Esta sección se llama Se Tu Mujer, y es una orden clara y perentoria, a tomar conciencia de la misión de lo que SER MUJER implica hoy. Hay urgencia en este llamado. Urge asumirse como un instrumento, como agente de cambio, como responsable de esta época, de este siglo XXI. Nos movemos en un mundo con tecnología, con intereses económicos, con globalización. Todo esto trae consigo confusiones valóricas, trae relatividad en los conceptos, atomización de los puntos de vista. Por eso lo más importante es definirse.
En medio de la marea de artículos sobre la Mujer que existe hoy, y que muestra la relatividad de las ideas, encontré un artículo basado en una investigación de una autora norteamericana, Joan Borysenko, donde se le hizo la siguiente pregunta a más de diez mil mujeres: “Si pudieras retroceder el tiempo de tu vida y usar mejor tu juventud, ¿Qué pedirías? La respuesta fue una: “Sabiduría para poder tomar decisiones, las que siempre afectarán a otros.”
Repetiré lo que todas sabemos, ser mujer hoy, es estar muy exigidas, es estar sobrepasadas de presiones sociales: debemos estar hermosas y no envejecer, estar siempre felices y sanas sicológicamente, ganar dinero, encontrar una pareja, tener hijos y criarlos bien, una carrera y, además que sea exitosa, evitar enfermedades y, hasta, la muerte. Y esto muchas veces nos hace estar sumergidas, concentradas en nosotras mismas, haciendo que nos olvidemos de lo esencial, de la gran tarea que nos aguarda: el reconocimiento de lo sagrado de nuestra misión cotidiana, estar alertas a la sabiduría, al sentido común, a tener a DIOS como centro y buscar su voluntad. En el libro de los proverbios, dice que la Sabiduría está en la humildad, en esa humildad que te ayuda a salir de ti misma, para ir al encuentro de los demás. Humildad para vaciarse de uno misma, para escuchar a los que se nos acercan buscando un oído y alguien que los acoja. Humildad para reconocer que a “la vida” no la podemos manejar por muchos conocimientos que tengamos sobre muchísimas materias y que necesitamos de muchos que nos ayuden a sacar adelante las tareas y proyectos que tenemos en las manos.
Amiga, te invito cultivar esta virtud, que lejos de hacerte sentir esclavizada, te hará ser libre verdaderamente, pues ya no estarás atada emocionalmente a nada de la tierra. Serás humilde con tus ojos puestos siempre en el cielo. Es caminar en la Verdad, esa verdad que es Cristo. Tómalo en cuenta.
Por supuesto, la liberación del ego sólo se logra a través del trato constante con El Dios del Amor. La piedad es una cualidad que destaca más en el sexo femenino que en el masculino. Ella, por su propia naturaleza, tiene el deseo de darse, de entregarse. Al donarse ella misma por voluntad propia a Dios, su entrega a los demás ya no le parecerá difícil. Aunque esto debe hacerse con el convencimiento real de que eso es lo que se quiere.
Letanías de la humildad
Jesús manso y humilde de Corazón, ...Óyeme.
-Del deseo de ser lisonjeado,...Líbrame Jesús (se repite)
-Del deseo de ser alabado,
-Del deseo de ser honrado,
-Del deseo de ser aplaudido,
-Del deseo de ser preferido a otros,
-Del deseo de ser consultado,
-Del deseo de ser aceptado,
-Del temor de ser humillado,
-Del temor de ser despreciado,
-Del temor de ser reprendido,
-Del temor de ser calumniado,
-Del temor de ser olvidado,
-Del temor de ser puesto en ridículo,
-Del temor de ser injuriado,
-Del temor de ser juzgado con malicia,
-Que otros sean más estimados que yo,...Jesús dame la gracia de desearlo (se repite)
-Que otros crezcan en la opinión del mundo y yo me eclipse,
-Que otros sean alabados y de mí no se haga caso,
-Que otros sean empleados en cargos y a mí se me juzgue inútil,
-Que otros sean preferidos a mí en todo,
-Que los demás sean más santos que yo con tal que yo sea todo lo santo que pueda,
ORACIÓN
Oh Jesús que, siendo Dios, te humillaste hasta la muerte, y muerte de cruz, para ser ejemplo perenne que confunda nuestro orgullo y amor propio. Concédenos la gracia de aprender y practicar tu ejemplo, para que humillándonos como corresponde a nuestra miseria aquí en la tierra, podamos ser ensalzados hasta gozar eternamente de ti en el cielo. Amén.
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