Volver a trabajar después de la crianza
Subido por Beatriz Letelier el Agosto 9, 2003
Autor: Regina Vera
Fuente: El Mercurio, Chile / Mujer Nueva
Fecha: 2003-07-22
"Crié 12 años antes de volver a trabajar. Aunque elegí estar con mis hijos, empecé a sentir que había perdido mi carrera y que ya no servía para lo que había estudiado. Pero me armé de valor y comencé a ofrecer mis servicios. Pensé que lo peor que me podía pasar era que no me los compraran", dice Paula Ruiz (55), periodista.
Su caso es el de muchas profesionales que hacen un alto laboral. Mientras están fuera, el mercado de trabajo se hace más competitivo y tecnologizado y debido a su desactualizada experiencia, temen volver.
"La reinserción no es fácil. Implica todo un cambio para ellas y para sus familias. Pero estas mujeres tienen a su favor el tema familiar solucionado y una gran motivación por volver. En el caso de las que vuelven por necesidad económica, la motivación es aún más fuerte", comenta Janet Spröhnle, sicóloga y directora de la consultora laboral People and Partners.
Demandas moderadas
El retorno es más fácil cuando se permanece conectada con la profesión. "Hay mujeres que aprovechan la maternidad para hacer una pausa y repensar sus carreras. Saben que quieren volver en un tiempo determinado, por lo que mantienen sus contactos y tratan de capacitarse".
Cuando la persona se aleja completamente, no sabe cómo su forma de trabajar ha evolucionado, ni tampoco de los escenarios actuales de trabajo, explica la especialista.
Por lo mismo, debe estar preparada para partir como si fuera recién egresada con demandas de sueldo y cargo equivalentes. Sin embargo, la madurez que le han dado sus años de maternidad y su experiencia previa le pueden servir para ascender más rápidamente.
Fortalezas y debilidades
Un modo de conseguir trabajo es considerar la carrera como una empresa. "El trabajo es el producto, que es similar al de otros profesionales del rubro. Para destacarse hay que presentar una oferta que se diferencie a la del resto".
Para lograrlo hay que analizar las fortalezas y debilidades profesionales. Las primeras se potencian y las últimas se corrigen. Un problema común es la desactualización, que se supera leyendo sobre el área, haciendo cursos y capacitándose, por ejemplo en nuevas tecnologías como computación e internet.
La mejor forma de actualizarse y de dar a conocer la oferta de trabajo personal es a través de las redes de contactos. Si no se tiene una, se puede partir llamando a los ex compañeros de universidad.
Aunque se contesten los anuncios de trabajo publicados en diarios o en internet, el 90% de los puestos se obtienen por contactos, indica Janet Spröhnle. "Nadie consigue trabajo quedándose en la casa. Uno forma sus redes manteniendo una conducta social de conversación y conexión diaria tanto con la gente que uno conoce como con la que no conoce".
A su juicio, la profesional debiera tomar los dos primeros años de reinserción como una capacitación aceptando trabajos aunque no parezcan interesantes. Si su economía lo permite, puede considerar labores ad honorem un período. Así adquiere experiencia, conocimiento del mercado y expande sus redes.
Además la especialista aconseja partir gradualmente, ya que es difícil trabajar a tiempo completo cuando no se ha hecho por años. Así lo hizo Paula. "Ofrecía mis servicios a distintas empresas hasta que conseguí un reemplazo de verano en una. Luego me hice proveedora estable de esta compañía y después de cinco años me contrataron".
Energía acumulada
La profesional puede probar distintas modalidades de trabajo, por ejemplo, un empleo a tiempo parcial, siendo freelance para una empresa o para varios empleadores o asociándose en un proyecto pequeño con terceros.
La actitud personal es otro factor clave. "Si parte negativa y con poca confianza es difícil que le vaya bien. El entusiasmo y la motivación por volver ayudan a presentar una oferta diferenciadora. La actitud de 'quiero entregarlo todo a cambio de no mucho' es atractiva para el empleador", concluye la ejecutiva.
Paula aprovechó la energía acumulada en su casa para partir. "Mientras todos los que trabajaban estaban cansados, yo llegué con millones de ideas. Tomaba proyectos que ya no funcionaban y los ponía en marcha con perspectivas nuevas. Mi jefe me decía que mi trabajo era como apretar limones ya estrujados y sacarles jugo de nuevo".
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