Novedades en la categoría Tus Hijos

BEA CON SOBRINOS LIRA LETELIER.JPGCinco minutos son suficientes para saber si estás en condiciones de aprobar esta asignatura, que es de las que cuentan para entrar en el Reino de los cielos.

SUSPENSO a las madres que enseñan a sus hijos a vivir la "discriminación racial" entre pobres y ricos. Por ir contra el Evangelio.

SUSPENSO a las que educan a los niños como si el día de mañana pudieran tener sirvientas. Por ingenuas.

SUSPENSO a quienes sólo se interesan en que los chicos vayan "pasando" los exámenes. Por despreocupadas.

Niña bailando en carnaval de Brazil.jpgA raíz de la noticia dada por los medios de comunicación, en cuanto a la polémica que ha surgido en Brasil, por la niña de siete años que desfilará en medio de las comparsas del carnaval de Río de Janeiro, bailando samba, cabe preguntarse, ¿de donde partió todo esto?, ¿cuándo y dónde partió en una niña tan pequeña el deseo de participar de un evento así?

Alergias Infantiles

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Según el Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina UC, en la actualidad, los niños de un año de edad hacia arriba, incluso lactantes, pueden someterse sin problemas a test de alergias. Aunque durante mucho tiempo se creía que estos exámenes no eran aplicables en menores de cuatro años, porque la reacción provocada resultaba insuficiente, ahora su efectividad está comprobada en guaguas desde seis meses que perfectamente pueden ser sometidos a un test cutáneo más acotado que el de los adultos. Un gran avance, tratándose de un problema que constituye una patología sistémica que afecta a más de un órgano y que necesita tratarse a tiempo.

Dónde: Lira 85, Metro Universidad Católica

Teléfono: 56 -2- 384 6240

Fuente: El Mercurio

Adolescencia: una época privilegiada

Cuando como adultos reflexionamos sobre nuestra propia historia, nos damos cuenta que en la adolescencia vivimos importantes cosas y tomamos decisiones que de alguna manera fueron definitorias para nuestra vida. Después de algunos años se hace consciente la gran importancia de esta etapa y muchas veces nos dan ganas de volver atrás.

Es en este trascendental período de la vida donde se completa el individuo, se define su identidad personal y el joven pasa a ser miembro de su sociedad. Este proceso exige que se tome todo lo aprendido acerca de la vida y de sí mismo, que se integren los nuevos cambios y destrezas adquiridas y se moldee en una autoimagen unificada.

Por esto, la adolescencia siempre ha sido considerada como una época difícil no sólo para el joven, sino para toda su familia. Sin embargo, si lo miramos desde otro punto de vista, también se le puede considerar como una época tremendamente privilegiada, ya que es ‘el momento’ de nuestra historia donde se abre una brecha hacia las grandes preguntas en relación a la “revelación” de nuestra propia luz interna, de quién soy yo y quién realmente quiero ser en la vida, es decir, se revela, se descubre o manifiesta aquello ignorado o secreto y que es el núcleo, el motor de nuestra vida.

La reflexión se abre desde la autenticidad, se desarman todas las seguridades que se han tenido desde niño, se entra en conflicto con lo que hasta el momento sólo había aceptado como una verdad absoluta y la persona empieza a cuestionarse lo que es. Esta es una oportunidad única en la vida, que sólo se podrá repetir después de los 40 o 50 años cuando se comienza a hacer un balance de qué ha sido mi vida y si he cumplido con el proyecto de vida que pensé en mi juventud. Es decir, va a pasar mucho tiempo hasta que la persona no vuelva a conectarse con la autenticidad de lo que realmente es.

Crisis de identidad v/s crisis cultural

Esta búsqueda de la identidad muchas veces se ve obstaculizada por una sociedad que no facilita este proceso de descubrir la autenticidad del yo, y de entender cuál es su misión como ser humano, ya que nuestra sociedad está en crisis, y el adolescente debe crecer en este mundo de apariencias que no lo ayudan a encontrar su identidad. La realidad socio-cultural es tan diversa que no presenta con claridad cuáles son los valores que lleva inmersa, está en constante cambio y deja entrever que la única forma de ser feliz es teniendo mucho y haciendo mucho. No se permiten errores ni fracasos y menos la posibilidad de reflexionar, de tener espacio de ocio, ya que estos períodos son catalogados como flojera.

Entonces se genera un estilo de vida agotador, donde la persona nunca siente ser lo suficiente: “nunca soy lo suficiente buen profesional, o suficientemente exitoso, o buen hijo, o buen papá, etc.”. Por lo cual siempre se vive con la sensación de qué no se tiene lo necesario para ser feliz y no se disfruta el momento actual, no se vive plenamente en el aquí y ahora. Esto genera una mente permanentemente ausente, pensando en lo que no se alcanzó a hacer, o en lo que falta para estar completo, lo que le impide gozar la vida y ser feliz.
De esta manera, no estamos contactados con nuestro centro, no somos capaces de tolerarnos a nosotros mismos, de estar solos, ni de tolerar el silencio. Nunca estoy parado en lo que soy, sino que en lo que los demás quieren que yo sea. Para el ser humano es vital ser amado y aceptado, esto está en el centro de la psiquis humana y nuestra cultura no tolera el amor desde lo que se es, si no que el amor desde ciertas exigencias exteriores, “yo amo si es que tú cumples”, ese es el mensaje que estamos recibiendo todos y que obviamente está recibiendo el adolescente.

La adultez "estresada" asusta a los jóvenes

Es entendible, entonces, que estemos asustando a los jóvenes. Si los adultos seguimos funcionando con este modelo estresado y acelerado de vida, con incapacidad de disfrutar y de ser felices con lo que somos y tenemos hoy, es comprensible que ellos tengan miedo a crecer y que constantemente se rebelen contra la vida adulta. Les estamos ahogando los espacios de encuentro interior y los sobrecargamos de actividades por miedo a que no sean lo suficientemente capaces de desenvolverse en un mundo tan complejo, o sea, queremos que los adolescentes sean una persona “súper” llena de recursos externos, pero el problema es que no tiene su propio recursos interior.

Por esto el desafío que tenemos como adultos es el de replantearnos nuestros valores y revisar cuáles son los pilares de nuestra vida, porque el único mensaje que podemos entregar es el de lo que somos realmente. La invitación es a que nos detengamos, nos miremos y empecemos a dar pequeños pasos: espacios al ser, espacios para observar más, escucharnos y escuchar a los demás, y por sobretodo acoger y contener a nuestros niños y adolescentes y acompañarlos en su camino.

Autora: Mª Soledad Siade K.
Psicóloga Niños y Adolescentes
Fono: 09 434 47 60
E-mail: solesiade@hotmail.com
dirección de consulta: Málaga 888. Of 32. Las Condes

"Mamá", le comenzó a decir la hija de Macarena (30) a la nana. Inseguridad y celos le provocó ver que la niña, un día que la cuidadora se quedó a alojar, lloraba en la puerta llamándola como si fuera su madre.

Casos como éste producen sentimientos contradictorios en los padres. Por un lado, ven que sus hijos están siendo queridos por quienes los cuidan, pero, por otro, dudan y se cuestionan si están realizando un buen papel como progenitores.

Frente a esta situación, la sicóloga infantil Nadja Antonijevic explica que "si la madre siente que su hijo prefiere a la nana, de alguna manera significa que no se ha estado disponible no sólo en términos de tiempo, sino de afecto".

La participación de una tercera persona en la crianza no debiera ser un factor perturbador si es que la relación que creó el niño con su mamá en los dos primeros años de vida fue lo suficientemente estrecha para lograr un buen apego inicial.

Quién manda a quién

Hoy, hay muchas mujeres que trabajan y que llegan tarde a sus casas, y que les ceden -por falta de tiempo o por comodidad- mucho espacio a las cuidadoras.

Antonijevic comenta que, a veces, "cuando las mamás están con el niño están pensando en otras cosas; entonces quieren que coman rápido, se acuesten luego y no les irradian el afecto necesario".

La sicóloga infanto-juvenil Lorena Bravo plantea que hay labores en que las mamás son irreemplazables. "Las caricias, los permisos y las normas son tareas maternas. Los padres deberían realizar las actividades como el baño, ponerles pijama, acostarlos y levantarlos. Hay que evitar que los hijos tengan un contacto físico muy íntimo con las nanas, o sea, que no duerman con ellas, por ejemplo", precisa.

Mientras las mamás trabajan es fundamental que los niños sepan que pueden acceder a ella en cualquier minuto. "Dejarles un número de teléfono y enseñarles a marcarlo es necesario para darles tranquilidad", recomienda Lorena Bravo. Al mismo tiempo, este medio de comunicación puede ser de gran ayuda para establecer las normas del hogar.

Las especialistas recomiendan a los padres fijar ellos explícitamente los roles en la casa, porque si éstos no están claros a los pequeños les puede producir una dificultad su reconocimiento. Y a quién hacerle caso.

Como le pasó a Fernanda (33), quien cada vez que le llamaba la atención a su segundo hijo, su nana invalidaba el reto acurrucándolo. El niño comenzó a ponerse mañoso y a refugiarse en su cuidadora, de la cual era regalón. Luego, la preferencia de la nana de Fernanda por su hijo más pequeño produjo inseguridad en el mayor. En estos casos es necesario hablar con la cuidadora y hacerle entender que está produciendo un daño.

Las primeras pérdidas

Cuando la cuidadora se va para siempre, las especialistas proponen explicarle al niño las razones de por qué no va a trabajar más. Nadja Antonijevic advierte que "para ellos es una pérdida. Hay que hacerse cargo de que el niño tiene pena y está sufriendo, ya que no tiene la madurez afectiva para entender que las personas a veces se van".

Éstas son sus primeras pérdidas y hay que ayudar a los menores a vivirlas. En caso de que se haya tenido una buena relación con la cuidadora, la mamá puede buscar alternativas, como asegurarle al niño que la van a ir a ver o que la llamarán.

En el caso de que la nana se vaya porque tuvo un problema con la dueña de casa, Lorena Bravo recomienda que las mamás les demuestren su tristeza y que les expliquen a los niños que la cuidadora no hizo algo bueno, porque el modelo materno en la resolución de conflictos puede ser un aprendizaje para la vida del pequeño a futuro.

En todos los casos, es primordial que el niño tenga una relación estrecha con su madre, ya que pueden querer mucho a la cuidadora y preferirla en algunas ocasiones, pero si el apego inicial con su mamá fue bueno, siempre recurrirá a ella cuando se trate de algo importante.

COMUNICACIÓN Mientras la mamá no está, es bueno que los niños puedan acceder a ella en cualquier minuto (por teléfono, etc.).

Fuente: El Mercurio
Candelaria Valdés R.

Charco de lodo

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(Por los ojos de un niño)

charlodelodo1.jpgCuando veo dientes de león, veo hierba dañina invadiendo mi patio. Mis hijos ven flores para la madre y soplan la pelusa blanca pensando en un deseo.

charlodelodo2.jpgCuando veo un mendigo
que me sonríe,
veo a una persona sucia
que probablemente
quiere que le de dinero
y eso me pone molesto.

Mis hijos ven
a alguien que les sonríe
y ellos responden con otra sonrisa.

Cuando oigo una música, me gusta.
Pero no sé cantar
y no tengo ritmo;
entonces me siento y escucho.

charlodelodo3.jpgCuando oigo una música, me gusta.
Pero no sé cantar
y no tengo ritmo;
entonces me siento y escucho.

Mis hijos sienten el ritmo y bailan.
Cantan y si no saben la letra,
crean la suya propia.

Cuando siento un fuerte viento en mi rostro,
me esfuerzo contra él.
Lo siento despeinándome
y empujándome para atrás
cuando voy caminando.
Mi hijos cierran sus ojos
y abren sus brazos
y vuelan con él,
hasta que caen a reír en el suelo.

charlodelodo5.jpgCuando rezo, digo tú y nosotros,
y concédeme esto y dame aquello.
Mis hijos dicen, ¡Hola Dios!,
te doy las gracias
por mis juguetes y mis amigos.

Por favor, mantenga lejos los malos sueños
hoy por la noche.
Yo todavía no quiero ir al cielo.
¡Sentiría falta de mi padre y de mi madre!

charlodelodo6.jpgCuando veo un charco de lodo le saco la vuelta.
Veo zapatos enlodados y tapetes sucios.
Mis hijos se sientan en él.
Ven represas para construir,
ríos para cruzar y bichos para jugar.

Yo sólo quisiera saber si
los hijos nos fueron
dados para enseñarles
o para aprender de ellos...

Porque un día podría mirar
para atrás y
descubrir que eran grandes cosas grandes.

Es recomendable apreciar las pequeñas cosas de la vida,

Para finalizar, te deseo:

grandes charcos de lodo ...

y dientes de león.

Autor: Desconocido

El aburrimiento es uno de los grandes enemigos de los chicos en tiempo de vacaciones. Disponen de muchas horas al día para ellos mismos y si no se está atento, es decir, si sus padres no prevén en qué emplearán tantas horas "muertas", lo ordinario es que se conviertan en peleles de la pereza, con sus secuelas negativas de sensualidad y egoísmo.

También en esto es preciso estar al quite y prever las cosas con tiempo. Y prever es anticiparse a lo que han de hacer, marcándoles metas y objetivos realistas. Se ha de pensar, por ejemplo, en la tarea que durante los días de vacaciones harán, los pormenores del lugar donde residirán.

Sin imposiciones, con flexibilidad a la par que con firmeza, se les ha de ayudar a concretar esos planes. Porque descansar, objetivo muy laudable en época de vacaciones, no consiste en pasarse el día sin hacer nada, tumbados al sol por la mañana o en vela festiva por la noche. Es saber, con imaginación ciertamente, sacarle partido al tiempo con actividades de lo más variadas, planes atractivos que ayuden a descansar en el cuerpo y en el alma.

Junto al horario para hacer deporte, oír música o practicar una afición recreativa y relajante, deben incluir unas horas dedicadas al estudio: unos, porque tendrán que examinarse en septiembre; otros, porque les conviene avanzar en algunas de las asignaturas que tendrán el curso siguiente. A lo que se ha de añadir, lógicamente, el tiempo dedicado a hacer arreglos en la propia casa, tales como la reparación de desperfectos, instalación de nuevos muebles, etc.

De todo ello, quizá lo más difícil sea ayudarles en la organización de las fiestas con sus amigos, de manera que sean a la vez sanas y divertidas. No hay que esperar mucho. Cuando andan entre los quince y dieciséis años es quizá el mejor momento para anticiparse y ayudarles en estos montajes. Porque, como aconseja la experiencia, ni las prohibiciones sirven de ayuda, ni los consejos moralizantes les previene. En todo caso pueden disgustarles y predisponerles en contra.

Sé de padres a los que ha dado buen resultado organizar fiestas familiares en el mismo lugar de veraneo. Y lo han hecho junto con otras familias que sienten igualmente la preocupación por la formación recta de sus hijos. En un local social, en el jardín de un chalé que reúne condiciones, en los llamados clubes familiares, han hecho posible que la diversión de sus hijos discurriera por canales de sana alegría y regocijo, demostrando con ello que no es necesario recurrir a lo grosero o chabacano para que los chicos lo pasen en grande. Son fiestas de familia, decentes y simpáticas, en las que se demuestra que el pasarlo bien no está reñido con la corrección y el buen gusto.

En verano suelen ser también frecuentes las excursiones a la playa o a algún sitio típico donde los chicos quedan solos. Como es lógico, antes de darles permiso - que nunca se debe dar por supuesto - es preciso enterarse bien del plan que proyectan: dónde piensan ir, con quién y en qué lugar pasarán la noche en el caso de que la excursión lo requiera; qué persona mayor les acompañará, etc. Sin pasarse de listos, pero sin pecar de ingenuos, se han de reunir todos los datos para no arrepentirse después de una posible insensatez de los hijos. Sobre todo, y hay que subrayarlo, cuando la excursión es mixta.

No digo que en todos los casos la respuesta haya de ser negativa. Pero es preciso tomar unas cautelas mínimas si se quiere prevenir un riesgo casi seguro. Como en todo lo que roza la libertad personal, las recetas genéricas no sirven. La decisión se ha de tomar sopesando los pros y contras de esa salida, el grado de formación de los chicos, así como las condiciones que reúne el sitio donde se alojarán y la garantía que merece la persona mayor que los acompaña. Sólo entonces se estará en condiciones de dar un sí o un no reflexivo y, por tanto, responsable.

Como el tiempo de vacaciones, especialmente en verano, es largo, y a los chicos suelen quedarles aún varias semanas libres antes de que comience el curso, lo mismo que en otros países - y ahora también en el nuestro - podrían seguir la costumbre de buscarse una ocupación o trabajo remunerado. Algunos estudiantes aprovechan esos días de vacaciones - lo mismo que en Navidad o Semana Santa - para trabajar en tiendas y grandes almacenes, en la distribución de determinados productos, en la venta domiciliaria a plazos, etc.

Consiguen así atender sus propios gastos, ayudar en las tasas de matrícula descargando un poco el déficit económico familiar, de paso que adquieren el hábito de la laboriosidad y gana en sentido de responsabilidad. Es, sin duda, la mejor terapia contra el aburrimiento y la vagancia en la que suelen caer muchos en esas fechas. Bueno será que cada uno se pregunte qué hace para prevenir ese impacto negativo en sus propios hijos, y qué medios está poniendo para proporcionarles un trabajo en verano, con independencia del tiempo que deban dedicar al estudio.

Si fuera difícil encontrar un trabajo remunerado, por sentido de solidaridad podrían emplear su tiempo libre en vacaciones en una tarea humanitaria, de ésas que exigen cierta generosidad y un mínimo espíritu de sacrificio. A algunos les ha ido muy bien participar en un campo de trabajo para estudiantes, en una promoción rural o en alguna otra actividad por el estilo. Les sirve para poner a disposición de los más necesitados lo mejor de ellos mismos.

En este sentido, no olvidemos lo mucho que pueden ayudar a gente mayor, ancianos y enfermos, que esperan en su soledad una mano amiga que les comprenda y anime. Parientes más o menos próximos, personas conocidas, que en su juventud dieron lo mejor de ellas mismas, pero que ahora, en el ocaso de su vida, quizás sientan la indiferencia de sus seres más queridos. ¡Cuánto se les puede ayudar en su amargura y sufrimiento!

El tiempo libre en vacaciones es una bendición de Dios. Ayudemos a los hijos a sacarle partido, porque se robustecerá así su voluntad, ganarán en personalidad y, sobre todo, darán mucha gloria a Dios.

 

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