Estoy leyendo el diario y he aquí que aparece la palabra "respeto" en una noticia sobre la locomoción colectiva. Se me viene a la mente una asociación de ideas, que me remonta en el tiempo, a los años 50 y 60 haciéndome recordar muchos códigos de convivencia que hoy han cambiado.
Cuando era niña, el anciano, las personas mayores tenían un lugar preferencial. Eran las personas sabias, contenedoras, guías; aunque a veces (y muchas veces) autoritarias, represoras y mandonas. En esa época autoridad y respeto eran casi sinónimos. Los códigos y los tiempos con que nos movíamos estaban establecidos de tal manera que todo parecía más ordenado. Yo me levantaba temprano, y veía salir el sol. El día seguía un horario preestablecido. Hoy, sin embargo, nuestro estilo de vida ha cambiado. Hemos incorporado nuevas tecnologías a nuestra forma de vivir y esto hace que la vida sea más apurada, agotadora y exigida. Tenemos un pensamiento más masificado; los parámetros cambiaron, el acceso y exceso de información nos han ampliado los horizontes, muchas veces dejando solo confusión en el alma, soledad, y a veces criterios que son inútiles, que dejan angustia, depresión, y vacío el corazón.
Entonces: ¿cómo vivir en esta nueva realidad? ¿por qué tanta distorsión? Si observamos bien, la cultura actual ha perdido el centro de gravedad, desintegrándose, cambiándolo por un vacío interior, que desordena el espíritu. Hay criterios nuevos, que desordenan nuestra naturaleza humana, por ejemplo: los horarios para dormir al amanecer (como le ocurre con muchos jóvenes). El sol aparece para celebrarlo y alabar a Dios por él. Pero si me levanto a mediodía, el maravilloso espectáculo del sol fue inútil.
Nos preguntamos ¿por qué tanta distorsión del equilibrio en el tiempo y el alma? Es porque perdimos el centro, nuestro centro de gravedad que es Dios, y olvidamos el orden objetivo de ser y de la moral inscrita en el alma. Porque mi “orden de ser” determina mi “orden de actuar” (1). Por eso tengo que reorientarme hacia el DIOS VIVO, hacia todo lo que me acerque a El. La oración es fundamental, también los sacramentos, y buscar ese Santuario, ese lugar especial habitado por Dios, en el. que me cobije, para reencontrarme con EL. Y así el desconcierto, se trocará en melodía.
Te invito a comentar estas experiencias, a enriquecer esta reflexión escribiéndonos.
Con cariño Norma
(1) “Ordo essendi est ordo agendi”: quiere decir que el orden ser objetivo, como expresión plena del plan y querer divinos para el hombre como persona individual y social, determina el orden de vida. Esta es una formulación escolástica de un principio que subyace a toda la doctrina de Santo Tomás. Corresponde a sus enseñanzas que “todo ser se realiza mediante su acción”.” –Mi Filosofía de la educación P. José Kentenich.-
Esto quiere decir que si una piedra es piedra no puede cumplir las funciones de un árbol ni actuar como otro ser que el que no sea el propio de una piedra
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