1. Uno siente que es capaz de dar la vida por el otro, es más allá de la reacción que podríamos tener al saber que a un amigo le ha pasado algo muy grave que pone en peligro su vida; uno se siente con un profundo dolor y busca hacer lo que sea por ayudarlo. En el caso de la persona que amamos, para que esté junto a nosotros para toda la vida, sentimos que si le pasa algo podríamos morir; pensamos incluso hasta en cambiar nuestra vida por la suya y así lo pedimos a Dios porque sentimos que no tiene sentido que una parte de nosotros esté viva si la otra esta muerta. Es decir ya dejé de ser “yo” para ser “nosotros”; sin que esto signifique que dejamos de ser independientes y realizar nuestras actividades diarias. Es bueno conservar espacio propios donde nos enriquezcamos y podamos aportar cosas nuevas al otro, es decir, que él salga a veces con sus amigos y también ella, si practica algún deporte en grupo que lo siga haciendo… Es importante no coartar al otro en estas actividades y apoyarlo/a a que las continúe haciendo.
2. no me preocupo tanto en ser feliz yo; sino en que el otro sea feliz, incluso hasta aguantar el dolor de que su felicidad no sea junto a mí. Su felicidad es mi felicidad y me preocupo en estar cuando me necesite, lo cual me ayuda ha dejar de ser egoísta.
3. no siempre podremos estar físicamente juntos; pero si espiritualmente en conexión. Por esto es bueno desarrollar ciertas costumbres religiosas que nos ayuden a poner al otro/a en las manos de Dios y de la Virgen durante el día, aunque sea a través de una simple petición: ¡Señor, por favor ilumínalo para que le vaya bien en su prueba, trabajo, etc.!
4. Te respeto, te cuido, te apoyo y confió en ti. Estas actitudes que nunca deben faltar ya que son los pilares fundamentales de toda sana relación.
5. Nos proyectamos juntos hacia el futuro, dialogamos. Este proyectarse y diálogo implica que buscamos si tenemos los mismos ideales y horizontes. De ser así será más fácil fundar una familia con una base sólida porque sabemos a dónde vamos, cómo lo conseguiremos, y cuáles son los valores en los que trabajaremos para hacer de ella la familia que queremos construir.
En mi opinión esto es amar, lo contrario va más por la línea del: "me gustas", lo cual es muy fácil de confundir con el amor; pero está muy lejos de él. Así es que debemos tratar de luchar para que la relación que tengamos vaya en camino a lograr estos 5 puntos, entonces sabremos que estamos amando y lo más importante, poner todo en manos de Dios que es "amor".
Por Raymond Plutin y M. Beatriz Letelier
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