Autores: Victoria Jensen y Beatriz Letelier
Para muchos papás se hace difícil comprender la nueva etapa en que entran sus hijos cuando comienzan el período de la juventud. Estos jóvenes, que a veces los sobrepasan en estatura, siguen siendo en parte niños, pero ya van teniendo actitudes de personas más grandes y maduras. Están en una etapa intermedia, que se les hace más difícil tanto a ellos como al resto de la familia.
Victoria Jensen (14 años) cuenta su experiencia "Como de los 10 años hacia abajo, la familia es algo muy importante y la mamá es el ejemplo a seguir. Pero después de los 10 años empiezan los cambios, y las prioridades también pasan a ser otras.
Ahora son más importantes las amigas, por eso muchas veces ocurre que se cambian los grupos de amigas tratando de buscar "los pares" de cada una, que sean como de la misma madurez y tengan los mismos gustos. La ropa y el físico empiezan a ser más importantes, tratando de encontrar algo que haga que se fijen en ella y que también les guste a las amigas. A esta edad se toma mas en cuenta a los hombres, y muchas veces esto influye en la forma de actuar.
En el caso de las mujeres de 14 o 15 años las amigas son muy importantes y de ellas se basan muchas actitudes que se tienen a esta edad, por eso puede ser que se deje a la familia de lado.
Muchas no tienen visión para el futuro ni sus ideas claras, se dejan llevar por la masa en muchos aspectos y esto las puede llevar a una vida poco sana.
En esto tiene que ver mucho la familia. Esta es muy importante, incluso más que los amigos, pero en esta edad no se ve ni se aprecia tanto esto. En razón de la importancia de la familia es que es vital tener más contacto con ella, hablar de distintos temas y estar unidos, así se puede lograr una juventud más sana y más feliz."
Es normal que el adolescente tienda a alejarse un poco cosa que sorprende a los padres y, muchas veces, ellos mal interpretan esta actitud. En el caso de las mujeres, más que en los hombres, se da una manifestación de un bajo aprecio a sí misma. Frente a esto es necesario que antes que nada se la acoga de tal forma que ella pueda expresar su mundo interior con los conflictos y tensiones que está sufriendo. Es importante escucharla más que aconsejarla, actitud que toda mujer de cualquier edad agradece. El aconsejarla puede hacer que ella se cierre.
La rebeldía de sus hijos adolescentes que a muchos padres sorprende nace del sentimiento interior que los jóvenes tienen de no querer transformarse en una copia de sus padres y lo cual es una manifestación de la búsqueda de su propia identidad.
Durante este período de desarrollo del joven es importante:
* Cultivar una comunicación que ayude a que el joven se sienta acogido y querido plenamente tal como él es.
* Mantener y fomentar las costumbres familiares que posibiliten el encuentro entre todos los miembros de la familia como por ejemplo los almuerzos familiares al menos una vez en el fin de semana. Preocuparse durante éstos que cada miembro tenga el espacio suficiente para dar su opinión frente al tema que se está conversando (hacer de moderadores para permitir que todos puedan hablar).
* Adaptar muchas de las reglas a la nueva etapa que se vive procurando buscar el bien de todos y, para ayudarlos a vencer cada vez más sus caprichos y egoísmos, de tal manera que puedan crecer armónicamente.
* Todo joven necesita de normas claras y justas que deben ser cumplidas por ambas partes. Las reglas y exigencias son los instrumentos ayudarán a que el joven se autoeduque para que en la adultez pueda enfrentar con tranquilidad y sabiduría los desafíos que se le presenten con un corazón noble y dispuesto a amar con generosidad.
* Despertar en ellos los anhelos que hay en su corazón. Para muchas familias en Chile ha sido muy marcante participar en actividades solidarias como construir una media agua en la Campaña un Techo para Chile o el irse a misionar juntos durante una semana de las vacaciones. Vivencias de este tipo permiten que los miembros de una familia descubran en sus padres y hermanos facetas desconocidas por ellos o marcan con un sello distinto el estilo de vida familiar.
Lectura recomendada
"Creen educar ... ¿y si sólo domestican?" Gustavo Ferraris Del Conte. Editorial don Bosco, 2003