Ser Madre: ¿una vocación de niña o desde siempre?
Subido por Beatriz Letelier el Mayo 3, 2004
Autora: Tatiana Milstein
Desde que somos pequeñas nos transformamos en madres, “nuestros primeros hijos” son nuestras muñecas o monos de peluches, que pasan a dormir con nosotros, que nos preocupamos de alimentarlos, cuando jugamos con las “tacitas” que nuestros padres o un tío nos han regalado para nuestro cumpleaños, también nos preocupamos de salir con ellos, cuando vamos a visitar a algún amigo de papá y mamá, y no olvidar el paseo en coche. Así, sin darnos cuenta e inocentemente vamos desarrollando un sentimiento de maternidad y ternura.
Hoy, siendo madre, he comprendido qué significa esta labor tan linda y que Dios nos ha regalado.
Todos hemos sido hijos y cuantas veces hemos sido críticos con nuestra madre, nos peleamos, nos quejamos porque nos castigaron o no nos dieron permiso para salir, y cuantas otras ocasiones más han sido producto de malos entendidos. Y quien sufre con todo esto: la “mamá”. Creemos que ella es injusta, que no nos entiende, pero que lejos estamos de ver la realidad.
Creo haber entendido todo esto cuando nació “mi pequeña”, ahí entendí y me maravillé por haber tenido la madre que hoy tengo. Cuántas noches pasó en vela, cargándonos en brazos, para que dejáramos de llorar y estuviéramos tranquilas. Cuántas veces interrumpimos el silencio de la noche con un fuerte llanto para reclamar por la “papa” y cuantas otras, en que mamá no debió salir porque debía alimentarnos. Es así, como la madre, pasa a ser un actor anónimo en nuestro crecimiento y formación, nosotros aun somos pequeños para darnos cuenta o recordar todo lo que la mamá hace por nosotros. Esta ahí, siempre dispuesta a darlo todo, a renunciar a sus cosas por compartir un valioso tiempo con sus hijos, jugando, riendo, etc.
Muchas mujeres vivimos en la dualidad de ser madre y al mismo tiempo hijas. Pero no sólo debemos sentir un orgullo inmenso por ser madre y por todos los hijos que tenemos o mejor dicho, por la gran bendición que Dios nos mandó llenándonos de tanta felicidad. Por qué no sentir orgullo también de nuestra madre. Quien también ha sido, al igual que nosotros, en un momento de su vida, también hija; y que hoy junto con ser madre es abuela. Es de ella, de nuestra Madre, de sus ejemplos, que aprendemos a ser mamá. Cómo olvidar los cuidados que mamá hizo por la abuela, que fue capaz de renunciar a muchas cosas, por cuidarla, por estar ahí, presente, incluso en el lecho de la muerte. Es así como “mamá” nos enseña a ser buenas madres, usando el mismo ejemplo de María. Cuánta alegría sintió la Virgen a dar a luz, cuánto sufrió cuando su hijo se perdió en el templo, y cuánto dolor vio al ver morir a su hijo en la cruz.
Leer más en sección: Se tu mujer
Revise bien las consultas y respuestas dadas en el sitio ya que están muchas veces repetidas. Gracias.