Por Rosa María Bañados O.
El enganche inicial
El amor nace sin que uno sepa cómo. Se dice que, en parte, es la igualdad la que hace siempre sentirse afines a un hombre y una mujer y, en parte, la desigualdad que existe entre ellos, lo que los hace tender a una mutua complementación. Esto significa que se genera una especie de “campo magnético”. Se produce una atracción tanto física como espiritual. No es simplemente una “química” inmediata, sino algo más profundo y bello. De pronto, ambas personas toman conciencia de que entre ellas existe algo especial que los une.
Son pocos los casos en que se da ese “flechazo” o “amor a primera vista” que fascina a dos personas en un instante. Lo habitual es que el amor nazca lentamente y, quizás, de modo imperceptible. Poco a poco se advierte que el pensamiento está permanentemente en esa otra persona. Esto evidencia la realidad de un amor que se está gestando y que sólo ahora se constata conscientemente.
Se podría decir que se ha desencadenado un proceso. De la simpatía inicial se pasará luego a que esa persona nos gusta o nos atrae fuertemente. Más tarde, comprobaremos que sentimos verdadera fascinación por ella. A tal punto que revoluciona toda nuestra existencia y que estamos dispuestos a hacer cualquier cosa por conquistarla.
Es el momento del enamoramiento, donde lo emotivo juega un papel preponderante; es como el “enganche inicial” que, de algún modo, todos hemos experimentado en nuestra vida. De allí parte un camino largo hacia la maduración, para transformar ese enamoramiento en un amor más pleno y maduro.
Discernimiento
Ahora bien, el hecho de que alguien nos produzca atracción, no significa que necesariamente vayamos a formar una pareja con esa persona. Antes de tomar una decisión, debe existir un cierto discernimiento que permita descubrir si en verdad es conveniente establecer tal relación.
Es importante tener claro que el puro enamoramiento –y a veces puede ser extremadamente fuerte- no es un indicador suficiente. Esto ahorrará muchos problemas en el futuro. La capacidad de enamorarse permanece siempre, aunque la persona esté casada o tenga ochenta años. Siempre se encontrará personas que atraigan. Al dejarnos guiar sólo por la simpatía, sin discernir si corresponde o no cultivar ese afecto, fácilmente emprenderemos rumbos extraviados, manipulamos sentimientos y causamos daño a la otra persona y a nosotros mismos. En este sentido, a veces debemos hacer renuncias que cuestan, donde hay que pasar por encima de sentimientos y de afectos.
Fascinación al conocer al otro
Es una etapa muy hermosa; se la puede comparar con la primavera. Todos los que han pololeado alguna vez saben que la primera etapa es imborrable. En el primer encuentro, todo es realmente hermoso, pleno de ilusión y romanticismo; hay ensueño y entusiasmo. Recordemos el primer amor, el primer pololeo, ¡cómo cambió nuestra vida!, cómo, de pronto, nos dimos cuenta de que teníamos fuerzas que antes no vislumbrábamos.
La fascinación del encuentro con un tú, con todo lo hermoso que ello implica, es como visualizar una aurora, un volver a nacer, un redescubrirse a sí mismo y al mundo. Todo adquiere, entonces, una nueva faz. Es una etapa llena de sorpresas agradables, en la que se descubren fundamentalmente los lados luminosos de nuestra pareja. Se ha encontrado a otro ser que nos gusta, sin saber muy bien aún por qué. No se puede racionalizar todo.... Pero sabemos que esta persona es un regalo inmenso para nosotros, que nos hace descubrir nuevos mundos; no solamente en su persona, sino en todo lo que ella abarca; su familia, sus intereses, etc. Por ella, se abren nuevos horizontes. En resumen, se vive una etapa llena de sorpresas, de fuerza, de vitalidad, de alegría y ensueño.
Inestabilidad y camino hacia una mayor profundidad.
El enamoramiento inicial es el que impulsa a seguir adelante en la relación con la otra persona, pero éste finalmente se acaba en algún momento. Puede perdurar algún tiempo, pero por definición es inestable.
La relación con nuestra pareja tiene que ir creciendo y esto se produce a través de vivir nuevas situaciones con esta persona. Tarde o temprano nos encontramos con las debilidades, con las limitaciones de la otra persona, con las crisis, con proyectos de vida muy diferentes, etc., y en la medida que se vayan venciendo estas dificultades se va construyendo el amor más pleno y duradero.
En los próximas ediciones de esta sección de Todomujer seguiremos analizando la diferentes etapas en que se desarrolla la vida de pareja. Si bien es cierto no existen reglas fijas en ninguna pareja, pero sí es posible poder distinguir etapas características en ellas que al analizarlas pueden hacer visualizar mejor el camino.
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Revise bien las consultas y respuestas dadas en el sitio ya que están muchas veces repetidas. Gracias.
Enviado por Nadia el 20 de Mayo de 2006
La persona de la que estoy enamorada no me corresponde, pero siento que juega conmigo, manipulandome. Quisiera saber si es conveniente que me aleje de ella, para poder tranquilizar mis emociones y comenzar a olvidar.
gracias
nadia