojalá no le hubiera echado mucho arroz y el chorizo no contuviera grasa!.
Al llegar a casa, Pedro le da un rápido beso a Trini y se sienta en la mesa y dice: “comamos rápido que tengo poco tiempo”. Ella se resiente. No sólo no le ha dicho que está bonita, tampoco ha hecho ningún comentario por su esmerada mesa; va a la cocina a buscar la comida y mientras Pedro le cuenta rápidamente su problema de la mañana. Trini se dice “bueno, pobre tiene problemas”.
Al llegar las lentejas a la mesa, Pedro no puede evitar un dejo de desilusión en su cara, lo que Trini nota rápidamente. Pedro le dice que las lentejas están ricas, pero que para la próxima le ponga chorizos. Trini se molesta y es el comienzo de una nueva discusión. ¡Es que tú no aceptas críticas!, ¡es que tu no valoras mis esfuerzos!, etc….
Para no terminar mal, Pedro le propone juntarse a las 19:00 hrs. en la casa de la mamá para salir y tener un rato agradable.
Trini parte a la casa de su mamá a esperarlo, mientras Pedro la espera en casa de la de él. Son las 19:30 hrs. Y aún no se han comunicado.
¿Qué pasa?, ¿por qué tanto mal entendido?
¿Qué deben hacer?, ¿qué harías tú?
Esta relación se pone pesada, hay un abismo difícil de saltar. Es fundamental que aprendan a comunicarse bien. No se puede dar nada por sobreentendido en relaciones de pareja, cada uno trae una cultura y lenguaje familiar diferentes, lo que para uno es un plato de lentejas para el otro no lo es. Para uno significa con arroz, para el otro una puré. Si cada uno conoce el significado para el otro de lentejas entonces los problemas se minimizan, discutirán qué tipo de lentejas, pero la discusión estará centrada en las lentejas y no en la relación de pareja.
La base de una buena relación está en precisar lo que quiero decir, no debo suponer que el otro va ha entender mi mensaje. Una ayuda para superar estas incomprensiones en el lenguaje, es repetir al otro lo que pidió pero con otras palabras, confirmar lo que se me ha pedido. Por ejemplo, “nos encontramos entonces en la esquina de la calle XXX, al lado de la casa de mi mamá”. Perdón, ¿es la vereda norte o sur?.