Por Paulina Bañados O.
Psicologa
Querer al otro es querer compartir muchos momentos con él, disfrutar de su compañía, de los momentos de conversación, de silencio, de divertirse juntos, etc. Querer al otro es sentirse comprendido y valorado por el otro y aceptar al otro en lo que es. Y es sentirse feliz y pleno con el otro. Pero todos estos sentimientos y anhelos internos pueden atravesar momentos de inestabilidad, por múltiples motivos y demandas de distinto orden que se van generando a partir de los diversos ámbitos en que nos movemos a diario. Es así, que en ocasiones la relación con el otro parece que se vuelve inestable o cambiante, lo que no significa que hemos dejado de quererlo.
Eventualmente, pueden darse tensiones, por ser nuestras inquietudes diversas y por sustentar cada uno opiniones o puntos de vista que el otro, en primera instancia, no comparte. Pero eso es sano. Cada uno debe tener la confianza de darse y expresarse tal como es y como se siente. Debemos dejar al tú espacio vital para que éste desarrolle su originalidad y no se sienta empequeñecido por nosotros, sino, al contrario, enaltecido y promovido (“El Amor Joven”, P. Rafael Fernández de A.).

Ahora bien, indistintamente desde donde provenga algún tipo o nivel de alejamiento que se produzca entre los miembros de la pareja, por leve que éste sea, es aconsejable contar con suficientes “ahorros” en la relación de pareja, que permitirán enfrentar de mejor manera esta circunstancia adversa. Y ¿cómo ahorrar? ¿cómo tener suficientes recursos disponibles que permitan que no se produzca gran inestabilidad, y que nos permita estar siempre al “haber”?
Una forma de “ahorrar” es aprovechar en profundidad y al máximo aquellos momentos en que la relación está funcionando muy bien, cuando hay suficiente tiempo y una excelente comunicación. En esas ocasiones se tiene la oportunidad de tomar conciencia de “lo bien que estamos” y reconocer qué factores, qué gestos han ayudado a que nos sintamos de la forma en que nos sentimos, de modo que cuidemos que ellos vuelvan a repetirse.
Otra posibilidad de “ahorrar” es expresarle al otro lo mucho que lo queremos, lo importante que es para nosotros, lo mucho que lo necesitamos, de modo que cuando sea necesario discutir o confrontar puntos de vista lo podamos hacer en forma directa y clara, pero sobre la base de que contamos con el otro y confiamos en su amor, y él en el nuestro.
Y otra manera de “ahorro” es cuidar y desplegar la gratuidad del amor. Si desde el fondo del corazón nos surge sorprender al otro con un regalo o con una palabra, no lo dejemos de hacer; si nuestras actividades permiten que podamos ayudar al otro en su propio quehacer o alivianar su carga, no dudemos en hacerlo, temiendo que el otro “se pudiera acostumbrar”; si lo queremos “regalonear” así como no lo solemos hacer, no lo dejemos de hacer; si nos nace ser creativos y conocer algo más de los temas que al otro le apasionan, no lo dejemos de hacer.
A veces tememos que se nos vaya a exigir más de lo que queremos que se nos exija o que el hacer cosas que no hemos hecho habitualmente pudieran no ser de su total agrado; y por eso podemos dejar de hacer “ahorros” de creatividad, de delicadeza, de gratuidad. Pero el amor es un camino que se construye cada día; es una planta que no porque haya nacido a la vida, significa que podamos descuidar; por el contrario, requiere de nuestro cuidado especial.
Con estos pequeños “ahorros”, podremos enfrentar con mayor movilidad aquellos momentos de mayor exigencias, ya sea por puntos de vista divergentes por preocupaciones laborales, familiares, etc.
“La verdadera comunicación alimenta el amor “ (“Se casan creyendo que ..” P.Gustavo Ferraris D., sdb. ) Estos “ahorros” nos permitirán estar siempre al “haber” y no caer a situaciones de deuda y sentimientos de culpa e impotencia por no alcanzar a mostrar toda la dedicación que nos gustaría por el otro en ciertas ocasiones.
Estos ”ahorros” han de estar en continuo proceso de renovación en el amor, de modo de impedir que nuestra “cuenta” entre en una etapa de riesgo que afecte nuestra buena relación o que requiera recurrir a “líneas de crédito”. Por eso el amor es un llamado diario a cuidarlo y a hacerlo crecer con ayuda de la comunicación e intercambio de nuestros más profundos sentimientos.
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Enviado por Mi Caro; el 20 de Junio de 2004
Mi amor, tú sabes que te adoro, y por eso estoy preocupada, me gustaria conversar contigo, para cooperarte en eso que es dificil mi amor, echar andar una casa es dificil, yo lo sé. te quiero mucho. Mamá
orgullosa de tí.